ADVERTENCIAS DE CONTENIDO
En este capítulo, se tratan temas sensibles. Por favor, tenedlo en cuenta antes de leer. Esta historia es ficticia, y nada de lo que sucede en ella, tiene un fundamento real. Gracias por seguir aquí :)
Abi.
Hoy era el día. El ambiente se notaba tenso en la posada, donde todos habíamos decidido hospedarnos la noche anterior, por seguridad. Viktor y Hannah habían regresado sin noticias de Ophelia y la descendiente.
—Ya te lo he explicado Lukas, es más seguro para tí quedarte aquí, hasta que regresemos.
—No quiero quedarme solo de nuevo —gruñó.
Entendía las razones de por qué mi hermano no deseaba quedarse más tiempo solo, tras todo lo que habia estado pasando en los últimos días, pero llevarlo con nosotros no era una opción viable.
—Podría quedarse por las inmediaciones —exclamó Viktor.
—Es sólo un niño —respondió Hannah.
—Yo no puedo quedarme con él, muy a mi pesar —dije —tendré que abrir y cerrar el portal.
—Yo me quedaré con él.
Miré a Hannah y después a Viktor.
—¿Estás segura de eso? —pregunté.
—No podemos dejarle solo en la posada, ¿hay alguna otra opción?
—Prometo no molestaros. —suplicó Lukas —por favor, Abi.
—Está bien, pequeño. Pero te mantendrás alejado de todo lo que suceda y si las cosas se ponen realmente feas, vendrás aquí y te esconderás, ¿de acuerdo?.
—Te lo prometo —respondió feliz.
Michael estaba mirando fijamente su espada, algo distraído. Me acerqué a él y le toqué el hombro con suavidad.
—¿Te encuentras bien?
—Sí, es solo, que llevo toda mi vida esperando este momento, espero estar a la altura y poder ayudar a Almandine.
—Debes ayudarte a ti mismo también, que no se te olvide —dije, tomándole de la mano.
Nuestros dedos se entrelazaron con fuerza, y él me beso con ternura los nudillos.
—Abi si algo sucediera...
—No va a suceder nada.
—Si algo sucediera, si esto no resultase bien, quiero que sepas que eres una mujer increíble, y gracias, por aportar un poquito de luz a mi oscuridad, Ashbluff.
Nuestros labios se juntaron en un beso lento y profundo.
—Me pregunto si alguna vez, me llamarás por mi nombre —susurré en sus labios.
—Creo que no —sonrió.
Viktor y Hannah estaban entrenando con las espadas al fondo del salón, mientras Lukas les observaba con admiración, sentado a unos metros de ellos.
Lucian en cambio, estaba asomado a una de las ventanas, de las que había retirado algunos listones de madera. No tenía reflejo, tal y como contaba la leyenda.
Como si me hubiera leído la mente, se giró y me observó detenidamente. Luego me dedicó una sonrisa triste y volvió a girarse, observando la calle principal, perdido en sus pensamientos.
—No hay salvación para él—me susurró Michael. —debe ser duro.
Lo sabía. Lucian había entregado su humanidad, a cambio de salvar a su hermano. Estaba convencida de que, Viktor desconocía esa parte.
—Ve y habla con él — me instó Michael —le alegrará tener un poco de compañía.
—Pensaba que le odiabas.
—Y le odio, pero le respeto. Ambas cosas no son incompatibles.—Exclamó Michael observándole —voy a llevarme a Lukas , le enseñaré algunos movimientos de defensa.
Asentí. Michael se acercó a Lukas y le susurró algo al oído. El niño estaba tan emocionado, que corrió hacia el comedor en compañía de este.
Me acerqué a Lucian , que se giró al notar mi presencia.
—No es necesario que te compadezcas de mí, Abi —dijo —aunque siendo honesto, me agrada tu compañía.
—Quería darte las gracias, por ayudarme en Kendrem y también , por salvar a Lukas de Ophelia, significa mucho para mí.
Lucian me sonrió.
—De nada.
—Si volvieras atrás en el tiempo, ¿lo harías de nuevo? sacrificarte por tu familia, quiero decir.
—Sin lugar a dudas.
—Eres muy noble —dije, acercándome a la ventana para observar a varias mujeres que charlaban a pocos metros de la posada.
—¿No harías tú lo mismo por Lukas? —me preguntó.
—Sin dudarlo.
—No somos tan diferentes, entonces.
—Supongo que no —sonreí.
—Cuando las cosas se pongan feas, aférrate a la amaterisa, te protegerá.
Cogí la piedra y la toqué despacio. Un suave brillo titiló en la palma de mi mano.
—Parece que se ha vinculado a tí.
—Lucian...
—¿Si?
—Ojalá las cosas hubiera sido diferentes, lo lamento.
Lucian me observó y acarició mi mejilla con suavidad, cerrando los ojos, al contacto.
—Es mejor así.
Lukas entró corriendo en la estancia , seguido por Michael. Viktor y Hannah, se sentaron, agotados por el entrenamiento.
—Aún no sabemos dónde esconde Ophelia a Arin —exclamó Hannah.
—Están en la antigua casa del hechicero —respondió Lucian.
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Viktor.
—Anoche me materialicé hasta allí. Hay barreras mágicas impidiendo que intrusos como yo, entren a husmear, pero he visto a su yegua no muy lejos del lugar.
—Entonces debemos prepararnos, quedan escasas horas para la medianoche roja —respondió Michael.
Observé el cielo plomizo desde la ventana. El sol estaba escondiéndose en el horizonte, casi oculto por las nubes, y sus últimos rayos, se reflejaban timidos sobre algunos tejados empinados de Almandine.
Suspiré, abriendo la palma de mi mano, de la que brotó una llama violeta. El valor se apoderó de mi magia como jamás lo había hecho antes.
Estaba preparada.
***
—Mirad eso —comentó Hannah , señalando al tono rojo sangre, que había comenzado a teñir el firmamento.
—¿Te encuentras bien? —le pregunté a Lucian, quien había ralentizado el paso, a medida que avanzábamos entre los árboles.
—Continuad sin mí, temo transformarme y perder el control. Nos veremos allí.
—¿Qué sucdederá si intentas atacarnos? —preguntó Michael.
— Ya sabéis cómo proceder.
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Editado: 31.07.2026