Me enamoré del Capitán gruñón

Capítulo 28: Un malentendido

Lo primero que sintió fue un delicioso aroma que le abrió el apetito, parecía un guisado. Quiso abrir el ojo pero algo le obstruía, llevó su mano al rostro y sintió algo fresco y pegajoso. Lo aparto y parpadeó un poco. Tenía el ojo bueno hinchado, la boca también, trató de incorporarse pero un profundo dolor apareció en su abdomen.

— Ahhhhh…- se quejó.

— ¡Capitán!- Oyó la voz de Harding.- Ya despertó.

— Eso parece…- Notó que lo que tenía en la cara era un filete de carne fresca, seguramente se lo pusieron para evitar la inflamación. Se encogió de hombros y volvió a colocárselo en la mejilla.

— Gracias a los dioses que despertó, ya estaba pensando en llevarlo de nuevo a la Abadía a que lo sane la señora Connors.- Mientras hablaba observó el lugar.- la casa completa tenia del tamaño de su cuarto, tenía la cama en la que él estaba, una mesa de madera a un costado y una chimenea al frente que funcionaba como cocina, de hecho había una olla cerca del fuego. Clara se acercó y lo inspeccionó, quitó el filete de su cara de nuevo y arrugó la nariz,- ¡Por los dioses, luce horrible! ¡Cómo se le ocurre recibir de lleno los golpes de mi papá? Acaso no conoce su reputación, aunque sea se hubiera cubierto o puesto un casco…

— Eso no tendría sentido.- dijo al fin sentándose en la cama. Descubrió que un muchachito de apenas unos 10 años lo observaba atentamente desde el otro extremo de la cama.- Hola.- soltó.

— Hola.- contestó.

— Él es Francis, mi hermano menor.- Dijo Clara,- Él es el Capitán O´Conell, quien está a cargo de la Abadía, ¡así que trátalo con respeto!- Dijo alzando el dedo indice, el muchachito asintió con la cabeza y Clara se dio la vuelta y volvió a la olla para revolver y probar la comida.

— Un gusto.- dijo Ethan sonriendo. El niño se apoyó en el borde de la cama y sin más rodeos soltó.

— ¿Es verdad que usted se va a casar con mi hermana?

Clara escupió la sopa que acababa de probar. Ethan se quedó helado.

— ¿De dónde sacaste eso? – Grito furiosa su hermana.

— Papá lo dijo,- explico el niño como si fuese lo más normal el mundo.- que no faltaría mucho para que tú trajeras un hombre a la casa y que lo pondría a prueba para ver si era digno de ti… Que cuando ese momento llegue me pediría los guanteletes y le dría unos buenos golpes…

Clara vio al Capitán y él a ella, se puso roja como el cabello de su superior ¡rojísima!

— ¡Ese grandísimo tonto!- salió al exterior y dio un alarido.- ¡Papá! ¡Ven aquí de inmediato!- luego volvió entre sus pasos y con un tono más humilde dijo.- Capitán le juro que yo no le he dicho nada a mi padre, todo esto son tonterías suyas, por los dioses que vergüenza con usted…

— Tra… tranquila, es normal que tu padre piense algo así, después de todo ya estás en edad de casarte.- Clara apretó los labios.

— Sí pero… no es tan sencillo como él cree…

— ¿A qué te refieres?- Clara iba a responder pero se oyeron las pisadas de su padre en la galería, acto seguido abrió la puerta y el hombre entro seguido de Rob un poco más atrás.

— ¡Ha! Así que ya despertó.- Rió un poco.- Eres resistente muchacho, lo palmeo en el hombro a Ethan.- Normalmente la gente solo aguanta hasta el segundo o tercer golpe.

— Gracias señor, su apodo está bien puesto.

Los hombres continuaron lanzándose halagos y Clara revoleo los ojos, el Capitán parecía haberse olvidado del asunto asi que desistio e sacar el tema. O´Conell estaba muy a gusto con su padre, como si fuese un gran admirador, en parte eso le alegro el corazón. Hallar un hombre con quien formar una familia y que también le agradara a su padre ha sido lo que más anhelaba en la vida, pero dentro suyo una vocecita le decía que no se haga ilusiones, que el Capitán, aunque era amable con ella y su familia, era alguien fuera de su alcance. Finalmente se cansó de oírlos y los interrumpió.

— Ya está la comida, porque no ponen la mesa, iré sirviendo.

— Perfecto, muero de hambre.

Rob corrió la mesa y trajo una silla más para Ethan, Francis preparo los vasos y mientras Clara servía los platos Ernest fue en busca de un vino añejo al almacén. Comieron y bebieron todos juntos en esa pequeña casa, contando anécdotas y rememorando las viejas batallas de su padre, Ethan parecía un niño oyendo cada palabra salir de la boca de su héroe. Por su parte Clara los observaba sonriendo. Hasta que su padre lo arruinó todo.

— …me caes bien muchacho, me alegra que hayas madurado un poco desde que te fuiste del Infra.- lo palmeo en la espalda de nuevo.- Cuando te cases con Clara quiero que me den muchos nietos.

Ethan escupió el vino del vaso que bebía y Clara comenzó a toser. Volvio a aparecer el tema en el momento mas inoportuno.

— ¡Papá!- gritó la joven.- Eso no va a pasar.

— ¿Qué? Como que no.

— Disculpe señor Harding, pero no está en mis planes contraer nupcias… al menos no pronto.- Todos se quedaron callados.

— ¿Por qué muchacho?- Ethan apoyo el vaso en la mesa.

— Porque tengo planeado volver al Infra.

El rostro de Ernest se endureció. Clara y Rob se lo quedaron mirando, Francis miraba a todos en la mesa sin entender mucho.

— No he conocido a nadie, en su sano juicio, que quiera volver a un sitio como ese. Eres un muchacho joven, ¿porque quieres volverá ese sitio?

Ethan apuro el guisado que estaba comiendo, vació el plato y limpiándose la boca con la manga dijo.

— Déjeme que le cuente cómo perdí el ojo, señor…




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