Me asegurare de que me ame Señorita Villana!!

Jaque Mate

—Punto de vista de Iris—

Nunca pensé que entrenar pudiera ser tan… emocionante.

—¡Más rápido, Iris!

—¡Voy, voy!

El campo de práctica estaba lleno de estudiantes, pero en ese momento, mi mundo se reducía a una sola cosa: Yukko corriendo hacia mí a una velocidad absurda.

El viento se arremolinaba a su alrededor.

Sus pasos apenas tocaban el suelo.

—¡Allá voy!

—¡Recibido!

Extendí mi mano.

El agua se reunió en mi palma, formando una esfera pequeña, compacta, perfectamente moldeada.

No era poderosa.

Pero era estable.

Y eso era suficiente.

—¡Ahora!

Yukko dio un salto.

Giró en el aire.

—¡HA!

Lanzó una ráfaga de viento que impactó mi esfera de agua.

Yo respondí al instante.

—Exposición creciente.

Chasqueé los dedos.

La esfera vibró.

Se comprimió.

Y luego—

—¡BOOM!

El proyectil salió disparado como una bala, atravesando el aire con una fuerza que no le pertenecía originalmente.

El impacto levantó polvo a lo lejos.

Silencio.

Luego murmullos.

—¿Viste eso?

—Esa no era magia básica…

—¿Fue la chica del viento o la del agua?

—Ambas…

—Jeje…

Miré a Yukko.

Ella me miró.

Y sonrió.

—¡Eso estuvo increíble!

—¡Lo hicimos bien!

—¡Otra vez!

—¡Otra vez!

Volvimos a posicionarnos.

Sin necesidad de hablar.

Sin necesidad de explicar.

Simplemente…

Fluíamos.

Y eso… era divertido.

Desde la distancia, varias miradas se posaban sobre nosotras.

Algunas curiosas.

Otras sorprendidas.

Y una… particularmente intensa.

Mina.

—Punto de vista de Mina—

Mina observaba en silencio.

Brazos cruzados.

Postura perfecta.

Expresión… ligeramente tensa.

—Coordinación impecable…

Murmuró.

—Pero…

Sus ojos se fijaron en el detalle clave.

—No es poder propio.

Y aun así…

El resultado era innegable.

La combinación entre la habilidad de Iris y la velocidad natural de Yukko creaba algo peligroso.

Muy peligroso.

—…

Mina apretó ligeramente los labios.

No era frustración.

No exactamente.

Era…

Una incomodidad difícil de nombrar.

—No es como si me importara.

Desvió la mirada.

Pero no se fue.

—Punto de vista de Iris—

Después de varios intentos más, ambas terminamos jadeando.

—Cansada…

—Yo igual…

Nos dejamos caer sobre el pasto.

—Pero valió la pena.

—Mucho.

—Oye, Iris.

—¿Sí?

—Cuando haces eso…

—¿Mi habilidad?

—Sí.

—¿Qué se siente?

Pensé un momento.

—Como si tomara algo pequeño… y lo empujara más allá de lo que debería.

—Eso suena peligroso.

—Lo es.

—Me gusta.

—Sabía que dirías eso.

Reímos.

Y entonces—

—Alumnos.

Una voz firme cortó el ambiente.

Nos levantamos.

El profesor de combate estaba al centro del campo.

—Ha llegado el momento de su evaluación.

Silencio inmediato.

—Se realizará la prueba de aptitud final.

Murmullos.

—Los rangos serán los siguientes: básico, intermedio, avanzado, rey, emperador y dios.

Algunos tragaron saliva.

—Se evaluará tanto su capacidad mágica como su desempeño en combate.

—…

—Y comenzaremos… ahora.

—…

—Primer combate: Aurelian Valcrest… contra Iris Lane.

—¿EH?

—¿YO?

—¿CON EL PRÍNCIPE?

Yukko me empujó ligeramente.

—¡Ve!

—¡VOY!

—Punto de vista de Iris—

Entré al campo.

Aurelian ya estaba ahí.

Relajado.

Sereno.

Como siempre.

—Será interesante.

Dijo con una leve sonrisa.

—Eso espero…

Tragué saliva.

—Comiencen.

El aire se tensó.

Aurelian movió la mano.

Pequeñas partículas de luz se formaron a su alrededor.

Compactas.

Precisas.

—…

Yo respiré.

El agua respondió.

Se reunió a mi alrededor en formas fluidas.

—Veamos…

Aurelian atacó primero.

Rayos de luz.

Rápidos.

Exactos.

No había desperdicio.

—¡Rápido!

Esquivé por poco.

—¡Esto es serio!

Respondí con proyectiles de agua.

Variados.

Cambios de trayectoria.

Ondas.

—Hmm…

Aurelian los desvió con movimientos mínimos.

—Tu repertorio es… amplio.

—¡Gracias!

—Pero…

Un rayo atravesó mi defensa.

—¡AH!

Rodé.

—Falta potencia.

—Lo sé…

Me levanté.

Respiré profundo.

—Entonces…

Sonreí.

—Haré otra cosa.

Comencé a mover el agua de forma más compleja.

No solo proyectiles.

Superficies.

Reflejos.

Engaños visuales.

—¿Ilusiones?

—Algo así.

Aurelian dudó.

Un instante.

Eso fue suficiente.

—¡Ahora!

Liberé múltiples ataques simultáneos.

No fuertes.

Pero muchos.

Demasiados.

Aurelian comenzó a bloquear.

Pero—

—…

Se dio cuenta.

—No se detiene…

Mi reserva…

No tenía fondo visible.

—¡Y uno más!

Un golpe final.

No poderoso.

Pero inesperado.

Impacto.

Silencio.

—…

—Ganadora: Iris Lane.

—…

—¿Gané?

—Ganaste.

—¡GANÉ!

Yukko saltó.

—¡LO SABÍA!

—¡Jeje!

Aurelian sonrió.

—Interesante.

—Gracias.

—Tienes… algo único.

—Eso dicen.

Nos retiramos.

—Siguiente combate.

—Cael Verdan contra Oliver Beaumont.

—Punto de vista externo—

El combate fue directo.

Cael avanzó.

Roca en sus puños.

Golpes firmes.

Oliver respondió con magia básica.

Correcta.

Pero insuficiente.

Cael lo superó en fuerza.

En determinación.

—Ganador: Cael Verdan.

—…

Oliver suspiró.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.