Matrimonio No Consumado Libro 1

Cap 11 Enfrentando los miedos

A la mañana siguiente, Allison llega  al hospital,  lo primero que hace después de recibir el turno es buscar a su tía Esther, la haya sentada en la cama con una bebida en la mano y frente a ella está sentada Martina su hija mayor.

—Mamá te dije que no te metieras en eso, tú conoces a Pedro y sabes que a él no le gusta que le jueguen sucio, ¿porque tenías que gastarte ese dinero? vistes lo que te hizo? ¡Casi te mata! ¿Qué vas a hacer? él quiere su dinero en dos días, le decía la angustiada hija que se veía más asustada que su madre.

—Tía cuánto dinero le debes a Pedro? Le pregunta Allison, atrayendo la mirada de las dos mujeres. Ella casi no recordaba a Martina, cuando vivía en casa de Esther ya Martina se había casado y vivía lejos con su esposo.

—Allison... Me alegra volver a verte, por favor perdóname por haberte abandonado, le dice suplicante y trata de levantarse para apoyarse en ella, pero tambalea y las dos se acercan a sentarla. 

—tía, ya no pienses en eso, los recuerdo quedaron en el pasado y ahora tengo una nueva vida.

—¿ahora eres médico? después de aquel día no supe más de ti, regrese varias veces al bar y Pedro me dijo que te había vendido— dice llorando —me sentía tan culpable creí que estabas en Italia siendo esclava sexual de algún Italiano mafioso.

—¡Pedro y sus sucios negocios! -decía Allison con ira —No fui a ningún lado, todo el tiempo, estuve aquí, afortunadamente me encontró una persona que se apiadó de mí y ahora estoy felizmente casada con él.

—Me alegra mucho mi niña, perdona a esta mala mujer que te dejo a tu suerte— a Esther se le notaba en el rostro su arrepentimiento, aunque la relación no iba hacer la misma, Allison sintió la necesidad de ayudarla.

—Tía yo te voy a dar el dinero, pero aléjate de Pedro y no vuelvas hacer más trato con el.

—No puedo Allison, es una suma grande, yo no te lo puedo aceptar- le respondía Esther

—Pero Madre! Acepta la ayuda de Allison. Le decía Martina suplicante —¿quieres que Pedro Te mate? ¿De dónde vas a sacar siete mil pesos en dos días? — decía dirigiendo su mirada a Allison.

Al final Esther termina recibiendo la transferencia del dinero. Al día siguiente a ella le dan de alta y las cosas vuelven a la normalidad, bueno eso pensaba Allison cuando de repente la llaman de la Mansión.

—Hola! Cinthia como va todo allá? Cinthia es la enfermera de Benjamín.

—doctora el señor Benjamín ya no puede tragar, se ahoga con el alimento, ya ni se puede sentar, tiene una mirada ida, casi no le entiendo lo que dice, su respiración es agitada, su pulso débil.

—Cinthia, mantenlo hidratado y mide la saturación. Comunícate con el especialista, Salgo inmediatamente para allá.

Allison pidió permiso en el hospital, salió angustiada con una tristeza profunda en su corazón, ya Benjamín estaba en sus últimos días, ella lo presentía y él también se lo decía. 

Ese día en el despacho él estaba reunido con el abogado realizando sus últimas anotaciones del testamento, toda su fortuna, las acciones de la empresa y varias propiedades que estaban a su nombre, lo heredaban sus hijos.

Allison fue muy clara con él y le dijo que no la hiciera parte de su herencia, de él no quería nada material, ni siquiera la Mansión del Mar. 

El día que Benjamín falleciera, abandonaría la Mansión todo lo que necesitaba se lo dio en vida, ahora tenía una profesión y se defendería por sus propios medios.

 

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—Cinthia! — la llama Allison, viendo a la enfermera dirigirse al cuarto de aseo.

—Doctora el señor hizo un vomito de sangre, salpicando toda la cama, tocó limpiar el piso y cambiar las sábanas, con la ayuda de las empleadas.

—¡¿Vomito de sangre?, Benjamín ha empeorado, está en su fase terminal— decía Allison con tristeza y  tocando el tema de la seguridad del personal, le pregunta a Cintia si tuvieron precaución en cuanto a la manipulación de fluidos.

—tranquila, todo estuvo bajo control,  Margarita y Katia, me ayudaron a cambiarlo. El doctor Martínez está en la habitación del señor Benjamín— termina de decir Cintia quien se dirige al baño para lavarse y cambiarse de ropa.

Cuando Allison entró a la habitación su corazón se  estremeció, Benjamín yacía moribundo, su respiración lenta, quejumbrosa, su débil pulso. 

Ella se acuesta a su lado, lo abraza, le da un beso en la mejilla y le pregunta cómo se siente, Benjamín le responde con su mirada y una esforzada sonrisa. 

Ese era Benjamín, podía tener el mayor de los sufrimientos, pero siempre su respuesta era una sonrisa, y así lo iba a recordar ella.

En la última consulta médica lo habían desahuciado, le ordenaron cuidado en casa, era lo mejor para él pasar sus últimos días en su casa, tranquilo, y sin ninguna intervención quirúrgica. 

Su única preocupación era que no se despedía de sus hijos. Ninguno de ellos estaba presente, ni tampoco sabían el deterioro de su enfermedad.

—Allison es mejor que te vayas preparando, de todas las recaídas que ha tenido, esta es la vencida, de aquí dudo mucho que se levante- le decía el doctor Martínez.



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En el texto hay: romance, millonario, amor prohido

Editado: 17.11.2023

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