Otros 3 cuchillos afilados se clavaron en el suelo, cerca de los pies de Ethan. Ya iban 6 que le lanzaba sin pestañear siquiera.
— ¿Quién es tu maestro? ¡Exijo una explicación!- Los guerreros oyeron los gritos y se pusieron alerta, pronto tomaron las espadas del exhibidor para ir a defender a su capitán.
— El señor And…- carraspeó y se corrigió.- “Kaa, el señor de las serpientes y los venenos”.
— ¿Killian?- Alzó una ceja.
Bien podría ser cierto, puesto que le dijo anteriormente que tenía pensada una prueba especial para sus pupilos y de sobra conocía los métodos poco convencionales de su amigo.
— Exacto,- Rodolph bajo del tejado con un salto y aterrizó elegantemente, prosiguió diciendo.- Nos dio la orden de hacerlo sangrar y mojar un pañuelo como prueba, quien lo logre será recomendado para trabajar en el castillo de Athenas.
Serio Ethan hizo una seña para detener a los guerreros, estos bajaron las armas y se quedaron quietos.
— Es una pena que se lo hayan creído,- dijo desenfundando su espada y deteniendo una flecha que vino desde un costado, seguramente de otro asesino.- Anderson es un hábil mentiroso y juega con los sentimientos de las personas para que hagan lo que él quiere. – Un dardo vino desde su espalda pero lo esquivó haciendo que se clave en el suelo, se oyó un insulto desde los arboles.- Claramente les encomendó una tarea imposible.
— Puede que esa haya sido su intención,- respondió Rodolph mientras metía su mano en la chaqueta y sacaba más cuchillas.- Pero me he propuesto hacerla realidad. Le demostraré que usted… puede sangrar.- sin darle tiempo a responder le lanzo unos cuchillos y se abalanzó sobre Ethan, mientras este los desviaba con la espada trató de apuñalarlo pero recibió un codazo en la nariz. Rodolph retrocedió y un hilo de sangre escurrió desde su nariz hasta el bigote. Con un ceremonioso movimiento metió su mano en la chaqueta y saco un delicado pañuelo con el que se limpió.
— Vaya asesino resultaste Martins,- tu escondite era el más obvio y tus cuchillos eran más que evitables.
— Oh… me temo que no estaba tratando de esconderme, sino de anunciarme,- guardo el pañuelo de nuevo en el bolsillo y continuó diciendo.- mi código de honor me impide atacar a alguien desprevenido.
— Eso será un problema para tu trabajo.
— Soy consciente de ello, señor.- respondió,- bastará con ser más hábil para compensarlo.- volvió a tomar los cuchillos y se abalanzó al ataque.
Varios de sus compañeros se le unieron: Lana con una hoz trató de cortarle la pierna, y Tim con un par de Sais buscaba apuñalarlo por la espalda, Ethan los aparto con una patada y un codazo respectivamente mientras con la espada repelía los ataques de Rodolph. Desde la cocina y el campo de entrenamiento se podía ver todo el despliegue de los luchadores.
— Capitán, - gritó el joven Dannors, -díganos cuándo y les partimos la cabeza a esos estúpidos asesinos.- Jorge estaba ansioso por luchar, sin embargo Ethan respondió.
— Descuiden, me sirven como calentamiento.
La lucha siguió unos minutos hasta que los reclutas recibieron tantas heridas que no se podían mover. Ethan enfundo su espada y volvió a impartir clases como si nada hubiese pasado.
En el transcurso del día los aspirantes a asesinos volvieron a atacarlo en reiteradas ocasiones pero Ethan salía invicto. Llegado el atardecer y con la última campanada del día los aspirantes se retiraron a cenar y luego a sus aposentos.
Ethan hizo lo mismo que todos los días, fue a su habitación, se quitó la ropa sudada, todo menos el parche, ese no se lo quitaba nunca, y se metió en la bañera que todas las noches Dorothy deja lista para él en su habitación. Era su momento de tranquilidad, uno de los pocos en que podía relajarse, se sentó en el agua ya tibia y se deslizo hasta dejar solo la cabeza fuera reclinada en el borde de la bañera.
Fue entonces que volvió a sentir esa sed de sangre.
Abrió el ojo de repente y se encontró con una mano con un puñal que venia directo a su cuello. La detuvo justo a tiempo, su dueña era Lana, la aspirante a asesina.
— ¿Pero qué demo….- no termino de decirlo que la joven soltó el puñal y lo sujeto con su otra mano libre y nuevamente trató de apuñalarlo. Él volvió a detenerla con su otra mano.- ¿qué demonios haces, recluta?- dijo entre dientes.
— Sabía que me detendría, Capitán, usted es tan hábil…- la joven sonreía.
— Ya terminó el día, ¿por qué aun intentas matarme?
— El día dura 24 horas capitán, aún estoy a tiempo de ser recomendada para trabajar en el castillo.
— ¡Debes estar bromeando!- le apretó tan fuerte la muñeca que obligo a soltar el puñal, luego la empujó para que se apartara. Tomo una toalla que tenía cerca y se cubrió para poder incorporarse y que no viera sus partes privadas.- Márchate de una vez mujer y olvidaré todo este asunto.
— Me temo capitán que no puedo hacer eso,- la joven se quitó la capucha que siempre llevaba dejando ver su cabello castaño lacio que tenía trenzado a los lados solo un mechón largo estaba suelto cayéndosele sobre la cara.- Anhelo profundamente escalar en el poder así que quiero esa recomendación.- comenzó a quitarse los guantes mientras se acercaba.
— ¿Qué haces?- preguntó Ethan atónito mientras se anudaba la toalla.
— Sé que no lo puedo dañar, - ella apoyó su mano desnuda en su pecho,- no a este increíble cuerpo suyo,- comenzó deslizar lentamente su mano hacia abajo- pero quizá pueda convencerlo de otras maneras…- la joven mordió su labio inferior.
Ethan detuvo su mano de la muñeca antes que llegara a donde quería y con rostro serio contestó.
— Deberías conseguir tus objetivos con tu propia habilidad, recluta, no con “favores personales”.
— El maestro siempre dice que aquellos que no poseemos fuerza ni magia podemos valernos de cualquier cosa para lograr nuestros objetivos…- con su otra mano acaricio su barbilla.- Además, ¿quién dice que no soy hábil en los “favores personales”?
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Editado: 15.06.2026