Luego de dejar a Harding en la habitación de invitados se marchó para que Dorothy la pudiera cambiar, atravesó el pasillo, salió al exterior y parándose sobre el pasto inspiro profundamente para que el frio de la noche le despejara la mente. Ya no tenía nada que hacer, todo estaba en manos de la muchacha.
Si Harding se despertaba y decía toda la verdad: no pasaría nada. Si ella moría: Desconfianza, su imagen aun seguiría manchada por la duda de qué pasó en realidad. Y si ella despertaba y aprovechaba la oportunidad para desquitarse con él por tantas veces en que la tomo de punto y la menospreció diciéndole a la señora Connors que la atacó en el bosque: estaba jodido.
Aunque fuese mentira estaba seguro que le creerían. Pero, ¿realmente lo haría? No sabía mucho de esa muchacha en realidad, solo que era de una familia humilde, tenía mucha fuerza y estaba de novia con uno de los aspirantes a cazadores….
— Ah cierto…. El muchacho vuelve mañana,- se rascó la nuca.- Tendré que decírselo y hacerme responsable… - de solo pensar cómo se angustiaría el pobre muchacho se le hizo un nudo en el estómago.- Arg… demonios.
En ese instante las puertas de la Abadía se abrieron y un grupo de aspirantes la atravesó, eran aquellos que estaban en la taberna, algunos venían tambaleándose, otros más resistentes venían caminando arrastrando a los que estaban aún más ebrios o trayéndolos sobre los hombros si estaban desmayados. Entre todos ellos estaba Killian que apenas y podía caminar, en ese momento lo envidiaba profundamente porque no pudo darle ni un trago a aquella cerveza de la rabia que tenía. Si hubiese hecho caso de su consejo de embriagarse y olvidar aquella humillación otra seria la historia.
Volvió a su habitación para que la hija de los Petrov y Martins no le preguntasen nada.
Se quitó la ropa manchada de sangre y comprobó que poseía solo unos pocos rasguños en la espalda y brazos. En seguida recordó la mordedura que sufrió Harding y apretó los puños hasta que sus nudillos estuvieron blancos. ¿Qué clase de caballero permite que hieran a una dama delante de él? ¿Qué clase de guerrero deja escapar a una bestia que hirió tan gravemente a un aliado? Vea como se viera la situación era una total vergüenza para él y su código de honor. En su mente solo había una cosa que podía hacer. Venganza.
Se lavó, cambio de ropa, trató de dormir pero no pudo hacerlo. En su mente imaginaba una y otra vez palabras que tuvo que haber utilizado y no lo hizo, movimientos alternativos que pudo haber hecho para salvar a Harding, y que no pudo hacer… todo en vano puesto que el tiempo no puede volver atrás y lo hecho hecho estaba. Cuando despunto el alba y un hilo de luz entró por la ventana se levantó, limpio y alistó su espada fiel, Infractus, para que lo acompañara en la campaña que estaba por embarcarse, y salió de su habitación. Debia pasar por la puerta tras la que Clara reposaba, sin embargo al frente se hallaba la bibliotecaria Marie, la mano derecha de Anna, sentada en una silla de espaldas a dicha puerta, leyendo. Al verlo levanto la vista de su libro y le dedica la misma mirada helada que siempre le dedicó, una más feroz que la de su maestra.
— Usted no puede pasar.- dijo tajante como si él le hubiera preguntado solo con una mirada. Años atrás, cuando era más joven e impulsivo, hubiese dado una patada a la puerta y pasado de todos modos, pero ahora entendía que no todo se soluciona llevándose el mundo por delante.
— Lo sé.- contesto sereno. – Solo quería saber Cómo está ella.
— La Abadesa Connors nos ha prohibido decirle nada acerca de la paciente.- Ethan alzo una ceja al oír a la sacerdotisa ser llamada por su antiguo título.
— ¿Abadesa?- Preguntó. Marie alzo ligeramente la comisura de los labios mientras respondía. Esperaba que él lo notara.
— Sí. Abadesa. El título que siempre fue suyo y no debió dejar de serlo, ahora ha vuelto a utilizarlo ya que lo reemplazará en sus funciones hasta que los cargos de los que se lo acusan sean resueltos.- El ojo comenzó a dolerle, inoportunamente como siempre,
— ¿y cuáles serían esos cargos?
— Abuso e intento de asesinato para silenciar a la víctima.- Ethan tenso la mandíbula, ser acusado injustamente de tales hechos le hacía hervir la sangre, pero sabía que si reaccionaba a sus provocaciones solo le daría más material para acusarlo de violento.
— ¿Y quién le dio autoridad para acusarme y hacerse con su antiguo título? ¿No cree que su maestra se está tomando demasiadas atribuciones?- Marie estaba a punto de responder cuando una voz se le adelantó.
— Su majestad lo ha permitido.- Quien contestó fue Andrew, el Archimago, quien se apareció desde el otro lado del pasillo.- Yo mismo la teletransporté a la capital para hablar de este asunto con el Rey Leónidas.- Ethan tragó grueso.
— Porqué han hecho eso, yo mismo le daría aviso a su majestad de la situación.
— Ella aseguró que usted tergiversaría la historia para salir beneficiado.
— ¿Y usted?- cuestionó al anciano.- ¿Qué piensa?- Quería ver de qué lado estaba su lealtad.
— No lo creo capaz de algo así.- dijo llanamente.- sin embargo creo que para que este asunto sea más transparente es adecuado que deje la capitanía de la Abadía en manos de la señora Connors… a menos hasta que todo se aclare.- Satisfecho con la respuesta preguntó.
— ¿Dónde está Arthur?
— En su oficina, bueno, ahora es la oficina de la señora Connors, está discutiendo con ella justamente por este tema.
— Gracias.- Miro una última vez en dirección a la puerta donde estaba Clara y ofreció una plegaria en voz baja.- Que los dioses te den su protección, Harding.- Y con paso decidido caminó a su oficina.
Una vez allí encontró a Arthur discutiendo con Anna, pocas veces lo veía tan fuera de sus cabales.
— ¡El muchacho es inocente, lo sabes de sobra Anna!
— Preferiría que se refiera a mí como Abadesa, señor Turner.- contestó ella.
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Editado: 22.05.2026