Las noches en la Abadía solían ser tranquilas, pero cada cierto tiempo los instructores se reunían en una sala especial a compartir información de sus pupilos.
— Buenas noches a todos.- Dijo Ethan, llegó ultimo porque primero fue a darse un baño, de hecho aún su cabello goteaba.
— Buenas noches, Capitán.- Contestó Arthur.
Fue el único en responder, Andrew ni se percató de que entro a la sala, estaba demasiado concentrado leyendo un libro. Anna estaba tejiendo muy concentrada pero de seguro lo oyó y lo ignoró deliberadamente, mientras que Borin y Killian estaban discutiendo como dos niños pequeños, como siempre.
— …primero aprovecharía mi velocidad para cegarlo con alguna rama que encontrara por allí y luego le golpearía contundentemente en sus puntos débiles.
— ¡Tonto! Tu no conoces la enorme capa de grasa que tienen bajo la piel, tú y tus golpecitos con tus débiles puños no valdrían de nada.
— ¿Acaso tus puñitos diminutos si?- dijo mordazmente al enano.- ¿Entonces qué harías tú?
— Yo podría ponerle una trampa y atraparlo fácilmente para luego atacarlo con un tronco afilado ya en una situación controlada.
— Eso suponiendo que tienes tiempo de planificarlo, ¿pero si te ataca por sorpresa?
— ¡Nada me toma por sorpresa! Un buen cazador siempre está preparado.
Ethan no entendía nada, miró Arthur buscando explicaciones.
— Parece ser que la discusión de hoy es “¿Cómo matar un oso negro sin sus armas?”.-Ethan rodó los ojos. Arthur era el único sensato de allí, era su mano derecha, lo conocía de pequeño, después de todo es amigo cercano de su padre y su mentor, se ofreció a ir a la Abadía sin que se lo pida y si se fuera a otro sitio recóndito también lo hubiera seguido. Lo quiere como el hijo que nunca tuvo.
Ethan camino hasta la cabecera de la mesa y dejó caer sonoramente el libro y los papeles que llevaba en las manos llamando la atención de los demás.
— Disculpen la demora,- dijo mientras se sentaba.- Comencemos con la reunión si les parece bien.
— Ya era hora.- dijo Anna guardando su tejido en una pequeña bolsa.
— Oh, disculpe Capitán.- dijo Andrew cerrando su libro.- ¿En qué momento entró? No lo oí llegar.
— Hace un minuto apenas, tranquilo.
— ¿Cómo? ¿qué dijo?- Cada vez estaba peor de su sordera.
— ¡Que hace poco, tranquilo!- dijo alzando la voz. Andrew asintió y termino de guardar sus cosas.- Bien,- se inclino hacia adelante y apoyando los codos sobre la mesa entrelazo los dedos.- Ya hemos persuadido a los aspirantes que no estaban en su clase adecuada y la mayoría se ha reacomodado.- todos asintieron.- Asi que me gustaría saber ¿Cómo han avanzado con los aspirantes en general y con los que se han cambiado?
— De maravilla,- contestó primero Andrew,- Mis pupilos este año son muy capaces, absorben la información como esponjas.
— Me alegro oír eso.- Contestó algo condescendiente Ethan.
— Aunque hay algunos sobresalientes, como la señorita Petrov. Ella tiene mucha capacidad mágica y, aunque en un principio no tenía ni la menor idea de cómo canalizarla, ahora que ya entiende los principios la está manejando cada vez mejor.
— Esa muchachita tendría que haber estado conmigo y los paladines.- Dijo sin más Arthur.- Parece ser que el discurso del otro día no funcionó.- Dijo mirando al Capitán.
— Así parece… Es una pena pero sabemos que en su familia entrenan a los niños desde pequeños en el arte de la guerra así que estoy seguro de que ya sabe luchar.
— Por mi parte he perdido muchos aspirantes.- Dijo Borin.- Tu entrenamiento básico espantó a varios.
— Qué bueno que saca el tema señor Borin, - la que lo interrumpió fue Anna.- puesto que la cantidad de aspirantes a Sacerdotes también ha disminuido abruptamente. Y algunos de ellos llegan tan exhaustos a mis clases que no rinden lo suficiente.- Ethan suspiró.
— Ya hemos hablado de esto, señora Connors, el entrenamiento básico es necesario para todos, puede que los resultados no se estén viendo aun, pero le aseguro que valdrá la pena…
— Espero que tenga razón, señor Capitán. Porque entre ese entrenamiento infernal y los gritos molestos de sus pupilos mis muchachos y muchachas no pueden concentrarse. ¿es necesario tanto griterío?- Anna detestaba a todos los que no utilizarán magia de luz, buscaba cualquier excusa para quejarse y esta no sería la excepción. Ethan estaba harto de tener que lidiar con sus quejas.
— Es inevitable señora Connors.- intervino Arthur.- Gritar durante el entrenamiento es necesario, es como si yo le pidiera que los sacerdotes que no hagan sus oraciones.
— ¡Imposible! La devoción a los dioses es parte fundamental de la clase Clerical, es justamente su cercanía a los dioses que se le permite manipular la magia de la luz.
— En el caso de los guerreros y paladines ocurre algo similar, expulsar aire con fuerza ayuda a controlar la respiración y concentrarse. Es parte de la técnica.
Aquella explicación dejo sin palabras a la instructora de sacerdotes y no pudo replicar.
— Es inevitable que nuestras clases tengan puntos de choque, después de todo, en la práctica real, nuestras clases estarán mezcladas unas con otras, si no podemos convivir con otras clases crearemos rivalidad entre todos y el trabajo en equipo de más adelante se verá comprometido.- Miro a la única dama de la sala.- Así que les pido que tengan paciencia.- Ana corrió la mirada y sacando su tejido volvió a retomarlo, en señal de que ya nada de la reunión le interesaría.- Bueno, retomando el tema principal de la reunión.- Ethan dirigió la vista a Killian.- ¿Qué tal tus muchachos?
— Mis chicos son asombrosos, no he perdido ni uno de los que comenzaron al principio.
— Tú eras el que menos pupilos tenía desde un principio.- Replico Borin.- Apenas llegaste a los 10.
— Sí, pero son chicos muy capaces, especialmente Martin Rodolph.
— ¿El único superviviente de la masacre en la casa Martins?- comento Arthur.
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Editado: 13.04.2026