Melodías Desordenadas

Veintidós

Ellen.

Esta es la primera noche que Xavier pasa en su nuevo departamento oficialmente. Ya me había acostumbrado a la idea de despertar y salir a juntos. A dormir sabiendo que estaba en la otra habitación.

Y ahora solo miro a al techo esperando a que el sueño decidiera llegar.

Había sido un día lleno de emociones, regalos, elogios por parte de todos, la cena con Enrique, Mundo, Xavi y Vicky fue genial.

Pero algo había.

Seguía sintiendo que nada de esto era real.

O quizá, el hecho de alucinar a mis padres en ese lugar me dejo pensando mucho en lo que los extraño, o mejor dicho, me dejo pensando mucho en los padres que quería que fueran para mi.

Porque de haber sido Emma quien estuvo ahí al frente, ellos hubieran estado en primera fila.

Nunca me había detenido a pensar en mis padres, en el por que de sus diferencias hacia mi.

Emma siempre fue todo para ellos, Emma siempre era la mejor, la más inteligente, la mejor portada, no importaba si mis notas eran más altas que las de Emma, ellos siempre la preferían a ella.

Por eso deje de esforzarme, y al dejar de esforzarme venían cosas peores.

Como aquella vez que Emma tuvo problemas en el colegio con una compañera suya, le había roto la ropa de gimnasia a propósito y is padres solo dijeron “Son adolescentes, es normal que hagan estas cosas”

Pero cuando me culparon injustamente a mi de copiar la respuestas de un examen me castigaron durante meses.

Siempre intente buscar una razón para su actitud hacia mi, alguna coherente.

Jamás la encontré.

Aún recuerdo la última noche que pase en casa. Nunca lo voy a olvidar.

Esa noche había llegado tarde por culpa de Jordan, la verdad ni siquiera sabía que hacía con el pero cada vez que veía a Jack del brazo de Emma, mirándome a mi del brazo de Jordan, me daba el valor de seguir ahí con el.

Ver que le dolía era mi motor a seguir con Jordan. A fingir que lo quería solo para que mi ex novio y futuro padre de mi sobrina, supiera que si traición me valió mierda, y no que me dolió hasta el alma.

Además, siempre trataba de pasar el menor tiempo posible en casa.

Mi padre estaba en la puerta, esperándome como lo hacía siempre.

—¿Dónde diablos estabas, Elody?

—Por ahí—respondí pasando por su lado.

Papá me siguió has la sala dando un portazo de los que ya estaba acostumbrada.

—Te recuerdo que no te mandas sola, tu madre y yo tenemos reglas en esta casa que debes respetar.

—Aja, así como Emma también las respeta.

Intente subir hacia mi habitación que afortunadamente para ese entonces no compartía con Emma, pero mi padre me detuvo antes de que pudiera pisar el primer escalón.

—No estamos hablando de Emma, estamos hablado de ti.

—¿Ahora si quieres hablar sobre mi?—inquirí con una risa burlona—. Siempre es Emma esto, Emma lo otro. Emma, Emma, Emma. ¿Que más da si llego un par de horas tarde igual que Emma?

—Tu no eres Emma.

—Evidentemente no soy Emma, toda la vida se han encargado de hacérmelo saber. ¿Por qué no eres más como Emma? Mira como Emma hace esto, mira como Emma hizo lo otro. Deberías ser más como Emma. Estoy harta de que me comparen con Emma.

—¡Emma no tiene la culpa de nada, esto se trata de ti!

—¡¿Y de cuando acá les importa tanto lo que hago?! Siempre es Emma, Para todos es Emma. ¡Todo para Emma! ¡¿Y para mi?! ¡¿Qué hay de Elody, eh?!

—¡No me alces las voz así, Elody! ¡Soy tu padre y me respetas!

En ese momento, convenientemente apareció mi madre, para ponerse del lado de mi padre.

—¿Qué está pasado? Elody ¡¿Por qué le gritas así a tu padre?!

—¡Porque estoy hasta de su favoritismo hacia Emma! ¡¿Qué tiene ella que no tenga yo?! Yo también soy su hija.

Para ese momento ya estaba llorando.

—¡¿Por qué me odian?! ¡¿Qué les hice?!

—No te pongas ahora como la víctima, Elody. Emma ya nos dijo que andas de caliente con ese muchacho..

Quise gritarles qué ella se metió con mi novio.

—¿Yo no puedo tener novio pero Emma si? ¡Por favor, hasta salió embarazada! ¡¿Quien es la que anda de caliente, eh?!

La respuesta fue una bofetada de mi madre tan fuerte qué me volteo el rostro.

—No hables así de tu hermana, Elody. Su embarazo no es un error.

—Si lo es—murmure—. Es el resultado de una noche de borrachera y calentura.

Iba a darme otra bofetada, pero mi padre lo impidió. No porque me quisiera, ni porque le diera lastima.

Sino porque ya pensaba mi castigo.

—En este instante te largas ahora mismo de mi casa—ordenó.

No me quedaría a rogarle que no me echara.

Hice el amargo de subir por las escaleras para ir por mis cosas, pero el me detuvo en ese momento.

—Te largas solo con lo que traes puesto.

De un movimiento brusco me quite su brazo y me fui.

A lo lejos escuché a mi padre decir:

—No vuelvas nunca.

Me primer impulso fue ir hacia con Jack, pero de solo recordar que el ahora está con Emma me detuve.

Así que fui hacia con Jordan. Sus padres no estaban, y pase la noche ahí con él.

A la mañana siguiente pensé que todo estaría bien y fui de regreso a casa, pensaba en pedirle perdón a mis padres porque, sinceramente estar con Jordan era peor.

Toque la puerta lista para las miradas de Emma, y las de mis padres. Esas miradas qué siempre me dan cuando vengo a disculparme. Pero ese día fue diferente.

Me miraron con odio. Mamá y papá me vieron como si fuera una escoria.

—Lárgate Elody, no queremos volver a saber de ti, nunca. En esta casa nunca hubo espacio para ti.




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