—Punto de vista de Iris—
Otro maravilloso día había comenzado.
Otro hermoso amanecer.
Otro glorioso momento en el que podría contemplar el rostro de mi amada señorita Mina.
La vida era preciosa.
La vida tenía sentido.
La vida—
—¿Por qué sigues mirándome fijamente desde hace cinco minutos?
Ah.
La señorita Mina.
Qué hermosa era.
Su cabello plateado brillaba con la luz de la mañana, sus cuatro marcas en forma de rombo casi ocultas entre el cabello corto y aquella expresión de disgusto permanente…
Perfecta.
Simplemente perfecta.
—Señorita Mina…
Susurré.
—¿Qué.
—Su belleza hoy es capaz de destruir civilizaciones.
—Deja de hablar.
—Sus ojos son como joyas nacidas de los dioses.
—Silencio.
—Su presencia hace florecer mi alma.
—Plebeya.
—Sí señorita Mina.
—Voy a golpearte.
Sonreí.
—Que romántico.
Mina abrió la boca.
La cerró.
La volvió a abrir.
La volvió a cerrar.
A estas alturas parecía haber comprendido que discutir conmigo consumía energía inútilmente.
Pequeña victoria.
Yukko, sentada a mi lado, me observaba.
—Iris.
—¿Sí?
—Creo que desarrollé una habilidad.
—¿Eh?
—Puedo sentir dolor ajeno.
—¿Cómo?
—Cuando veo a Mina escucharte me empieza a doler la cabeza.
—Qué extraña habilidad.
—NO ES UNA HABILIDAD.
Oliver soltó una pequeña risa desde atrás.
Todo era paz.
Todo era felicidad.
Hasta que la puerta del salón se abrió.
Entró un estudiante desconocido.
Mayor que nosotros.
Uniforme distinto.
Postura firme.
Varias insignias decoraban su ropa.
Toda la clase se silenció.
—Buenos días.
Su voz era seria.
—He venido en representación del cuerpo de Vigilantes Escolares.
Murmullos.
Yukko levantó la cabeza.
Oliver también.
Mina desvió ligeramente la mirada.
Yo…
Los reconocí de el videojuego.
—Los Vigilantes son responsables de proteger la academia y mantener el orden dentro y fuera de ella.
Ah.
Guardias escolares.
—Se dividen en dos categorías:
"Vigilantes Superiores"
Encargados de nobles y personas importantes.
Y "Vigilantes Inferiores"
Encargados de comerciantes y plebeyos.
Silencio.
Entonces lentamente…
Giré la cabeza.
Miré a Mina.
Luego otra vez al estudiante.
Luego otra vez a Mina.
Y algo nació dentro de mí.
Una posibilidad.
Una oportunidad.
Una bendición divina.
Mis ojos se abrieron.
No.
No podía ser.
¿Podría ser...?
¿¿¿PODRÍA VIGILAR A LA SEÑORITA MINA TODO EL DÍA???
Me levanté de golpe.
—¡¡¡VOY A INSCRIBIRME!!!
Toda la clase me miró.
Mina me miró.
Y luego—
—NO.
—¿Eh?
—No.
—¿Eh?
—NO.
—Señorita Mina…
—NO QUIERO UNA PLEBEYA VIGILÁNDOME.
—¡¡PERO LA PROTEGERÉ!!
—¡NO NECESITO ESO!
—¡LA CUIDARÉ MIENTRAS DUERME!
Silencio.
Silencio absoluto.
...
...
—¿Mientras duermo?
—...
Ah.
Ups.
Yukko lentamente giró.
Oliver bajó la cabeza.
Mina quedó inmóvil.
—...
—...
—...
—PLEBEYA.
—Sí.
—Voy a denunciarte.
—¿Eh?
—Eso sonó extremadamente peligroso.
—¡No era así!
—¡¿CÓMO SE SUPONE QUE SONARA?!
Yukko levantó la mano.
—La verdad… ahora quiero entrar.
—¿Eh?
—Tener autoridad suena divertido.
Luego bajó la mano.
—Y peligroso.
Luego volvió a levantarla.
—Y divertido otra vez.
Oliver suspiró.
—No me metan en cosas raras.
Yukko sonrió.
Muy mala señal.
—Oliver.
—No.
—Oliver.
—No.
—Oliver.
—No.
Y ambas nos acercamos.
—No te salvas.
—No te salvas.
—...
—...
Oliver nos miró.
Nosotras sonreímos.
Oliver suspiró.
—Sabía que esto pasaría.
***
La prueba escrita fue sencilla.
Demasiado sencilla.
Muchas preguntas eran cosas que ya conocía gracias a mis conocimientos previos.
Historia.
Estructuras.
Reglamentos.
Eventos.
Incluso algunas cosas que recordaba vagamente.
Cuando terminé…
—Perfecto.
Sonreí.
Yukko salió poco después.
Su cara era terrible.
Muy terrible.
—Iris…
—¿Sí?
—¿Qué significa "jurisdicción"?
—...
—¿Yukko?
—¿Sí?
—¿Cómo llegaste a esta escuela?
—Por accidente probablemente.
Oliver obtuvo resultados normales.
Mina, solo nos seguía para ver nuestro progreso.
Todo iba relativamente normal.
Hasta la prueba real.
Nos llevaron a una arena de entrenamiento distinta.
Mucho más grande.
Y más intimidante.
Un profesor esperaba.
—Escuchen bien.
Su voz era firme.
—El combate real no es justo.
Todos guardaron silencio.
—Un enemigo no respetará reglas.
—No esperará turnos.
—No peleará honorablemente.
Hizo una pausa.
—Peleará para ganar.
Dos estudiantes pasaron.
Comenzaron normalmente.
Intercambio de magia.
Golpes.
Esquivas.
Entonces uno lanzó tierra a los ojos del otro.
Luego lo empujó.
Después atacó mientras estaba distraído.
Fin.
Silencio.
—¿Eh?
—Eso fue sucio.
—Exactamente.
El profesor sonrió.
—Sobrevivan.
Y comenzaron.
Uno tras otro.
Todos caían.
Demasiado rápido.
Porque todos peleaban limpiamente.
Todos menos Yukko.
—¡AHH!
Yukko rodó por el suelo.
Lanzó viento.
Arena.
Patadas.
Codazos.
Incluso usó impulso para empujar a su rival fuera del campo.
Silencio.
—Ganadora.