Medias Verdades

Capítulo 1

Dafne

Tengo treinta y cinco años y una facilidad casi peligrosa para creer que la vida todavía puede sorprenderme. No hablo de grandes gestos ni promesas eternas, sino de esas cosas pequeñas que a veces pasan desapercibidas: un café bien hecho, una charla que se estira sin mirar el reloj, una tarde tranquila con un libro subrayado más por emoción que por estudio.

Vivo sola, en un departamento chico pero luminoso, en un barrio tranquilo donde las mañanas huelen a pan recién horneado y los vecinos todavía se saludan por el nombre. No es el lugar que soñaba cuando era más joven, pero con el tiempo aprendí a hacerlo mío. Tengo plantas en el balcón —algunas vivas por amor, otras por pura terquedad— y una biblioteca improvisada que ocupa más espacio del que debería.

Estudio desde hace algunos años, no por obligación sino por una deuda conmigo misma. Durante mucho tiempo elegí lo seguro, lo posible, lo correcto. Ahora siento que es mi turno de volver a elegir lo que me mueve. No soy ingenua, aunque a veces me lo digan. Solo me permito soñar, incluso cuando ya no parece tan bien visto hacerlo.

Mis padres viven a unas horas de acá, en el mismo lugar donde crecí. Vengo de una familia simple, donde el esfuerzo siempre fue más importante que el dinero. Mi mamá sabe escuchar sin juzgar y mi papá tiene la costumbre de arreglar cosas rotas, incluso cuando ya no tienen arreglo. De ellos heredé la calma y una fe silenciosa en las personas.

Hablamos seguido. A veces largo, a veces breve. Nunca me preguntan cuándo voy a casarme ni por qué sigo estudiando a esta edad. Solo quieren saber si estoy bien, si como, si duermo, si soy feliz… y yo nunca sé muy bien qué responder a esa última pregunta.

Tengo pocas amigas, pero las necesarias. De esas que conocen mis silencios y no los llenan por incomodidad. Con ellas comparto risas, dudas, charlas eternas y la certeza de no estar sola del todo.

No espero una gran historia de amor. No porque no crea en ellas, sino porque aprendí a no forzarlas. Si llega, llegará. Mientras tanto, vivo a mi ritmo, con el corazón abierto y los pies en la tierra.

Lo que no sabía —lo que todavía no podía imaginar— era que muy pronto alguien iba a mirar mi mundo con la misma curiosidad con la que yo miro la vida. Y que nada volvería a ser tan simple como parecía.



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En el texto hay: humor, romance,

Editado: 10.02.2026

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