Killian se encontraba apostado en una de las columnas de la muralla, observaba el perímetro con pereza, bostezaba a cada momento rogando que su turno acabase de una buena vez. Ahora que Borin y Ethan se habían marchado de cacería eran menos instructores para vigilar y las rondas dejaban menos tiempo para reponer el sueño por lo que su humor era pésimo y sus pupilos pagaban las consecuencias.
De pronto, en el límite sur con el bosque, observó cómo unas copas de los árboles se movían de forma extraña, se tensó, algo se estaba acercando. En seguida se irguió y tomo una de sus dagas, estaba a punto de hacer sonar la campana de la capilla cuando vio un destello rojizo colarse por entre los frondosos árboles. Sonrió de lado. Luego bajo y ordenó a unos aspirantes que estaban cerca guardando los elementos del entrenamiento.
— ¡Abran las puertas, el capitán ha llegado
Las puertas de la Abadía se abrieron y 3 personas pasaron por ella: Borin, quien iba en la delantera, con el rifle en una mano y con la otra sostenía una camilla improvisada hecha con ramas, tela y sogas en la que Robert iba tendido. Por ultimo Ethan, con mirada sombría, arrastraba el enorme cuerpo de una bestia sin vida.
— Ya se habían tardado, idiotas.- Borin reaccionó en seguida.
— ¿Crees que cazar un huargo malherido es sencillo acaso?- dijo malhumorado.
— ¿Contigo? Seguro. Di por sentado que se perderían en el bosque contigo como su guía. -El enano se crispó, farfulló por lo bajo una sarta de groserías y siguió caminando ignorando al asesino. No contento con su reacción preguntó.- ¿El muchacho está herido?
— No. - El que respondió fue Ethan .- Apenas y durmió tratando de rastrear al Huargo. Cuando lo matamos cayó presa del cansancio.
— Ustedes no parecen estar muy lejos de hacer eso.- dijo mirando a Su amigo que ya no respondio, se limitó a arrastrar al huargo hasta cerca del establo, los caballos al ver a la bestia se asustaron y golpearon los cascos contra el suelo.
Borin se acercó a Killian y en susurros le dijo.
— Habla con él, y por los dioses dale buenas noticias, no ha parado ni un segundo desde que nos fuimos, está insoportable. - Killian asintió y camino hasta donde estaba su amigo, se había sentado en uno de los bancos del establo y se estaba quitando el cinturón con su espada y los guantes sucios. Su ropa estaba manchada de barro y sangre por doquier y el hedor de 4 días sin bañarse era evidente.
— Te ves horrible.
— Tú también eres feo y no te lo estoy recordando a cada momento.- contestó molesto, su amigo rió.
— Yo no trataría tan mal a quien tiene valiosa información para ti…- Ethan giró la cabeza de inmediato y miro a su amigo con intensidad.- Ohh mira cómo cambia tu actitud cuando quieres algo eh.
— Por favor dime que despertó.
— No sé si decirte nada, - dijo mientras se quitaba la mugre de debajo de las uñas,-después de todo te marchaste y no me pediste que te acompañara, en su lugar te llevaste a ese inútil enano y yo tuve que quedarme aquí lidiando con todo este desastre y…
— ¡Deja de dar rodeos, Killian!- Grito Ethan, luego se tranquilizó y en un susurro agregó.- Por favor…- Killian quería generar más intriga, pero al ver la desesperación en el rostro de su mejor amigo solo suspiró y contestó.
— Despertó esta misma mañana.
— ¿Ya habló con Anna?
— Sí, apenas despertó.
Ethan de inmediato se puso de pie y encamino hacia las habitaciones. Ni siquiera se detuvo a escuchar como su amigo se burlaba de él. Solo quería comprobar que Harding se encontrara bien.
De camino Arthur lo vio y llamó, pero él no le respondió, continuó caminando embalado hasta ver a Anna, quien salía de su oficina con unos papeles en la mano.
Se detuvo en seco. Cambio el rumbo de su caminata hasta estar frente a ella. Anna torció la boca al verlo y en tono desdeñoso comentó.
— La joven confirmó sus dichos, señor O’Conell.- Opto por ser directa.
— Debo asumir que mi puesto ha sido restablecido, ¿no es así señora Connors?
— Así es.
— Perfecto. – dijo sin más.- Entonces le pediré que redacte un informe y dé aviso a su majestad de la situación… - giro para retomar rumbo a las habitaciones pero volvió a detenerse.- Ah, y también quiero un informe detallado rindiendo cuenta de sus acciones en mi ausencia, abadesa.
Con un leve movimiento de cabeza la mujer asintió y continuó su marcha imperturbable. Ethan hizo lo mismo.
De camino se cruzó con Rebeca que llevaba ropa sucia a lavar.
— ¡Capitán!- dijo sorprendida, cuando vio sus ropas embarradas y con manchas de sangre se alarmó.- ¿Se encuentra bien? Se ve algo…
— Sí, eso no importa,- dijo quitando importancia.- ¿Dónde está Harding?- preguntó.- ¿Sigue en el cuarto de invitados?
— Sí, sí, de hecho vengo de allí. Ella está en buenas condiciones, pero la Abades…. Digo, la señora Connors dice que debe hacer un par de días más de reposo.
— Ya veo… bueno, iré a verla.
— No quiere darse un baño antes y cambiarse la…..- Ethan la dejo hablando sola, siguió caminando sin detenerse.
En otra circunstancia se hubiera detenido a golpear la puerta y esperar un “pase” antes de abrir, pero dada su ansia de ver a aquella muchacha con los ojos abiertos no se detuvo a realizar esa formalidad. Solo quería verla y ya. Fue así que apoyó la mano en el picaporte y abrió la puerta de repente. Lo primero que hizo fue mirar a la cama, esperaba encontrar a la joven convaleciente acostada o sentada ya que Rebecca dijo que debía guardar reposo, sin embargo Clara no estaba allí.
Se preocupó. ¿Acaso se había confundido de habitación?
Miro alrededor y el movimiento de unas cortinas ondeando con el viento llamaron su atención, fue entonces que la vio:
Estaba parada en el alfeizar de la ventana, llevaba solo un camisón blanco, estaba descalza, en puntitas de pie y un paño en la mano con el que estaba tratando de llegar a una parte alta del vidrio.
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Editado: 22.05.2026