Melodías Inspiradoras

Capitulo 2 (Six Trillion Years And Overnight Story) [DefMita]

-Papá, ¿Podrías contarme un cuento?- La carita de ilusión de un pequeño niño, arropado en una sencilla cama, pero se nota ser bien abrigadora para él.

-Claro que si mi pequeño, ¿Cuál deseas escuchar?- Un rostro gentil se refleja, los cabellos dorados como los del menor, caen como una hermosa cascada, pero unos ojos azules no pueden demostrar otra cosa que no sea una profunda tristeza.

-Mi favorita, la de ese demonio…- Podría ser un tema muy crudo para un infante, pero la historia era más triste de lo que se diera consideras, pero al escucharla en canto, por parte de su papá era sumamente bella.

Un pinchazo se siente en ese corazón herido, pero sonríe de nueva cuenta, no demostraría la gran tristeza que su ser guarda, ya que su única alegría esta delante.

La razón por la que no se rindió cuando todo estaba perdido, fue un milagro que su vista naciera de sus ojos que no podían antes.

Así, pudo conocer el rostro de quien amo y sigue amando, el padre de ese pequeño que jamás pudo conocer…

Pero seguiría narrándole todo lo ocurrido, en una canción que pudiera ser escuchada.

-Claro Shaka, pero… Debes prometerme que dormirás después- Acaricia las hebras doradas, suspirando, mirando ese enorme parecido entre ambos, pero el carácter del niño es y siempre será al de su padre.

-Claro que si- Responde algo serio, sin levantarse, ni desarreglar la cama.

Levanta la vista, podía ver por la ventana, en esa noche iluminada con estrellas diminutas y el cuarto menguante, se refleja ante sus ahora ojos funcionales.

No derramaría lágrimas ahora… Pero no por eso quiere decir que no lo hará al estar solo en su propio lecho.

-Hace unos años en un pueblo, un chico sin nombre habito… No era conocido… Todo esto es un cuento…- Comienza a cantar la historia, que muchas coches ha pronunciado para que el niño duerma.

Sin saber que estos son los más preciados recuerdos de su papá y padre.

-Desde el momento en que nació, fue odiado como un demonio, por eso… Este chico… Un castigo recibió...-

Claro que nunca fue justa la vida con aquel peli azul…

Mucho antes de haber conocido a quien robo su corazón, sufrió por el odio de los suyos, ser débil por no herir a las personas, a los humanos…

Aquellos que igual lo condenaron a un desprecio y vivir en el límite de ambos mundos.

Donde conoció a quien amo, protegió, dio la vida por ese rubio y claro, por el fruto de su amor que en ese entonces aun yacía en el vientre del más joven.

-Tristemente para él, cosas tristes pasaban… En aquel atardecer, mi mano estrechaste…-

Levanta la mirada, no podía dejar caer ninguna lágrima, así que las retendría.

Era su historia… Un atardecer fue el momento en que conoció a Deuteros… Lo salvo de casi caer, pues en esa época de tierna infancia, no podía ver el rubio y tropezó, casi cayendo por un acantilado.

Y un demonio salvándolo…

Cosa que no podría ser creíble, mas Asmita no supo que era, hasta mucho después…

Cuando él mismo se lo dijo… Temiendo que el rubio se alejara por miedo, no lo hizo…

-No lo sé, no lo sé, realmente no lo sé, ¿Por qué esa bondad después de un regaño?-

-O después de llover, el calor de tu mano, en verdad, en verdad, en verdad, en verdad, ella esta fría-

-No me iré, no me iré. Hey, ¿Por qué no moriré? ¿Por qué es que los sueños yo nunca puedo ver?-

-Este cuento de hadas, tan tonto y extraño, fue tragado por aquella puesta de sol y se desvaneció-

Esas palabras… Ese dolor expresado, oculto en una canción supuestamente infantil, que el niño adora escuchar…

Si supiera que era la verdad de su familia, como ambos se tuvieron que separar… Para que ahora ellos dos estén con vida…

Sin saber que su papá era antes el heredero de una dinastía real, y su padre… Un ser que era considerado una aberración por los humanos y los demonios.

Donde, en un solo atardecer… Las vidas de ambos se unieron y de igual forma… En un día de esos… Un momento de una puesta de sol, se digieren su último adiós.

-Recibiendo tanta violencia, y tantas miradas perversas, sin saber… Escondido… Tú estabas allí…-

Cuanto quería seguir escuchándolo, cada vez que podía, el joven príncipe se escapaba de su castillo… Para poder pasar tiempo con ese amigo, que aún no conocía quien era…

Deuteros se escondía, no podía permitir que esta amistad floreciera, pero… Siempre algo le atrajo de ese rubio inocente, curioso y con la apariencia de lo que se considera contrario a él.

Esconderse no funcionaba, pues… Asmita, aun siendo ciego, podía encontrarlo.

-Incluso si no podemos hablar, tu nombre quiero poder memorizar, me habrás de perdonar, un nombre no poseo-

Con esto… Asmita parece sonreír, con el recuerdo, de cómo fue el procesó de descubrir el nombre de quien ama, tantas cosas que pasaron, solo quedan en su memoria.

En un momento, baja su mirada y ve como el pequeño sigue consiente, pero sus ojitos cada vez más le pesan y sabe que el momento en que caiga dormido se acerca… Y está bien, Shaka debe descansar, es necesario.

-No existe un lugar, al que pueda regresar, “Oye vámonos juntos” Y tomaste mi mano-

Esa noche… Cuando… Aun permanecieron juntos, en el cumpleaños del rubio, el demonio no lo dejo volver a su hogar…

Le dijo que se fueran a otro lado, cualquiera sería bueno, con tal de estar juntos.

Asmita acepto, debía ser honesto con sus palabras, pues su corazón había sido robado por el peli azul, que jamás dejo de abrazarlo y se dedicaban besos inocentes cada que podía.

Fue cuando… En un arranque de sentimientos e impulsividad…

Solo se fueron, lejos de los humanos y de los demonios… Un punto que podría ser considerado “Tierra de nadie”.

Serian felices siempre, o eso pensaban.

-No lo sé, no lo sé, realmente no lo sé, ahora tú ya no eres un niño pequeño, o el calor familiar que desprenden los demás-




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.