— Lucila Hill.- Llamo el Capitán, Lucy se acomodó el cabello y entro a su despacho con su típica sonrisa de niña buena.- Aquí tienes tu pago, gracias por tu trabajo.- le oyó decir.
— Muchas gracias señor.- Y salió del lugar con una pequeña bolsa con su dinero, de reojo vio a Clara y borro la sonrisa, desviando la vista al frente. Clara también le corrió la mirada.
Era el día de pago, mañana era fin de semana y ya podría volver a casa con su padre y hermano, eso la tenia de buen humor, aunque recordar que solo recibiría medio sueldo por culpa de esa estúpida maga la desmoralizaba. Afortunadamente ese chico del grupo de los asesinos le pagó suficiente dinero para compensar lo que le faltaba.
Pasaron una por una de las sirvientas a recoger su pago y no fue hasta el final que la llamó.
— Clara Harding.- su tono de voz sonaba más fastidiado que con el resto.
Clara suspiró, se propuso tolerar el mal humor de su superior hasta recibir el dinero, entro al despacho y lo encontró frente a un escritorio con la pluma en mano, unos papeles de un lado y el dinero del otro. Hoy no llevaba su ropa de entrenamiento, tenia una camisa mas formal, y su apariencia era la de un noble. Lucia fastidiado.
— Tú de nuevo.- murmuró al verla. Ella, lejos de ofenderse sonrió y dijo.
— También es un placer verlo, señor.- Su sarcasmo le hizo alzar ligeramente la comisura al Capitán.
— Aquí está tu pago, gracias por tu trabajo en la Abadía.
— Se lo agradezco, señor.- Clara tomo la pequeña bolsa, se volteó y se disponía a marcharse sin más pero sintió que la bolsa pesaba demasiado para solo 10 monedas, la abrió y contó rápidamente.- Señor… aquí hay….
— 20 monedas de plata.- dijo reclinándose en la silla y cruzándose de brazos.- Son tu pago.- A Clara le brillaron los ojos, ¿acaso se había olvidado de lo que ocurrió? Sentía que debía mencionarlo, por si lo olvidó.
— No sé si recuerda, pero usted dijo que me quitaría…
— Si, lo recuerdo, - la detuvo antes que siguiera hablando.-pero la señorita Cromwell no ha reclamado su compensación, además, usted no hizo nada malo.- Clara estaba totalmente perpleja.- Procure no estarlo divulgando por ahí y trate de ser más cuidadosa la próxima vez…- Clara hizo una reverencia exageradísima.
— ¡Muchísimas gracias señor! En verdad se lo agradezco ¡prometo no volver a decirle cabeza de tomate nunca más!
— ¡¿Cómo me llamaste?!- Clara se enderezo y dando la media vuelta dijo.
— ¡Adiós!- Dijo, y se escapó del despacho a paso rápido. Al capitán volvió a escapársele una sonrisa mientras negaba con la cabeza.
— Eres terrible Harding…- murmuró y siguió con su odioso papeleo.
Llego el fin de semana y con él el tan anhelado regreso a casa. La gran mayoría de los aspirantes se estaban marchando, puesto que querían ver a sus familias, despejarse en algún que otro bar o simplemente escapar de los pesados entrenamientos. Sin embargo algunos permanecerían esos días en la Abadía debido a que sus hogares eran lejanos o simplemente porque no tenían a donde ir.
— ¿Estas lista?- Pregunto Rob. Clara cargó su bolso al hombro y dijo.
— Si, vamos.- Ambos primos se pusieron en marcha a sus hogares. De lejos y apoyado contra un árbol el Capitán O´Conell los observaba con el ceño fruncido.
— Esa tonta… - murmuró.- Le dije que no distrajera a Fletcher…
— ¿A quién ves?- Le dijo Killian apareciendo furtivamente en una de las ramas del árbol. A su amigo ya no lo sorprendían sus apariciones.
— Harding… - contestó.- Está saliendo con Fletcher.
— ¿En serio? juraría que Fletcher estaba tras Erika Woods.- Ethan alzo la vista para ver a su amigo.
— ¿Sí?- dijo incrédulo.
— Juega a dos bandos quizás.- sugirió el asesino mientras aterrizaba junto a él y se incorporaba.
— No parece el tipo de chico que hace eso… sería una lástima que fuera cierto.
— ¿Por qué te preocupa tanto?- dijo mientras se enderezaba y estiraba los brazos por encima de su cabeza. Ethan torció la boca pensativo.
— Curiosidad, tal vez.
— ¿No será que te preocupa Harding?
— Pfff. ¡No podría importarme menos una mujer en la tierra!- Su amigo lo miró de reojo.
— Si tú lo dices…- Volvieron a mirar a la larga fila de aspirantes que se marchaban y entre ellos estaba el grupito de George, Niko y Katarina.
— Esos 3 son los que me preocupan realmente.- Killian lo miró.- El comandante Dannors me mandó una carta desde el Inframundo pidiéndome explícitamente que entrenara a George para que vaya a servir con él apenas termine su formación…- libero un pesado suspiro.- No quiero fallarle al Comandante pero ese mocoso esta con la cabeza en las nubes, todos los entrenamientos los hace a la mitad de su potencia, todo para ir al mismo ritmo que su amigo.
— ¿Y la chica Petrov? – dijo mientras se tronaba los dedos.- Oí que es un prodigio en la magia.
— Sí, pero no deja de ser una Petrov, la familia con más fuerza bruta de toda Olimpia. Mira su contextura, es musculo puro, ¡ella debería estar con los paladines! ¿por qué demonios escogió ser maga?- dijo casi enojado.
— Para revelarse contra su familia, seguramente.
— No tiene caso seguir con esto,- dijo frotándose el ojo en el que tenía el parche.- Voy a entrenar un poco para despejarme, ¿vienes?
— Por su puesto. Ya estoy listo.
Luego de pasar por la ciudad y comprar algo de comida y alguna que otra bebida espirituosa, los primos caminaron hasta sus hogares, llegaron pasados el medio día. El padre de Clara la abrazo con fuerza y la alzo por los aires, su hermano corrió a abrazarla también. Esa misma noche organizo una comida para festejar su regreso e invitaron a Rob y su madre.
— ¿Y como va todo en la Abadía? ¿Tu prima se ha portado bien, cierto?-
— De maravilla.- Dijo Rob mientras bebía agua.
— ¿No se habrá peleado con nadie nada más llegar, no?- Rob empezó a toser y Clara le lanzo una mirada de advertencia, ya habían acordado durante el camino que no diría nada innecesario para no preocupar a sus padres: Rob era un buen guerrero y Clara la sirvienta perfecta, nada estaba mal.
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Editado: 13.04.2026