Medra: mundo oculto y dragones

CAPITULO 3

Cuatro meses.

Han pasado cuatro meses desde mi pelea contra Tenebra.

Desperté creyendo que había muerto.

Pero no.

Esta… es mi realidad ahora.

Recuerdo el rostro de Tenebra observándome mientras el portal se cerraba. Recuerdo la risa de Beldam. Recuerdo el sonido de la puerta desapareciendo mientras yo quedaba atrapado aquí.

Solo.

Pensé que podría soportarlo.

Pero este mundo no funciona como Medra.

Aquí el planeta consume energía constantemente. La tierra, el aire y hasta las paredes parecen absorber lentamente mi poder. Entendí por qué los niños eran usados como combustible… este lugar siempre tiene hambre.

Logré quitarme las cadenas usando lo poco que me quedaba de energía.

Casi muero haciéndolo.

Mis alas comenzaron a regenerarse… pero demasiado lento. Cada vez que recupero algo de fuerza, este mundo me la roba otra vez.

Y no soy el único atrapado aquí.

He explorado durante meses.

Ciudades vacías.
Parques abandonados.
Máquinas aún funcionando.
Montañas llenas de restos.

Y entendí algo horrible.

No existe nadie como yo aquí.

Los iluminadores consumidores no viven como pueblos normales. No tienen hogares, ni sueños, ni familias.

Solo existen para consumir.

Y yo…

solo soy entretenimiento.

Un espectáculo.

Cada cierto tiempo me arrojan contra otros iluminadores para divertirse viendo peleas. Como si fuera un animal raro atrapado en un circo.

Algunos intentan devorarme.
Otros solo quieren probar al “héroe de Medra”.

Supongo que esto es lo que queda del gran Dragón Bufón.

Mi traje está destruido completamente.

Las partes rojas están rotas y quemadas.
Las alas apenas funcionan.
Tengo sangre seca pegada desde hace semanas.

Adelgacé demasiado.

Doce kilos.

A veces me veo en reflejos de vidrio roto y apenas me reconozco.

Y aun así…

lo peor no es el dolor.

Es pensar en ellos.

Amar.
Valtirna.
Daminiel.

Espero que ella cuide de nuestros hijos.

Espero que Medra siga viva.

Esperaba darles un último espectáculo…

una última victoria…

pero creo que hasta aquí llegó todo.

Ahora mismo estoy escribiendo esto sobre restos de papel encontrados en una vieja estación del parque.

Tal vez nadie lo lea jamás.

Tal vez este mundo termine consumiéndome.

Pero aun así…

quise escribir una última carta.

Mientras tanto…

en el antiguo palacio del reino dragón…

Lord Tenebra permanecía sentado en el trono de Zane observando el amanecer cubrir lentamente las montañas destruidas.

El reino dragón ya no parecía un hogar.

Ahora parecía una fortaleza oscura.

Criaturas con máscaras de búho recorrían los pasillos mientras iluminadores consumidores se arrastraban por techos y paredes como insectos.

Beldam caminó lentamente hasta el trono.

—Has avanzado rápido.

Pero Tenebra seguía serio.

Sus dedos golpeaban lentamente el brazo del trono mientras observaba el horizonte.

—No es suficiente.

Beldam guardó silencio.

—Estas asquerosas criaturas…

Miró alrededor con desprecio.

—No me interesan.

Luego levantó lentamente la mirada.

—Yo quiero todo.

Beldam sonrió levemente.

—Ya trabajan en eso.

Entonces señaló hacia las profundidades debajo del reino dragón.

Miles de iluminadores consumidores cavaban enormes túneles hacia abajo.

Porque el reino dragón funcionaba como el reflejo invertido de Medra.

Debajo de esas montañas…

a kilómetros y kilómetros de profundidad…

se encontraba el camino hacia el verdadero mundo.

Medra.

Beldam habló suavemente:

—Pronto serás el único lord.

Tenebra sonrió apenas.

—Así será.

Muy cerca del salón principal…

existían enormes calabozos improvisados.

Ahí permanecían varios dragones capturados.

Sus alas habían sido cortadas brutalmente y bozales metálicos cubrían sus hocicos para impedirles usar fuego o hielo.

Algunos apenas seguían vivos.

Entre ellos…

estaba Zane.

Herido.
Encadenado.
Pero aún desafiante.

El rey dragón levantó lentamente la mirada hacia Tenebra.

Y sonrió con desprecio.

—Cuatro meses…

El salón quedó en silencio.

—Y sigues sin ser rey.

Los seguidores alrededor reaccionaron molestos.

Pero Zane continuó:

—Sigues siendo el mismo monstruo desterrado de aquí.

Tenebra se levantó lentamente del trono.

La oscuridad comenzó a expandirse alrededor de él.

—Creo que no entiendes dónde estás.

Pero Zane soltó una pequeña risa.

—El que no lo entiende eres tú.

Escupió sangre al suelo.

—Jamás ganarás, asqueroso ser.

Sus ojos no mostraban miedo.

—Por eso fuiste desterrado.

Eso bastó.

Tenebra desapareció del trono y apareció frente a Zane golpeándolo violentamente contra las paredes del calabozo.

La prisión tembló.

Los demás dragones observaron aterrados.

Tenebra sujetó a Zane del cuello lleno de furia.

Y entonces sonrió lentamente.

—Creo que ya sé dónde llevarte.

Abrió un portal oscuro.

Del otro lado…

solo podía verse el mundo vacío donde Bufón permanecía atrapado.

Y sin darle tiempo a reaccionar…

Tenebra arrojó a Zane dentro del portal.

El portal oscuro seguía abierto unos segundos después de que Zane fuera arrojado dentro.

El viento extraño de aquella dimensión recorría el salón mientras los seguidores observaban en silencio.

Beldam volteó lentamente hacia Tenebra.

—¿Por qué no destruir esa puerta también?

Tenebra seguía observando el portal con calma.

Como si estuviera pensando algo más.

Beldam continuó:

—Bufón está atrapado.
Zane está atrapado.
No necesitamos mantener acceso a ese lugar.




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