Medias Verdades

Capítulo 8

Dafne

Si hay algo que aprendí con el tiempo es que cuando una persona te gusta, empezás a notar detalles que antes te pasarían de largo.

Con Matt me estaba pasando eso.

La cita había sido simple, linda, tranquila. Demasiado tranquila para alguien que decía llevar una vida bastante común. No es que desconfiara… pero había gestos. Silencios. Formas de mirar alrededor como si siempre supiera un poco más que el resto.

Esa mañana tenía una reunión laboral. Nada romántico. Café, carpeta bajo el brazo y cara de “soy responsable aunque no parezca”.

Mientras esperaba, miré el nombre del lugar otra vez.

Era ahí donde Matt “trabajaba”.

Sonreí sola.

—Voy a saludarlo —me dije—. Nada raro.

Entré y me acerqué a recepción.

—Hola, buen día —dije—. ¿Matt… trabaja acá, no?

La chica levantó la vista.

—¿Matt? —repitió—. ¿Matt…?

Frunció el ceño unos segundos y después sonrió.

—Ah, sí. Claro.

Demasiado rápido.

—¿Lo puedo ver un segundo? —pregunté

—Voy a avisar —dijo—. ¿Decís Matt o el Matt?

Parpadeé.

—El Matt —respondí, sin saber muy bien por qué.

Me senté a esperar. Miré alrededor. El lugar no era “empleados normales”. Todo estaba demasiado ordenado. Demasiado elegante. Demasiado silencioso.

Ahí fue cuando lo vi.

Matt apareció desde el fondo, hablando con un hombre mayor. Ambos se detuvieron al verme. El hombre le dijo algo al oído y se fue.

Matt se acercó, claramente sorprendido.

—Dafne… ¿qué hacés acá?

—Trabajo —respondí—. O eso intento. ¿Y vos?

Se rió, nervioso.

—También.

Lo miré de arriba abajo. No había cambiado nada… salvo la postura. Más seguro. Más firme.

—No te imaginaba acá —dije.

—Yo tampoco te imaginaba apareciendo así —contestó.

Sonreí.

—¿Sos… empleado? —pregunté, apoyándome en el mostrador.

—Sí —respondió—. Eso dije.

No me mintió.

Pero tampoco me convenció.

—Bueno —dije—. No te robo más tiempo, señor trabajador.

Antes de irme, agregó:

—Después hablamos.

Asentí.

Mientras caminaba hacia la sala de reuniones pensé que tal vez Matt no era solo el chico tranquilo que tomaba café y caminaba despacio.

Tal vez era algo más.

Y, curiosamente…

no me asustaba descubrirlo.



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En el texto hay: humor, romance,

Editado: 20.03.2026

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