Clara caminaba molesta por el sendero que conducía a la Abadía abrazándose a si misma porque hacia frio y olvido su capa en la taberna, comenzó insultando por lo bajo al capitán pero luego las lágrimas comenzaron a salir solas porque en el fondo sentía que sus palabras eran ciertas. ¿Qué tipo en su sano juicio saldría con una chica de tan baja clase, que tiene las cejas grandes y tupidas, espalda grande y una fuerza descomunal?
Nadie.
Después de todo en sus 20 años de vida aun no había sido capaz de encontrar pareja y las esperanzas ya habían disminuido bastante puesto que lo normal era desposarse joven. Lo único que la animaba era la posibilidad de conseguir suficiente dinero como para comprarse maquillaje y ropa bonita, y así lograr conquistar a algún joven en el festival de la cosecha. Pero… ¿a quién engañaría? Una vez se vaya la magia del maquillaje y la vieran tal cual ¿permanecerían con ella? Era mejor aceptar de una vez que acabaría sola para siempre.
Las lágrimas comenzaron a brotar de nuevo.
— ¡Harding!- Oyó la voz de O´Conell a sus espaldas. Se dio la vuelta y efectivamente era él. Maldijo por lo bajo y apresuro el paso para poner distancia entre ellos.- ¡Harding, detente!
— ¡Déjeme en paz!- le gritó.
— Espera, Harding, tenemos que hablar.
— ¡¿Para qué?!- Volvió a gritar molesta sin voltear a verlo.- Ya dijo suficientes cosas esta noche, no quiero oírlo más. - Se sorbió los mocos. Ethan se sorprendió.
— ¿Estas llorando?
— ¡Váyase de una vez! Vuelva a ese estúpido bar con sus estúpidos reclutas y su estúpida cerveza.
— No, - dijo poniéndose a la par de ella.- Quiero hablar contigo.- Resultó ser mas insistente de lo que pensaba, Clara le corrió la cara.
— No quiero hablar con usted, Ya deje de seguirme.
— No dejaré de seguirte hasta que me dejes hablar. – Dijo serio.-Te seguiré hasta la Abadía si es necesario.
— ¿No se marchará?
— No, así que déjame hablar cont…- Clara se desvió del camino y se internó en la espesura del Bosque de Argos que costeaba el camino.- ¿Qué haces? ¡Harding, vuelve aquí!
En su mente perturbada por el alcohol Clara creyó buena idea perder al Capitán en el bosque y luego retomar el camino hasta la Abadía. Se creía conocedora del bosque porque en varias ocasiones se internó en él con su padre para recolectar bellotas, hongos, hierbas medicinales, pero lo había hecho sobria.
Apenas cruzo unos metros se tropezó con las raíces de los árboles y casi se cae. Ethan la llegó a sostener del brazo.
— Ten cuidado, ¿no sabes que este es el bosque Negro? Hay partes a las que no llega ni la luz del sol en pleno día, y de noche está plagado de bestias.- Clara quito su brazo rápidamente.
— ¡Pues prefiero estar rodeada de bestias que seguir cerca de usted!- Gritó. Y continuó internándose en el bosque. Ethan, se llevó la mano al rostro y la deslizo lentamente hacia abajo dejando los ojos en blanco.
— Dioses, denme paciencia.- Colgó la capa de Clara que había estado cargando hasta entonces en una de las ramas y siguió a la joven.
Clara, envalentonada, camino varios pasos internándose cada vez mas, la luz de la luna llena atravesaba las copas de los árboles de a pequeños salpicones y aun podía ver el suelo. Ella sabía que, si seguía la dirección paralela al sendero terminaría llegando a la Abadía, solo tenía que alejarse lo suficiente hasta desalentar al Capitán de seguirla.
Sin embargo no contaba con que el suelo se acabara bajo sus pies.
Había un desnivel de unos 2 metros en el suelo, como una pequeña colina, imperceptible entre tanta cantidad de árboles y oscuridad.
Cuando apoyo su pie en una rama del borde esta crujió y no pudo hacer nada para evitar caer al vacío.
— ¡Ahhhh!- Rodo por el suelo unos metros y chocó contra el tronco de un árbol golpeándose el abdomen y perdiendo aire. Se quedó en el lugar retorciéndose de dolor.
— ¡Harding!- Gritó Ethan que la seguía varios metros por detrás.- ¿Estas bien?
— Auch…- sintió un agudo dolor en el costado, aun así gritó.- ¡Ya ve lo que hace por ser tan insistente!
— Quédate ahí, no te muevas. En seguida bajo.- Clara rodeo los ojos, el tipo no entendía que lo que ella buscaba era tenerlo lo más lejos posible. Ethan se deslizo por la pendiente hasta llegar a donde ella estaba y le extendió la mano.- ¿te hiciste daño? ¿puedes ponerte de pie?- ella aparto su mano con un movimiento brusco.
— Por supuesto. -Y apoyándose en el mismo árbol en el que se había golpeado se paró, no sin dificultad, cada vez que respiraba sentía una punzada en el costado, pero no emitió quejido.
— Vaya caída que tuviste, cualquiera se habría partido la cabeza, o un par de costillas como mínimo.
Clara sacudió su vestido lo mejor posible sin decir nada. La caída hizo que se le despejara la mente y se dio cuenta que meterse en ese sitio no fue la idea más brillante de su vida. Lo único que quería ahora era retomar el sendero a la Abadía. Con el vestido que llevaba no podía subir la pendiente tan inclinada, al menos no sin darle una buena vista de sus piernas al tipo que, momentos atrás, la llamó vulgar así que le quedaba costearla hasta encontrar una parte más ladeada que subir caminando lo más digna posible.
Miro a un lado y al otro. Del lado izquierdo solo vio oscuridad, ni un ápice de luz de luna, pura incertidumbre. Miro a la derecha y vio adelante, una parte con más luz, parecía ser un claro y comenzó a caminar en esa dirección. Mientras tanto O´Conell analizaba la pendiente.
— Creo que puedo subir la pendiente cargándote sin problema, súbete a mi espalda y te llevar….- cuando volteo la sirvienta ya no estaba,- ¿Harding?- Miro a todos lados y la encontró caminando hacia un sector iluminado.- ¡¿qué haces, mujer?!- No puedes alejarte de mí, es peligroso.
— Ya le dije que me dejara en paz.
— ¡Por los dioses, que cabeza dura eres! ¿No vez que estamos en uno de los sitios más peligroso del continente?
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Editado: 01.05.2026