Las labores eran muchas y variadas, iban rotando entre todas para llevarlas a cabo y cuando le toco a Clara lavar las ropas de entrenamiento de los aspirantes no se imaginó que sería tanta… ni tan apestosa, aun así lo prefería a limpiar las letrinas.
Mientras lavaba las prendas de los magos se encontró con una túnica hermosa, de color crudo y un patrón de dibujos azul en los bordes, sin embargo tenía un borde desgarrado, no era raro teniendo en cuenta cuanto se movían. Le dio pena que tan increíble prenda estuviera en ese estado.
— Oye Lucy, - le preguntó a su amiga.- ¿Tienes Hilo de este color?- le mostró la prenda.
— Mmm creo que si, en el cuarto.
— ¿Luego me prestas? Voy a tratar de repararla.- Lucy abrió grande los ojos.
— ¿Tú sabes reparar ese tipo de prendas?- Clara creía que zurcir y remendar era una actividad común para cualquier chica humilde, le sorprendió que Lucy no supiera, no perdió oportunidad de presumir.
— Obvio, mi mama me enseño desde pequeña, y me la paso cociendo las ropas de mi padre y hermano, esto es pan comido para mi.- Lucy hizo una pausa silenciosa y contesto.
— Qué bien…- volvió la vista las ropas que lavaba.- Luego te presto.
Esa misma tarde, luego que las prendas estuvieron secas, Clara se sentó con paciencia a coser la túnica, el diseño era muy bonito por lo que trato de respetar el patrón de dibujo. El resultado fue majestuoso, no había rastro de que esa prenda había estado rota, aunque el color difería levemente estaba segura que aquel mago estaría más que agradecido con su trabajo.
Devolvieron las prendas a las habitaciones y continuaron con la cena como siempre.
Sin embargo no lo que ocurrió al día siguiente no se lo esperaba.
A media mañana, mientras estaban preparando los ingredientes para el almuerzo, una jovencita entro a la cocina enfurecida, tenía tizne en el rostro y el cabello chamuscado.
— ¿¡Quién fue la que hizo esto!?- alzo para que todos viesen una túnica, Clara reconoció de inmediato su trabajo, pero la actitud agresiva de la maga le hacía pensar que su remiendo no fue bien tomado, por lo que guardó silencio.- ¡Hablen o las acusaré con el Capitán a todas! ¿Quién fue?- Insistió.
— Fue ella.- Dijo Lucy señalándola.- dijo que sabía reparar prendas mágicas.
¿Prendas mágicas? ¿Esa túnica era mágica? No tenía idea.
La joven se dirigió hacia ella pisando fuerte y le arrojo la túnica a la cara.
— ¡Tú, estúpida criada! Por tu culpa una bola de fuego me dio de lleno.
— Disculpe, no comprendo señorita…- dijo lo más respetuosa posible.
— Hiciste mal tu trabajo, el bordado rúnico se arruino y la protección falló.
— ¿bordado rúnico?- la joven se quedó tiesa.
— Ha, ¿no me digas que le hiciste un bordado común y corriente a mi túnica mágica?- ante el silencio de Clara la joven lanzo una carcajada y poniendo las manos en jarra continuó diciendo.- Esta prenda la compré en la capital, me protege contra ataques mágicos gracias al bordado, si no se usa el hilo mágico y se lo imbuye de magia para dibujar las runas el círculo mágico se rompe y pierde el efecto.
— No tenía idea de eso señorita,- contestó humildemente, - no puedo usar magia así que solo hice un remiendo normal… Lo siento
— ¡Eres una inútil!- dijo dando golpes en el piso con el pie.- Una disculpa no bastará. ¡Ahora tendrás que pagarme el arreglo!
Clara tragó saliva. Si es algo de la capital de seguro es caro. El sueldo de este trabajo estaba destinado a su padre y su hermano, no quería empeñarlo sin siquiera haberlo cobrado aun.
— Cuanto lo siento señorita, - agacho la cabeza.- Por favor tenga piedad, no dispongo de tanto dinero.
— ¡No me interesa! Hablaré con el Capitán para que usen tu sueldo para apagarme esto, o mejor aún, ¡para que te despidan!- La joven dio media vuelta y se marchó pisando fuerte y Clara quedó con la túnica en la mano y pálida. Sus compañeras se la quedaron mirando. Dirigió la vista a alguien en particular, Lucy, con rostro lleno de decepción.
— ¡No me mires así, nos iban a regañar a todas!- dijo excusándose.
— ¿Tu sabias que esta prenda era mágica, que necesitaba ese tipo de costura?- Lucy puso una cara desdeñosa que nunca había visto, Clara supo entonces que ese era su verdadero rostro, que las sonrisas condescendientes que se daban hasta ese día eran fingidas.
— Tu dijiste saber coser esa prenda… ¿Por qué tenía que explicarte?- No pudo replicarle nada, apretó los labios y se contuvo de mandarla a freír rábanos. Justo en ese momento apareció la señora Dorothy
— Señorita Harding, la mandaron a llamar.- Trago saliva, sabía que no saldría indemne de esta.
— Si, ya voy…
Agachando la cabeza fue junto con Dorothy al campo de entrenamiento donde se encontraba al Capitán charlando con la maga en cuestión. De lejos lo vio de perfil, noto que tenía la barba de un par de días pero eso le parecía varonil y aun más, le parecía atractivo. Sin embargo eso no le valía de nada en la situación en la que se encontraba ahora, puesto que parecía estar de malas, con el ceño fruncido oyendo las quejas de la maga noble. Cuando ella y Dorothy se acercaron la suficiente él giró y la vio, entonces soltó una risita.
— Ah… otra vez usted.- Perfecto, la recordaba. Justo en este momento hubiese preferido que no fuera memorioso.- ¿Así que usted rompió la túnica de esta joven y trató de repararla para que nadie lo note?
— ¿Qué? Espere, yo no la rompí.- el Capitán alzo una ceja, parecía no creerle.
— ¡Mientes! ¡Estaba en perfectas condiciones cuando la deje para lavar!- La mocosa había exagerado las cosas para quedar bien parada.
— Ya estaba rota cuando nos llegó para lavar, si usted es descuidada con sus cosas no es culpa mía.- Dijo sin tapujos ante tanta mentira.
— ¡Sirvienta atrevida!- murmuro la joven.
— Bueno cálmense señoritas, estoy seguro que podremos solucionar esto…
— ¡Exijo que me pague una túnica nueva, está ya no sirve!- Clara se puso pálida y comenzó a negar con la cabeza.
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Editado: 20.03.2026