Me Lo Dedico A Mi Misma para no olvidarme

Cómo amarme

He pasado mucho tiempo preguntándome cómo amarme de verdad,
cómo sentirme bien conmigo,
cómo ser feliz a mi lado
sin depender de alguien.
Y aunque hoy, en esta etapa, todavía me lo pregunto,
hay algo que ya no es igual.

Antes no sabía qué hacer.
Quizá hoy tampoco lo sepa del todo.
Pero de algo estoy segura:
ya no habito lo incierto.

Amarme ahora es tenerme.
Hacer tiempo para mí.
Mover mi cuerpo, comer lo que me gusta sin culpa,
mirarme y amarme incluso cuando me veo fatal.
No porque siempre me guste lo que veo,
sino porque estoy aprendiendo a quedarme conmigo
cada día.

Amarme es respetar lo que siento,
sin buscar nada de nadie,
incluso sin exigirme respuestas inmediatas,
pero esperando todo de mí.
No sé exactamente qué significa,
solo sé que estoy buscando la forma
de amarme incondicionalmente,
aunque a veces sea difícil,
aunque a veces duela.
Y aun así, voy por un gran camino.

El camino de encontrarme a cada minuto,
de elegirme incluso cuando me siento rota,
de sentir felicidad en lo más simple:
respirar.

Porque amarme también es sentir como me siento,
abrazar mis emociones,
mis desilusiones,
mis miedos.
Es amar cada parte de mi ser
sabiendo que yo soy mi lugar seguro,
mi constante,
mi incondicional.

Hoy sigo aprendiendo a amarme
sin saber exactamente a dónde llegaré,
pero respetando mi armonía,
mi amor propio
y, sobre todo, eligiéndome
por encima de todo.

Amarme es mi día a día,
recordándome que soy lo mejor que me ha pasado,
aunque a veces me cueste creerlo,
aunque dude,
aunque tropiece.
Pero sin dejar de buscar,
sin dejar de intentar,
sin dejar de volver a mí.




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