– ¿Pero qué demonios estabas pensando?-- me dice mi madre, nunca la había visto tan enojada como en este momento, pero lamentablemente tiene toda la razón de estar así.
– ... – ni yo no sabía qué decir, lo único que quería hacer era llorar; nunca pensé en las consecuencias, bueno si, pero una cosa es pensarlo y otra es vivirlo.
– ¿En serio yo te eduqué así? – oía su decepción en cada palabra que me decía, pero mi cerebro no era lo suficiente capaz de entender.
– ... — seguía sin poder articular palabra alguna porque aunque me hiciera la fuerte mi principal pilar es mi madre y decepcionarla es lo peor que he sentido, en su momento pensé que iba a ser la mejor venganza posible, pero fue en mi estúpido pensamiento de niña tonta.
– Y para colmo me hiciste pagar unos cuadros de graduación falsos, ¡¿Qué estabas pensando?! – me sigue cuestionando mi madre por darse cuenta de que todo fue una farsa; 3 años de escuela que solo fueron una mentira.
Por su cabeza han de estar pasando mil escenarios posibles, miles emociones, miedos y no sé que más pueda estar pensando.
– No lo sé, simplemente lo hice – la verdad si sabía lo que estaba haciendo, tantos años que según en mi cabeza fueron de opresión de ser siempre la chica de 10, de reconocimientos, de austeridades que en mi cabeza fueron un castigo, de promesas que no me cumplieron, de ser siempre la hija ejemplar, de ser la niña buena, la chica que nunca se metió en problemas, estaba harta de ser esa chica.
Una vez que empecé ya no pude volver atrás, las salidas, el mentir, el poder ser una de las populares después de años de bullying en mi cabeza valían cada momento desperdiciado, el poder pedir dinero "sin límite" para cosas de la preparatoria y que no pudieran decirme que no y ese mismo dinero gastarlo en alcohol o en una torta en la cafetería.
Por fin poder tener ese lujo que para muchos de mis compañeros era algo normal, pero para mí no, poder dejar de ser invisible, pero pocos se dieron cuenta de que todo lo hacía por aceptación; como esos cachorros que brincan y brincan pidiendo atención aunque no los hayas llamado, yo quería ser de esa chica que por fin veían por ser bonitas, ser popular, sé esa chica.
– Ahora entiendo tus negativas a que fuera a la escuela, que no hicieras tarea, que solo te importaran más las fiestas, que no tuvieras hora fija de llegada y que solo pidieras copias; en serio ¿Por qué no me di cuenta antes? – mi mama se culpaba por no haberse dado cuenta de las señales que según yo trataba de ocultar, pero que se veían a kilómetros, no la culpa ella me educó como a ella la educaron a la vieja escuela; ella estaba haciendo su mejor esfuerzo.
– ¡Lárgate a tu cuarto! Ya veremos cómo resolver esto que has hecho – me dijo antes de que le diera un ataque de ira. Nunca había visto a mi mama así, pero la llevé a su límite en su momento se me hizo fácil ahora tengo que afrontar las consecuencias de lo que hice.
– Ok – fue lo único que dije, ya que el nudo en la garganta no me permite decir.
Solo cerrando la puerta de mi cuarto, las lágrimas salieron sin permiso y no hubo poder para detenerlas.
Les ha pasado que lloran por todo y nada, pues para mí era mi primera vez, llorar porque me descubrieron, por haber mentido, porque no me arrepentía de lo que viví, porque todo cambiaría, porque no sabría que pasaría...
Después de esa llamada todo cambió, todo me refiere a todo.
– Eres mi única hija, por lo cual no te dejaré sin un techo, pero eso no significa que hayamos perdonado todo lo que venías haciendo así que de ahora en adelante te valdrás por ti misma, desde un papel de baño hasta lo que comerás día a día, así que te recomiendo que encuentres un trabajo–
Y así señores y señoras fue cuando empecé a trabajar formalmente, anteriormente ya había trabajo en las vacaciones por aquí y por haya, pero eran solo trabajos vacacionales; pero ahora la diferencia es que llegaba a casa lo único que hacía era encerrarme en mi cuarto y cosa que me decían cosa que tenía que hacer, había perdido la confianza que tenían en mí y ahora me tocaba volver a recuperarla.
La verdad fue muy duro vivir varios meses sin la comunicación con nadie que no fuera parte de mi familia, pensé que con el tiempo todo mejoraría, pero me equivoque, pasaron meses y la situación no mejoraba solo seguía su curso...
– ¿No tienes hambre? – un día me dijo mi abuela, simplemente así, después de meses en ley de hielo; todo se rompió en mí. Había extrañado que hablaran conmigo y que solo me dijera eso sabía que todo mejoraría.
– Si, ¿me puedes servir? – tenía tantas ganas de llorar; había sido una semana de mierda en el trabajo y con solo eso se me olvido todo el cansancio.
– Ten, es tu favorito – tomé el plato y una lágrima traicionera salió sin mi consentimiento, solo le sonreí.
– Te extrañábamos – me dijo y pasó junto a mí y me revolvió el cabello.
Ese día fue cuando termino mi infierno psicológico, aun mamá estaba muy molesta y me hablaba lo necesario, pero ya era algo ¿no?. La rutina volvió a ser la que tenía, pero ya no era igual podíamos hablar más fluido pero aun existía esa tensión. Ahora mi día a día era trabajo-casa, casa-trabajo de lunes a viernes; hasta que un fin de semana mi mamá me dijo:
– No puedo permitir que sigas siendo una ignorante y menos que hayas dejado la escuela de esa forma, así que iremos a inscribirte a una nueva escuela– ella sabía que no podía dejar a su única hija sin escuela y menos sin armas para el futuro, ya la había regado ahora tocaba seguir y eso incluía la escuela de nuevo.
– ... – me alegraba escuchar eso, pero sabía que esto no sería como lo fue hace unos años.
– Esta vez, no me la volverás a hacer así que en esta ocasión será una escuela cerca de la casa y sabatina para que estés trabajando y te dediques a la escuela.-- ella sabía que sería muy pesado, pero quien en su sano juicio no lo pensaría una escuincla que solo tiene la secundaria no podía comerse el mundo sin conocimiento.