Las calles estaban vacías y mi única compañía, era una media luna tímida, que asomaba entre las nubes. Había notado algo extraño en el comportamiento de Abi durante el trascurso del día. Sabía que ocultaba algo, cuando la vi leer una nota que más tarde, había deshechado, pensando que nadie la observaba.
Por supuesto, yo había regresado horas depués , con la excusa de visitar a una antigua amistad de mamá. La nota seguía ahí, echa una bola, a un lado de la calle.
"Ven a verme a medianoche. Necesito hablar contigo de algo importante. Con afecto, L."
La había seguido en silencio, por las calles desiertas de Almandine, mientras ella era ajena a mi presencia.
Esperé pacientemente , oculta entre las sombras, hasta que la vi salir en compañía de un hombre alto. Ambos montaron en un caballo, convenientemente oculto, y se alejaron.
Estudié mi entorno en busca de algún animal con el que seguirles. Los dioses me habían bendecido, justo al lado en unas caballerizas, encontré una yegua blanca que bebía tranquila.
- Lo siento bonita, te vienes de paseo conmigo.
Cabalgué desesperada por no perderles la pista. Por fin, di con ellos a lo lejos, como un borrón entre los árboles. Mantuve una distancia prudencial, mientras nos adentrábamos en las profundidades del bosque.
Bajé del animal y decidí seguir a pie. A lo lejos, observé una cabaña de madera echa añicos.
La casa del guardabosques, pensé.
Abi y su acompañante entraron en la casa, mientras me acerqué despacio, hasta encontrar un lugar cercano donde esconderme y observar qué sucedía.
A través de la ventana pude ver, cómo un niño se abrazaba a Abi sollozando. Mientras el hombre que la había acompañado, observaba la escena desde cierta distancia.
Pero había otra persona más. Un chico con un aspecto peculiar permanecía sentado e inmóvil, sin inmutarse demasiado, de lo que estaba sucediendo a su alrededor.
Me acerqué un poco más, para poder escuchar lo que decían.
-Te he echado de menos -exclamó Abi, abrazando al pequeño.
-Yo a ti, también.
- No sé si es seguro, que regreséis por ahora -dijo el hombre.
-Pueden venir con nosotros , Michael ... -comenzó Abi.
El hombre resopló con frustración.
-¿Michael? El mismo que dejó que su amigo traidor , se llevara a tu hermano... no es seguro.
¿De qué conocía a mi tío?
-¿Cuánto tardará Ophelia en dar con este lugar, Lucian? Estarán desprotegidos.
Un momento, ¿Lucian?. Observé detenidamente al hombre, tenía ciertos rasgos similares a Viktor. Pensar en él , era un puñal en el corazón.
Aquel hombre era su hermano. Joder.
- Sigo pensando que este sitio es más seguro -exclamó Lucian, acariciando la mejilla de Abi con ternura.
Esto iba a matar a Michael.
-Está bien -respondió Abi, con resignación -vendré a verte todos los días. El niño la abrazó.
Regresé a por mi yegua. No necesitaba ver más y no quería cruzarme con ellos en el bosque.
Dejé al animal en las caballerizas, y caminé en silencio hasta casa de Michael, con un montón de pensamientos martilleándome la cabeza. Tendría que hablar con mi tío.
Iba perdida en mis pensamientos, cuando alguien me agarró por la cintura con fuerza, apartándome de la calle principal, hacia otra, más oscura y sombría.
Desenvainé mi espada con rapidez , para encontrarme de lleno con la sonrisa arrogante de Viktor.
-No sabía que aún querías asesinarme.
-Nunca dejo de pensar en ello -exclamé.
-Ven aquí -dijo tirando de mi brazo hasta quedar frente a él.
Me aparté.
-¿Sucede algo? -preguntó.
-Voy a ser franca contigo y necesito que me digas la verdad. ¿Sabías que el amigo de mi tío había asesinado a Tobby?.
Viktor me observaba en silencio. Su mandíbula se tensó.
-Sí.
Me pasé la mano por el rostro, conteniendo las ganas de gritar. Los ojos se me empañaron de lágrimas.
-Lo sabías, y aún así, permitiste que un asesino os ayudara... -exclamé, apretando los dientes.
-Michael era mi enemigo, Hannah. No soportaba a ese imbécil, pero era el amante de Ophelia, ¿Qué querías que hiciera?.
-¡Por los dioses, era sólo un niño! -grité. -¿Qué clase de hombre eres?
Viktor avanzó unos pasos hacia mí.
-Soy un demonio, Hannah. Un hombre cruel, lleno de oscuridad. Soy todo lo que debería temer alguien como tú, alguien lleno de luz y bondad. Leal a los suyos. Soy un jodido asesino...pero también soy un hombre enamorado.
Contuve la respiración, mientras las lágrimas peleaban por recorrer mi rostro.
-No te pido que me perdones, pues ya no hay perdón para mí, ni en esta vida ni en ninguna otra. Pero por los dioses, no me castigues a estar sin tí.
Cerré los ojos y respiré hondo.
-No quiero volver a verte jamás. Si por desgracia tuya, algún día nos volvemos a cruzar, te mataré con mis propias manos. Ojalá tú y los tuyos os pudráis en el infierno. Michael es mi única familia, no permitiré que le hagáis más daño.
El dolor cruzó el rostro de Viktor, duró a penas, unos segundos.
-Prefiero morir en tus manos ahora , mátame Hannah -exclamó, y acto seguido me agarró por la cintura atrayéndome con un solo movimiento, hacia él. Sus labios buscaron los míos, con desesperación.
Intenté resistirme, pero Viktor era más grande y fuerte que yo. Finalmente correspondí a su beso, con la misma intensidad, mientras sus manos recorrían cada parte de mi cuerpo.
Me retiré a duras penas y le miré.
-Por favor, para.
-¿Deseas que pare? -preguntó.
Nos miramos en silencio, con la respiración acelerada. Finalmente, Viktor pareció entender mi debate interno y se apartó.
-Tengo que irme.
Me giré, dándole la espalda y avancé sin mirar atrás, a grandes zancadas, hasta la casa de Michael. Viktor no me siguió y yo le agradecí a los dioses que no lo hiciera.
No podía hacer esto, sin sentir que estaba traicionando a la única familia que me quedaba.
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Editado: 31.07.2026