Capitulo 3 3 MESES DESPUÉS*
Aprendí la rutina.
James Sterling se levanta a las 5:00 AM. Gimnasio. Ducha. Traje muy caro Café negro. Se va a las 7:00 AM sin mirarme.
Yo me levanto a las 6:30 AM. Me ducho. Me visto con la ropa que James ordenó para mí. Vestidos sencillos pero bonitos. Vestidos de que él eligió. Zapatos bajos. El cabello recogido. Como una esposa decente debe verse, según su contrato.
Desayuno lo que el chef deja. No toco los 500 dólares en efectivo. Pero sí uso la tarjeta que me dio. Porque es parte del contrato: "vestirte, comer, existir presentable". No es un favor. Es una cláusula.
Me voy a las 7:30 AM a la universidad. Él ya no está.
Vuelve a las 10:03 PM. Siempre. Ni un minuto antes. Ni un minuto después.
A veces huele a perfume de mujer. Caro. A Victoria.
A veces huele a whisky.
A veces no huele a nada. Esos días son los peores. Porque significa que ni siquiera se molestó en vivir.
No hablamos. No comemos juntos. No existimos en la misma casa.
Solo ocupo una habitación. Como él dijo.
*MARTES. 8:47 PM*
Mi celular sonó. Papá.
Contesté con el corazón en la garganta. Su voz sonaba ansiosa, pero aliviada.
Hija... ¿cómo va el matrimonio?preguntó. Siempre pregunta eso. Nunca pregunta si soy feliz. Nunca pregunta si James me trata bien. Solo si el matrimonio "va bien". Porque si va mal, la empresa de papá se hunde.
Mentí. Como cada martes.
Va bien, pa. James es... civilizado. La palabra me supo a vidrio molido.
Escuché su sonrisa al otro lado. Lo sabía. Sabía que Sterling cumpliría. Cuida la empresa, hija. Cuida tu futuro.
Mi futuro. Un año de contrato. 270 días más.
Sí, pa. Te quiero. Colgué antes de que escuchara mi voz romperse.
Miré el reloj. 9:15 PM. James llegaría en 48 minutos.
Me paré frente al espejo del baño. Vestido azul marino. Simple. Elegante. El que James eligió para que no lo avergonzara si alguien me veía.
Estaba cumpliendo mi parte. Me vestía bien. Usaba su tarjeta. No causaba escándalos.
Y aún así, me miraba como si fuera basura.
*10:03 PM*
La puerta se abrió. Pasos seguros. Conquistando la casa.
No salí. Aprendí que salir solo me ganaba una mirada de asco.
Escuché voces. No estaba solo.
James, cariño, ¿seguro que no te molesta que venga? Victoria. Su voz melosa, de gata en celo.
Es mi casa. Hago lo que quiero respondió él. Frío. Pero no frío con ella. Frío conmigo, aunque yo ni estaba ahí.
Me quedé en mi cuarto. Puerta cerrada. Luz apagada. Como un fantasma.
Escuché risas. Copas. El sonido de tacones en el mármol.
Luego escuché mi nombre.
James... ¿y tu esposa? preguntó Victoria. Pude oler su sonrisa falsa desde aquí.
Silencio.
En su cuarto dijo él. Como si yo fuera un mueble.
Pobrecita Victoria se rió. Debe ser duro para ella. Tan... obediente. Tan... pagada._
No aguanté.
Abrí la puerta. Descalza. Con el vestido azul marino. El cabello recogido en un moño bajo. Presentable. Como él ordenó.
Los dos estaban en la sala. Victoria en un vestido rojo que costaba más que mi matrícula. James con la camisa desabrochada, copa de vino en mano.
Me miraron. Victoria con asco divertido. James... James frunció el ceño al verme. No porque estuviera mal vestida. Sino porque estaba ahí.
Ah, miren dijo Victoria La esposa salió de su jaula. Al menos hoy no parece indigente.
James bebió de su copa. No dijo nada. No me defendió. No la calló.
Algo se rompió. Otra vez. Ya no sabía cuántos pedazos me quedaban.
Victoria dijo James al fin. Pero no para defenderla. Para ordenar Suficiente.
Ella sonrió, triunfante. Creyó que ganó.
Yo sabía la verdad. No la calló por mí. La calló porque se aburrió del juego.
Me voy a mi cuarto dije. Mi voz no tembló. Orgullo. Lo único que me quedaba.
Pasé junto a ellos. Victoria "accidentalmente" movió su pie. Tropecé. El vino tinto de su copa cayó en mi vestido azul. Mancha enorme. Como sangre.
¡Ups! se rió ella. Qué torpe. Y con lo caro que debe ser ese vestido. ¿James te lo compró?
James no se movió. No me ayudó. Solo dijo:
Isabel. Cámbiate. Y luego vete. Estorbas.
Victoria se tapó la boca, fingiendo pena. Sus ojos grises brillaban de placer.
Miré a James. Por tres segundos.
continuará la historia