A la mañana siguiente Rosali despierta, esperando tener noticias de Frederick aunque fuese a altas horas de la noche, pero nunca hubo ningún recado, su corazón se entristeció. Sin darse cuenta ya Rosali amada a Frederick hasta los huesos, pensaba en él a cada instante, todo su mundo se había reducido a Frederick, para Rosali que es ingenua e ilusa creía que el amor también venía acompañado del dolor.
-Muchas veces el precio el amor tiene un costo muy alto, he escuchado que si no te duele, entonces no es amor.
Rosali bombardeada a cada instante del amor tóxico y comercial de su generación, con la excusa de que se vale todo en nombre del amor, creía que eso era amor y que sentir dolor era parte del amor.
Pasaron semanas y nunca supo noticias de Frederick, eso le causaba dolor, pero creía que eso era normal.
Hasta que una noche recibe mensajes de Frederick, realmente no lo entiende:
-Dónde estabas? ¿Qué pasó? ¿Por qué solo desapareciste sin decir más nada?
-Lo siento, no tenía tiempo, tenía muchas cosas que hacer.
-Enseriooo... Y nuestra llamada de hace unos días?
-Lo olvidé.
Fue como una puñalada en el corazón de Rosali, sin previo aviso, fue como un disparo a quemaropa, le aterraba la idea de haber recibido una respuesta tan cortante.
-Asi no más?
-Sí.
-Bueno, me imagino que no te importó, entiendo.
-No digas eso, hablemos de otra cosa...Dime cómo estás?
-Estoy sufriendo, sin saber nada de ti todos estos días, te esperé como la luna espera el día, intenté en no pensar en lo peor ese día y hasta ahora llegas y simplemente me dices que lo olvidaste... No se vale, de verdad pensé que te importaba.
-Si me importa, créeme... Si así no fuera yo no estuviera aquí.
-Te amo señorita Rosali, todos mis días son para ti, cada uno de mis pensamientos te pertenecen, eres el amor de mi vida.
-Y cuando hablas así, es como si dudaras de lo que siento por ti y así no me gusta.
Al ver todo esto Rosali bajó la guardia y se disculpó, pensando que había mal interpretado las cosas y que perdía el tiempo en reclamos, cuando debería de estar feliz ya que su amor está de vuelta.
-Entonces me estás diciendo que está bien lo que me hiciste.
-No, pero ya no puedo cambiar eso y vas a estar con ese plan, mejor me voy.
Rosali exclama:
-No, no lo hagas por favor.. quédate.