Me Lo Dedico A Mi Misma para no olvidarme

Pérdida

Tengo miedo
de enfocar palabras que me lastimen más.
Tengo miedo de las pérdidas que ya cargo,
y aún tengo miedo
de seguir perdiendo.

Pero el miedo mueve.
El miedo enfrenta.

Una pérdida que arranca el alma.
Una pérdida que a veces no es tuya,
pero se siente como si lo fuera.

Perder a un alma ajena,
importante en tu vida,
importante en tu día a día,
siempre impacta las emociones.

Jamás se supera una pérdida.
Jamás se aprende a olvidarla.
Solo queda la lucha interna del día a día:
la lucha por vivir normal
a pesar de la ausencia.

Sí, siempre dolerá.
Sí, siempre estará ese vacío dentro de ti.

Pero ese dolor también recuerda
que la pérdida sigue viva en el corazón.

Y es entonces cuando uno reflexiona,
cuando uno abraza los recuerdos de alegría,
cuando recuerda,
cuando ama lo que fue
antes de la pérdida.

A ti, que has tenido una pérdida,
una, dos o tres,
te digo esto:

No hay palabras que consuelen.
Pero hay recuerdos
que alivian la ausencia.

Aunque no sea suficiente,
esos recuerdos hoy valen más que nada en esta vida.

Porque, desafortunadamente,
siempre viviremos pérdidas.

El alma vive rota ante una ausencia,
ante un adiós de alguien importante.

Pero recuerda:
no siempre es una despedida.
A veces es solo un hasta pronto.

Mi linda y bella pérdida,
te amaré incluso después
de que yo deje de existir en esta vida.

Porque la pérdida me recuerda
que tuve la dicha de amar
y de ser amada
por un alma ajena a mi esencia
que se volvió parte de ella.

Te recuerdo siempre.

ABU.




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