¡¡ADVERTENCIAS DE CONTENIDO!!
En este capítulo, se tratan temas sensibles. Por favor, tenedlo en cuenta antes de leer. Esta historia es ficticia, y nada de lo que sucede en ella, tiene un fundamento real. Gracias por seguir aquí :)
Pasaba media tarde, cuando Marius salió de la posada a toda prisa. Llevaba varias horas esperando, escondido entre la multitud. Una capa me cubría el rostro, por lo que tenía casi la certeza, de que no iba a reconocerme, al menos de momento, al menos, hasta que yo lo deseara.
Se encaminó hacia las caballerizas y ensilló su caballo. Tuve el tiempo justo, para ir a por mi yegua, convenientemente oculta y seguirlo hacia el bosque.
Mi intuición me decía que Marius, era el responsable de la desaparición de Lukas y que en mitad de la jornada, se esfumase hacia algún lugar desconocido, no hacía sino, más que confirmar mis sospechas.
Cabalgué a una distancia prudencial, evitando que el sonido de los cascos de mi caballo me delatase. Me escondí tras unos árboles enormes, cuando le vi bajar del animal y acercarse a un lugar recóndito y bastante escondido.
Desmonté y até a mi yegua, a un árbol cercano.
—Regreso pronto —le susurré.
Seguí a Marius a pie, mientras me ocultaba entre la maleza del bosque , hasta que llegó a un claro que hasta ese momento, era desconocido para mí, ya que nos encontrábamos en una zona bastante aislada y poco transitada.
Observé con asombro, cómo Marius retiraba algunas plantas , ramas y hojas, de lo que parecía ser la entrada a un lugar oculto.
Hijo de puta, pensé.
Esperé varios minutos hasta que me cercioré de que estábamos solos. Desconocía si Marius se había citado con alguien, y a pesar de que iba armado, con una de las espadas que tenía en casa, no confiaba en que aquello no fuese una trampa.
Me acerqué con cuidado a la entrada oculta de la cueva, y desde mi posición, pude observar varias antorchas a ambos lados de la pared, que iluminaban tenuemente las rocas. Unas voces irritadas, resonaban en la distancia. Debía entrar, y acercarme más, si quería saber de qué estaban hablando.
Caminé con sigilo y me pegué a la pared. Marius parecía discutir con una mujer , a la que nunca había visto. Tenía el cabello largo y oscuro y los ojos de un profundo azul.
—¡Cómo ha podido pasar Ophelia! —gritó Marius , pasándose una mano por el cabello, con frustración.
—Ya te lo he dicho, Lucian los liberó.
¿Lucian?
Aquellas palabras me abrieron el corazón en canal. Marius, mi mejor amigo, la persona en la que más había confiado, estaba ayudando a los hermanos malditos, a Lucian, el bastardo que mató a mi hijo.
Deseaba gritar, deseaba salir de entre las sombras y matarle con mis propias manos, quería verle sufrir. Respiré para intentar calmarme.
— ¿Dónde está Lucian? —preguntó Marius.
—Muerto.
—¿Le has asesinado? ¿ a tu propio hermano? —preguntó Marius con incredulidad.
—Así es. Ahora, debemos centrarnos en encontrar a ese adivino y al niño.
Lukas estaba vivo y Lucian muerto, por fin, buenas noticias. Tenía que encontrarle, antes que ellos.
—¿Alguna idea de dónde están? —preguntó Marius.
—Escaparon con el caballo de Lucian, dudo mucho que hayan regresado a Almandine, tampoco pueden andar muy lejos.
—Joder Ophelia, ese niño sabe que os estoy ayudando. Podría meterme en un problema.
Ophelia, se acercó a Marius y le sostuvo de la barbilla con firmeza.
—Ese niño es el menor de tus problemas Marius. Estás de mierda hasta el cuello, no lo olvides.
Marius se zafó de su agarre de mala gana.
Si Lukas y Nicholas estaban vivos, tenía que encontrarlos. Salí de la cueva y me escondí tras el robusto tronco del árbol más cercano, justo a tiempo. Marius y Ophelia aparecieron en la entrada de la cueva. Esta última, tapó la entrada de nuevo y se giró hacia Marius.
—Encuéntralos.
Observé a la mujer desaparecer entre los árboles, y sonreí. Marius caminó distraído y casi se atraviesa el pecho con mi espada desenvainada.
—Michael... —exclamó con voz temblorosa.
Aparté mi espada a un lado y le propiné un puñetazo en el estómago. Marius cayó con un gruñido, retorciéndose de dolor. Me acerqué a él y le patée, varias veces.
—Eres un traidor hijo de puta, confié en tí.
—Michael... —exclamó Marius con una mano levantada.
Le agarré de la camisa y lo levanté con ira, estampándolo contra el tronco de un árbol. El impacto fue tan fuerte, que Marius se quedó inconsciente en el suelo.
Era mi amigo, había confiado en él, habíamos crecido juntos... me sentí estúpido. Quise arrebatarle la vida en aquel momento, sabía que lo disfrutaría, en cambio me permití respirar y dejar que mi autocontrol regresara. Aún podría sacarle mucha información acerca de Viktor y Ophelia.
Caminé hasta él con desgana y me dejé caer junto a su cuerpo, rompiendo a llorar.
***
Había dejado al traidor maniatado en casa, aún teníamos cosas que aclarar, y había salido a buscar a Lukas y a Nicholas, por las inmediaciones del bosque.
Pasaron varias horas, y la luna se mostró con timidez sobre el firmamento. La oscuridad tiñó de negro la espesura del bosque y el silencio reinó a mi alrededor. Nada, ni rastro de ellos.
Regresé a casa y me encontré a Marius reptando hacia la puerta principal. Había conseguido tumbarse y arrastrarse hasta casi el umbral de la puerta principal.
—¿Arrástrándote como la víbora que eres, Marius? —exclamé , arrastrándolo de regreso a la otra punta de la habitación.
—No has tenido mucha suerte , por lo que veo —sonrió.
Me agaché hasta quedar a su altura y sonreí.
—La misma, que vas a tener tú.
Marius me escupió en la cara y se rió. Me limpié aquella asquerosidad con la manga y le golpeé con todas mis fuerzas. La sangre le resbaló de la nariz, empapándole la camisa, antes blanca. Esperaba que estuviese rota.
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Editado: 31.07.2026