Me choca que seamos un Crossover

Capitulo 02

ODIO QUE SEAMOS UN CROSSOVER

CAP DOS

Querido Kenneth:

Hoy volví a escribir tu nombre en mi cuaderno.

No sé cuántas veces lo he hecho ya. Perdí la cuenta hace mucho.

También escribí otra canción para ti.

No te rías.

Sé perfectamente lo que dirías si estuvieras aquí. Seguramente te burlarías de mis rimas, dirías que tengo talento para jugar fútbol pero definitivamente no para escribir canciones y, después de hacerme enojar, terminarías leyendo cada palabra.

Y yo fingiría estar molesto contigo.

Pero por dentro estaría feliz.

Porque me encanta cuando te ríes de mí.

Me encanta escucharte reír.

Me encanta cuando dices mi nombre.

Me encanta incluso cuando me haces desesperar.

Supongo que ese es uno de los problemas de amarte tanto: no hay absolutamente nada de ti que pueda dejar de querer.

Hoy, mientras escribía, recordé nuestra adolescencia.

Éramos tan jóvenes.

Tan inocentes.

No sabíamos nada de la vida.

Solo sabíamos que queríamos estar juntos.

Y qué bonito era eso.

No necesitábamos grandes planes ni promesas imposibles. Nos bastaba con tenernos. Bastaba con saber que al terminar el día podía encontrarte, escucharte hablar y sentir que, mientras estuvieras conmigo, todo estaba bien.

A veces quisiera regresar a esos días.

No para cambiar nada.

Solo para poder abrazarte un poco más.

Para quedarme unos minutos más contigo.

Para decirte todas esas cosas que en aquel entonces me parecían demasiado cursis.

Porque ahora entiendo que nunca fueron cursis.

Eran amor.

Nuestro amor.

Y todavía lo siento.

A pesar de todo.

A pesar del tiempo.

A pesar de la distancia.

A pesar de que ya no estás aquí.

Te sigo sintiendo en los pequeños detalles.

En las canciones que escuchábamos.

En los lugares que visitamos.

En las fechas que solamente nosotros entendíamos.

En las cosas que veo y automáticamente pienso: "A Kenneth le gustaría esto."

Y entonces me doy cuenta de que todavía hablo contigo en mi cabeza.

Te cuento cosas.

Te cuento cómo fue mi entrenamiento.

Te cuento cuando ganamos.

Te cuento cuando perdemos.

Te cuento cuando estoy cansado.

Te cuento cosas completamente tontas que probablemente no te importarían.

Y después recuerdo que no estás aquí para responderme.

Eso es lo que más duele.

No haberte olvidado.

Sino tener tantas cosas que todavía quiero contarte.

Hay momentos en los que mi parte egoísta quiere ir por ti.

Quiero tomar un avión, buscarte y decirte que ya no tienes que estar lejos.

Quiero aparecer frente a ti y preguntarte por qué demonios tardaste tanto.

Quiero abrazarte y no soltarte.

Pero no voy a hacerlo.

Porque sé que necesitas este tiempo.

Y porque si realmente te amo, tengo que respetar que ahora mismo necesites estar lejos de mí.

Aunque me duela.

Aunque te extrañe.

Aunque algunas noches quiera romper todas las promesas que me hice y salir corriendo a buscarte.

No lo haré.

Voy a esperarte.

Pero, por favor…

No tardes demasiado, mi niño.

Porque todavía hay un lugar a mi lado que se siente demasiado vacío.

Y no importa cuánta gente tenga alrededor.

No importa cuántas personas me griten desde las gradas.

No importa cuántos compañeros tenga.

No importa cuántos triunfos consiga.

Hay una ausencia que ninguna multitud puede llenar.

La tuya.

No sé si estas cartas llegan hasta ti.

No sé si alguna vez las lees.

Quizá ni siquiera sabes que sigo escribiéndolas.

Pero necesito hacerlo.

Porque cada carta es una pequeña forma de decirte:

"Sigo aquí."

Y si algún día encuentras todas estas cartas, quiero que leas cada una.

Quiero que veas todas las veces que escribí tu nombre.

Quiero que sepas que nunca dejé de pensar en ti.

Nunca dejé de desearte felicidad.

Nunca dejé de esperar que algún día encontraras aquello que estabas buscando.

Y, sobre todo, nunca dejé de amarte.

Quizá el amor cambie con los años.

Quizá nosotros también.

Pero hay sentimientos que no desaparecen.

Solo aprenden a vivir en silencio.

Y el mío vive aquí.

Conmigo.

Esperándote.

Así que si algún día decides volver a donde todo comenzó…

Recuerda nuestra promesa.

El día 16.

A la misma hora.

En el mismo lugar.

Voy a estar ahí.

No importa cuánto tiempo haya pasado.

No importa si han sido meses.

No importa si han sido años.

Si llegas y me encuentras antes, espera.

Si llego yo antes, esperaré.

Porque quiero que ese momento sea nuestro.

Quiero verte aparecer a lo lejos.

Quiero reconocer tu forma de caminar.

Quiero ver tu rostro después de tanto tiempo.




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