Me Lo Dedico A Mi Misma para no olvidarme

PÁNICO

Desde niña
nunca pensé
que mi cuerpo
iba a ser mi condena.

Yo no sabía
que había algo mal en mí
hasta que empezaron a reírse.

Hasta que mi nombre
dejó de ser mi nombre
y se convirtió en burla.

Era una niña.

No entendía
por qué mi cuerpo
era motivo de desprecio,
por qué ocupar espacio
parecía un error.

Me hicieron creer
que verme “gruesa”
era suficiente
para no ser suficiente.

Y aprendí a fingir.

A reírme
cuando quería llorar,
a callar
cuando me rompían.

Porque los golpes no eran físicos…
pero dolían igual
o peor.

Nadie vio
las noches en las que lloraba
sin saber explicarme por qué.

Nadie vio
cómo empecé a odiarme
con palabras
que ni siquiera eran mías.

“horrorosa”
“demasiado”
“incorrecta”

Mi cuerpo
se volvió un chiste
y yo…
aprendí a esconderme dentro de él.

Me quitaron algo
que nunca voy a recuperar:
la tranquilidad
de ser niña.

Porque dejé de serlo
el día que me sentí observada,
juzgada,
rechazada
por algo que no entendía.

Y crecí…

pero no se fue.

El miedo sigue aquí.

En el espejo,
en mi cabeza,
en esa voz
que todavía repite
todo lo que me dijeron.

A veces aún siento
que mi espacio sobra,
que mi cuerpo molesta,
que sigo siendo esa niña
tratando de desaparecer.

Y aunque hoy entiendo,
aunque hoy me abrazo…

hay heridas
que no se olvidan,
solo aprenden
a vivir contigo.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.