Medianoche

Medianoche

Llevaba varias noches sin poder dormir. Con los ojos clavados en las esquinas oscuras de su habitación, en cada recoveco falto de luz y sobre todo en el techo. Tenía la extraña sensación de que algo se cernía por encima de él. ¿Acaso una enorme araña? ¿O una entidad fantasmal con apetito monstruoso? Disipaba estas ideas al buscar posiciones cómodas sobre la cama, pero ni eso lograba apartar sus miedos más paranoicos.

Luego, con algo más de voluntad se dispuso a cerrar los ojos. Así sin más. Quizá de alguna manera podría conciliar el sueño. En una de esas ocasiones, antes de disponerse a dormir, observó la puerta abierta de su habitación. Era como una especie de ritual, observaba el umbral por un intervalo de segundos y luego volvía a cerrar los ojos. Los abría, miraba y volvía a cerrarlos. Poco a poco su cuerpo comenzó a serenarse, al igual que su mente. Mientras más repetía este ejercicio, el sueño parecía volverse más dócil y pesado.

En uno de esos breves lapsus, antes de cerrar los párpados, vio en el umbral de la puerta una figura negra. Algo que estaba de pie en su puerta, observándolo. ¡Dios! ¿Aquello era real? No podría saberlo hasta volver a abrir los ojos. ¡Y sí…! Apenas entreabrió los párpados aquello seguía ahí, y no sólo eso… Se acercaba a la cama dando pequeños pasos, en silencio, dueño de una calma extraordinaria. El recostado tragó saliva sintiendo la impotencia de no poder defenderse. ¡Aquella cosa estaba cada vez más cerca! Y su única defensa, era cerrar los ojos por efímeros y fatales segundos.

1, 2, 3…sí, allí estaba.

1, 2, 3 Oscuridad, y calma.

1, 2, 3… ¡Oh dios! Su semblante negro, y profundo encima de su cara, atrapándolo, incordiándolo con su presencia maldita.

1, 2, 3… Sabe que no hay salida, al abrirlos, esa cosa estará ahí, dispuesto a devorárselo, o incluso a hacerle algo mucho peor.

1, 2, 3…el último suspiro antes de enfrentar lo inevitable.

1,2,3 Oscuridad, frío, y el cielo estrellado encima de su cabeza. ¿Era eso una pesadilla? ¿O se encontraba en las fauces de la bestia oscura? Tragó saliva una vez más, y deseó despertar al otro día, a las obligaciones a la rutina, a todo lo que estaba acostumbrado. Mientras la tierra caía encima de su cuerpo inmóvil, deseó todo eso y más. Pero nada sucedió.

1, 2, 3…fin.

 




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