Ethan se desperezó en la cama luego de un gran sueño reparador, Los músculos aun estaban con agujetas a causa del esfuerzo pero se sentía bien, incluso pensaba entrenar un poco junto con los reclutas luego de comer algo. Se cambió de ropa e inconscientemente buscó su chaqueta favorita hasta que recordó habérsela dejado a Harding para coser. Se puso otra y salió al comedor.
Estaba atardeciendo, las nubes se teñían de colores violetas y rosáceos en el cielo, como si hubieran embebido un trozo de algodón en vino y lo hubieran pegado en el firmamento. Ethan suspiró, había dormido bastante. De camino al comedor se cruzó con los reclutas que ya habían terminado su práctica diaria y estaban volviendo a sus aposentos. Entre ellos estaba Cromwell y otras magas, al para las oyó decir.
— … Para mí es cruza de Orco con humano ¡jamás había visto un hombre tan feo!
— De ahí heredó su fealdad la Claratonta esa.- Todas se rieron mientras seguían caminando.
Grande fue su sorpresa al ver a Borin y otros reclutas reparando el pesado portón de la Abadía, supuso que la antigüedad de la misma por fin se había hecho presente y el óxido de las bisagras había terminado carcomiendo las uniones y cediendo ante el peso. Sin embargo cuando se encontró con Arthur que estaba acomodando las armas de madera en el exhibidor descubrió la verdad.
— “Puño de hierro” estuvo aquí.
Se quedó tieso, hacía tiempo que no oía ese nombre.
Uno de los hombre más fuertes del inframundo, a quien él admiraba por su descomunal fuerza y su hazaña de matar toda una horda de demonios sin usar ningún tipo de magia solo sus guanteletes, le valieron su profundo respeto y su búsqueda de parecerse a él. Sin embargo al poco tiempo de estar en el infra le llego una carta de que iba a ser padre y se marchó. Nunca tuvo oportunidad de tener una lucha mano a mano con aquel sujeto y su frustración aumentó cuando se enteró que había abandonado la milicia de forma definitiva.
— ¿Qué dijiste?- Volvió a preguntar porque creyó haber oído mal.
— Que Ernest “Puño de hierro” Harding estuvo aquí, ¿acaso no vise como dejó la puerta?
Ethan volvió a ver el pesado portón y fue ahí cuando noto las 3 abolladuras que había en la madera.
— ¿Qué… pero… Espera, ¿Cómo…- no sabía qué preguntar primero.
— Vino a buscar a su hija,- contestó Arthur como si leyera su mente.- La cargó como un costal de papas y se la llevó. No me ha dado tiempo a hablar con él, solo intercambio unas palabras con Borin…
— ¿Dices que su hija es una de las aspirantes?- preguntó Ethan.- ¿¡Cómo puede ser posible que haya pasado desapercibida!? – Arthur dejo lo que estaba haciendo y lo miro incrédulo a su antiguo pupilo.
— ¿Es en serio?- Ethan alzo la cejas sorprendido, jamás había visto a su maestro de antaño con ese rostro de decepción.
— ¿Q… qué cosa?- preguntó casi con temor.
— ¿En verdad no te diste cuenta que ella era su hija?- La mente de Ethan estaba confundida, hizo un repaso mental de todas las reclutas en la Abadía y ninguna parecía encajar con el perfil ¿quién podría ser?
En ese instante aparecieron Katarina y Rebecca, llamándolo desesperadamente.
— ¡Capitán O´Conell!- Dijo Katarina.- Por favor, tiene que hacer algo al respecto.
— ¿Con qué?- preguntó.
— ¡Con Clara, Clara Harding!- dijo Rebecca mientras estrujaba el delantal que llevaba puesto. Pocas veces había visto a la hermana de su amigo tan preocupada.- No es justo que se la haya llevado así, ella no quería irse…
— ¿Harding no está?- Ethan no entendía nada. ¿otra vez esa muchacha metiéndose en problemas? ¿de qué quieren que la salve ahora?- ¿Qué paso con ella?
— Se la llevó su padre esta mañana. Vino furioso, tumbo el portón de la Abadía y se la llevó, aunque ella se quejaba que no quería se la ha llevado igual, ¡por favor señor, tiene que hacer algo!
La mente de Ethan tardo unos segundos en caer en cuenta, cuando ató cabos de lo que oyó de las jóvenes con lo que dijo Arthur sus cejas se alzaron y su único ojo se abrió desmesuradamente, como si un velo se hubiera corrido y al fin vislumbraba la verdad. Miró inmediatamente a su maestro buscando una confirmación.
— ¿Acaso Harding es….- Arthur revoleó los ojos y finalmente asintió con un movimiento de cabeza.
Ethan se llevó las manos a la cabeza y se las pasó por el pelo mientras comenzó a caminar en círculos. Las pobres Rebecca y Katarina se miraban extrañadas, no entendían nada.
— ¡Todo este tiempo estuvo bajo mis narices y no me di cuenta! - Comenzó a reír como un loco.- ¡Ya me decía yo que esa fuerza descomunal no podía ser normal, claramente es hija de “puño de hierro”.- Súbitamente volvió la vista a su maestro y le reclamó.- ¿¡Por qué no me lo dijiste?!
— Supuse que lo notarias con su apellido.
— Harding es un apellido común, jamás lo consideré.
— Debiste notarlo con solo verla, tiene sus mismos ojos… - contestó mientras terminaba de guardar la última de las armas.- Además, luego de las pulseadas creo que quedó más que claro de dónde sacó su fuerza.
— ¡Demonios!- dijo Ethan pateando una piedrita del suelo y poniendo las manos en la cintura.- No, no lo noté.
— ¿Acaso seguías pensando que su victoria fue por suerte?- pregunto punzante el anciano.
— No… ya no pienso eso… - Ethan quedo en silencio unos momento y finalmente alzo la vista.- Arthur ¿tu podrías….- no lo dejo terminar.
— Si, por supuesto, descuida. Me haré cargo de todo por aquí.
— Gracias.- Luego miro hacia las jovencitas.- Rebecca, prepara un par de bolsas con víveres, como para una jornada completa.- la sirvienta pelinegra asintió y se marchó de inmediato.
— Entonces, ¿ira a buscarla, señor?- preguntó emocionada la maga.
— Sí, pero no sé dónde viven, así que Petrov, te pediré un favor especial,- Katarina asintió repetidamente mientras contenía su emoción.- Quiero que busques al mocoso Rob… y le digas que prepare sus cosas, nos marcharemos esta misma noche.
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Editado: 17.08.2026