Todos pensaron que aprendería de mis errores y mejoraría mi forma de ser, pero la realidad es que no: lo único que estoy aprendiendo es a organizar mi tiempo, ya que ahora no solo es la escuela sino el trabajo, las fiestas, mis amigas y digamos que novio pues no.
Prefiero divertirme a estar hiriendo a una persona que me ama. Aunque siendo sincera nunca he tenido suerte en el amor, aún es el momento que como tal novio ni he tenido así que a veces me siento perdida en esos temas, así que por el momento estoy soltera y loca.
Mañana iniciaré clase, la verdad he imaginado mil escenarios distintos; puede ser una escuela pija, donde todos usen el último celular que salió al mercado, la ropa de marca y cosas por el estilo; el otro escenario es que sean puro adulto que solo necesitan un papel para obtener un ascenso en sus trabajos; yo lo único que pido es poder sacar las materias y que me dejen de joder con "que harás en tu futuro".
Se han dado cuenta de que el humano llega a ser multifacético como por ejemplo el día de ayer lloraba por tener la atención de mi familia y ahora odio tener que estudiar de nuevo, enfrentarme de nuevo a las humillaciones, a los desprecios, a las depresiones, a los que dirán; la escuela es una completa mierda si tú estas en lo último de la cadena alimenticia.
No he cambiado mucho, sigo saliendo de fiesta, llegando tomada a mi casa aunque tenga que trabajar al día siguiente; no lo puedo evitar por el momento, es mi presente la cerveza, fumar y bailar con chicos lindos, me gusta el ambiente de noche aun por muy cansada que esté.
Hoy es un viernes normal como cualquier día de pago y de alcohol; hemos decidió las chicas del trabajo salir a un bar cerca, estaremos un "rato" ya saben esos ratos que se convierten en horas y solo para liberar el estrés de la semana, contar los últimos chismes que sabemos, ya saben salida de chicas.
– ¿Por qué demonios tomé tanto ayer? – me digo a mi misma, pero ya no puedo hacer nada; me levanto de la cama y todo el cuarto gira. Saber que hoy es mi primer día a veces me hace entrar en duda, tantos años de bullying si dejaron huella en mí.
El que dirán de mí, se burlaran de nuevo, ahora en la cadena alimenticia quien seré.
– Me pasé – como puedo avanzó unos pasos para poder llegar aun montón de ropa que tengo en una esquina del cuarto; seamos sinceros aquí no es los cuentos de hadas donde encuentran un guardarropa ordenado por color y esas cosas.
Nunca he sido buena con el orden en ciertos temas de mi vida, claro esta.
No pienso lo que me pondré, tomo lo primero que me llama la atención de la pila de la ropa; al final termino en unos clásicos jeans y una blusa simple y común más común que simple, pero bueno nada es perfecto.
Me cambio y me "arreglo" que para mí es que el nido de pájaros que tengo como pelo se vea semi decente, un poco de maquillaje y un poco de accesorios, ya saben aretes, meto lo "básico" a mi mochila, y estoy lista para irme.
– ¿Esto es una broma? – me dice mi mamá con el ceño fruncido
– ¿Ahora que hice? – fue lo primero que pregunte, pero ni sé por qué pregunta eso
– ¿Ya viste qué hora es? – me dice señalando el reloj.
– La verdad no, la última vez que me fije eran cuarto para las ocho; así que me da tiempo de llegar – le digo restándole importancia, pero es cuando me doy cuenta de que ya son las 8:00.
– ¿En serio me tiene que pasar a mí? – solo refunfuño a quien me escuche.
– Pues ya son las 8, es tardísimo; ya vete – me dice señalando la puerta
– Okay, ya me voy; nos vemos al rato – me despido de ella dándole un beso en la mejilla y saliendo de casa.
Tomo el trasporte público para llegar a la escuela aún me siento mareada por tanto alcohol que traigo en el cuerpo, me gustaría poder usar lentes oscuros para estos casos de cruda máxima, pero mi miopía no me lo permite así que me jodo con mis lentes normales. Llegue a la escuela con más ganas de no llegar que de otra cosa, voy entrando y reviso mi celular es cuando me doy cuenta de que ya son las 8:30 am...
– Lo más seguro es que ya empezaron – pienso,
– Genial ahora mentir del por qué llegue tarde – ahora me tocara soportar la cantaleta de que hay ser puntuales; pero en serio estoy cansada de ser puntual y que todos piensen que pueden utilizar mi tiempo siendo yo la que espera.
Regresando al presente como no recuerdo qué es lo que me dijo la señorita que me inscribió, lo único que hago es ir con la primera persona que me topo.
– Hola, soy de nuevo ingreso me podría decir ¿Qué salón me toca? – el chico solo me sonríe.
– Claro te toca el salón 201, en unos momentos estoy con usted señorita – yo simplemente volteé para buscar el salón.
– Usted me cae mal – le dije después de encontrar el salón que me había dicho, además que últimamente prefiero decir lo que pienso a callarlo, con la mirada ya sabia para donde ir.
– Pero a mí no – él me dijo con una simpleza regalándome en el proceso su sonrisa más moja bragas que yo solo lo ignore, estaba cansada de esos tipos que solo piensan que me puede llevar a la cama y cuando ven que no se molestan y siempre termino siendo la frígida gorda.
Por lo visto soy la primera, ya que no hay nadie más en el salón; acomodo mis cosas y me dispongo a tomar mi néctar favorito en mis crudas, jugo de uva.
– Hola, me llamo Juan Manuel y en todo este módulo seré tu profesor de inducción – me dice tratando de ocultar su sonrisa.
Pasa al salón y deja un maletín que ni siquiera vi en su momento.
– ... – yo lo único que logro hacer es no escupir el jugo y no morir con un ataque de tos.
Genial es mi primer día, llegó ebria, llego tarde, me topo con mi maestro y para colmo este me coqueteo.
– ¿Qué más puedo pedir?— es lo único que pienso, ¿Por qué a mí?.