Me asegurare de que me ame Señorita Villana!!

Plebeya

—Punto de vista: Mina Belrose—

Últimamente había un problema.

Uno pequeño.

Insignificante.

Molesto.

Muy molesto.

Extremadamente molesto.

Ese problema se llamaba Iris Lane.

Abrí los ojos lentamente mientras observaba el techo de mi habitación.

Era una mañana tranquila.

Los primeros rayos de luz atravesaban las enormes ventanas de la residencia Belrose mientras una suave brisa movía las cortinas blancas.

Todo normal.

Todo tranquilo.

Y, sin embargo...

—...Qué problemática.

Suspiré.

No entendía qué estaba ocurriendo conmigo últimamente.

Al principio aquella plebeya solo era una molestia.

Una chica extraña.

Escandalosa.

Pegajosa.

Ruidosa.

Exageradamente insistente.

Y todavía lo era.

Seguía siendo insoportable.

Pero...

Giré un poco la cabeza.

—...No es una mala persona.

Silencio.

Parpadeé.

Luego me incorporé lentamente.

—¿Qué clase de tontería fue esa?

Negué con la cabeza.

No, no, no.

No estaba pensando correctamente.

Definitivamente era culpa de pasar demasiado tiempo cerca de ella.

Sí.

Tenía que ser eso.

Porque si analizaba la situación objetivamente...

Iris era extraña.

Demasiado extraña.

No importaba cuánto la apartara.

No importaba cuánto la ignorara.

No importaba cuánto la molestara.

Seguía sonriendo.

Seguía regresando.

Y peor aún...

No parecía hacerlo por interés.

Mucha gente se acercaba a los nobles buscando algo.

Prestigio.

Dinero.

Favores.

Contactos.

Pero Iris...

Fruncí un poco el ceño.

—¿Qué gana ella exactamente?

Nada.

No obtenía nada.

Absolutamente nada.

Solo...

Parecía feliz.

Y eso era raro.

Muy raro.

Más raro aún porque Yukko también era igual de extraña.

Suspiré.

—Otra problemática.

Esa chica era impulsiva.

Escandalosa.

Terca.

Demasiado emocional.

Y extrañamente fuerte.

Muy fuerte.

Recordé la prueba práctica.

La velocidad monstruosa.

La coordinación absurda.

Y luego...

La habilidad de Iris potenciándola.

Una ligera presión apareció en mi pecho.

No era miedo.

No.

Era otra cosa.

Inquietud.

Porque si alguien observaba objetivamente la situación...

Iris no era fuerte.

No físicamente.

No mágicamente.

Su potencia era baja.

Su capacidad ofensiva tampoco era extraordinaria.

Y aun así...

—Es peligrosa...

Murmuré.

Porque su habilidad no tenía restricciones.

No disminuía.

No exigía preparación.

No parecía tener límites reales.

Podía potenciar magia.

Capacidades físicas.

Personas.

Partes específicas.

Y peor aún...

Ignoraba condiciones normales.

Eso era absurdo.

Demasiado absurdo.

Imaginé algo por un momento.

Un noble.

Algún noble arrogante y estúpido.

De esos que existían incluso entre familias importantes.

Porque sí.

Aunque me molestara admitirlo...

No todos los nobles eran personas competentes.

Había algunos increíblemente idiotas.

Presumidos.

Escandalosos.

Codiciosos.

Incluso desagradables.

Pero eso era una minoría.

Seguramente.

Probablemente.

...Tal vez.

Sacudí la cabeza.

El punto era otro.

¿Qué pasaría si alguien intentara usar a Iris?

Con una habilidad así...

Podría convertirse en un arma.

Podría potenciar ejércitos.

Soldados.

Magos.

Combatientes.

Y si alguien suficientemente inteligente la manipulaba...

Mi expresión se endureció un poco.

—Sería peligroso.

Y Yukko tampoco estaba libre.

Todavía era pronto.

Pero incluso una persona inexperta podía ver algo.

Esa velocidad.

Ese cuerpo.

Esos reflejos.

Aquello no era normal.

Si seguía creciendo...

No.

Corregí.

Cuando siguiera creciendo.

Sería aterradora.

Aunque ella parecía demasiado distraída para notarlo.

Suspiré.

—Las dos son imprudentes.

Muy imprudentes.

Iris actuaba primero y pensaba después.

Y Yukko...

Bueno.

Yukko directamente no pensaba.

Era impresionante.

No entendía cómo Oliver sobrevivía junto a ellas.

Pensándolo bien...

Oliver era extraño.

Muy extraño.

Pero extrañamente responsable.

Recordé aquella conversación.

"Como si los nobles fueran mejores."

Fruncí ligeramente el ceño.

Ese chico...

A veces decía cosas extrañas.

Aunque...

Llevé una mano a mi frente.

—...Parece su niñero.

Porque realmente actuaba como uno.

Yukko haciendo tonterías.

Iris haciendo tonterías.

Y Oliver observando con cara de:

"Ya esperaba esto."

Qué vida tan complicada.

Aunque...

Su grupo...

Era raro.

Muy raro.

Pero...

Por primera vez en bastante tiempo...

Pensé algo extraño.

—Parece divertido.

Silencio.

Parpadeé.

...

...

—¿EH?

Me quedé inmóvil.

No.

No.

No.

No había pensado eso.

Jamás.

Nunca.

Absolutamente nunca.

En ese momento escuché golpes en la puerta.

Toc toc.

—Señorita Mina.

Ah.

La salvación.

—Adelante.

La puerta se abrió lentamente.

Y una joven entró con una sonrisa tranquila.

Cabello castaño oscuro.

Expresión juguetona.

Uniforme de sirvienta impecable.

—Buenos días, señorita Mina.

—Buenos días, Lisa.

Lisa sonrió.

Luego me miró.

Y sonrió más.

Oh no.

Conocía esa sonrisa.

—...¿Por qué pone esa cara?

—¿Cara?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.