Mi nombre es Emma Lorchan, mi profesión es directora productora de contenido audiovisual, tengo treinta y dos años. Una mujer fuerte, trabajadora y luchadora que sigue las normas, en la medida de lo posible. Actualmente estoy con varios proyectos sobre la mesa y solo uno me atrae lo suficiente para poder empacar toda mi vida en la ciudad donde vivo para trasladarme a otro continente.
Muchos me consideran una arpía por acabar con muchas decisiones que lo hubieran llevado al fracaso. Tengo muchos artistas esperando para poder trabajar conmigo. No lo digo yo, lo dice la bandeja de mi correo que esta repletas de sugerencias.
Solo busco una en concreto por lo que he trabajado durante tantos años hasta llegar a este nivel absoluto de poder.
Ahora mismo estoy reunida con mi equipo de trabajo. Mi circulo más cercano en este momento, debatiendo si es necesario que volemos por más de trece horas hasta llegar al grupo de cantantes que nos mandó su proyecto. Si será beneficioso para nosotros o no ir hasta allí, o será mejor traerlos aquí donde la cultura esta en auge y poder darles una vida nueva a sus canciones. Para mí, nada es suficiente.
-Claro está que, si viajamos hasta Seúl, podemos conocer mejor el día a día de ellos – comenta Ana, mi mano derecha desde que forme mi propia empresa, revisando cada palabra del proyecto tsunami -. Lo mejor es que son chicos que se conocen internacionalmente. Partimos de esa ventaja sobre los otros proyectos.
-Pero viajar hasta allí con todo el equipo nos va a costar un dinero que podemos ahorrarnos si vienen aquí – le rebate Héctor, un hombre que lleva con nosotros cinco años, tiene su familia aquí por eso no quiere viajar.
Mientras ellos se debaten, la decisión la tome en cuanto llego el correo de su líder, ofreciéndome alojamiento, pensión y un contrato millonario, nos dieron la opción de viajar aquí y grabar aquí todos los videos musicales. Tenemos mucha suerte de tener unos paisajes naturales diversos en mi país, pero lo que más me molesta de todo esto, es que se retrasarían dos meses en venir, uno si trabajan lo suficiente como para adelantarlo todo.
El ruido de las voces debatiendo se aleja de mí, cuando leo el siguiente breve correo que me acaba de llegar.
Querida Emma, acabamos de terminar de grabar la última canción del disco que queremos producir. Esto implica que finalmente podremos viajar o que vengan antes de lo esperado. Por favor, considere nuestra oferta desde el minuto uno. Estamos ansiosos por trabajar con usted. Les adjunto algunos de las pistas de las canciones, por favor le pido la máxima discreción. Un saludo, el líder del grupo Stray Kids, Christopher Bang Chan.
Una sonrisa se refleja en mis labios con decisión y una primera maqueta donde los integrantes del grupo de música KPOP hacen sus escenografías. Todo con lo que llevan buscando este tiempo. Cierro la pantalla del portátil sin apagarlo antes de hablar.
-Ana, prepara solos dos billetes de avión para dentro de una semana – le digo parando la conversación que estaban teniendo -. Una mochila pequeña donde llevar el equipo principal, una maleta de viaje para tres semanas y las tarjetas sim para poder comunicarnos allí.
Me levanto recogiendo mi chaqueta de la silla y mi bolso del portátil. Dejándolos ahí sentados con la boca abierta. Ana se levanta corriendo detrás de mí mientras me encamino hasta mi oficina donde tengo los auriculares inalámbricos con cancelación de ruido.
Mi oficina no es pequeña, a lo largo de estos siete años, nos hemos ido mudando conforme teníamos experiencia, nombre en la industria e influencia. En la primera planta está la recepción y las salas pequeñas para las entrevistas con los artistas. En la segunda están las salas de reuniones más grandes con proyectores, insonorizadas y una cocina para los empleados y clientes. En la tercera, esta mi oficina principal, la de mi equipo cada uno en su materia. Consta de dos productores de sonidos, tres para las artes gráficas y dos diseñadores gráficos. Además de un equipo de maquillaje profesional, equipo de escenas de peligro y otro de imagen. Todo un equipo completo.
Cuando llego a mi mesa, dejo el portátil en el pequeño soporte que tengo para elevarlo en una posición cómoda y lo conecto a la segunda pantalla de mi escritorio. Activo los altavoces para escuchar las pistas que tenemos cuando Ana entra cerrando la puerta dejando completamente insonorizada mi oficina y empieza a bajar las persianas grises que cubren las paredes de cristal evitando a los curiosos de los artistas que vienen a grabar.
-Me puede explicar que es lo que pasa para que salgas así de tu reunión – dice cuando se deja caer en la silla enfrente de mi mesa.
No le digo nada, necesita oír la melodía que sonara en cuanto conecte el cable. Esto es por lo que llevo tanto tiempo trabajando cada día. No voy a negar que soy una fan de ellos. Y como se suele decir, gracias a ellos he construido este imperio donde las mujeres no somos bien vistas.
Con la primera nota, abre los ojos sorprendida de la sinfonía que resulta embriagadora. Conozco sus voces, conozco sus formas de expresarse y con cada palabra, imagino lo que quieren trasmitir. La constancia de estudiar coreano, inglés sin opción, me ha llevado a un nivel en cual a veces, cambio ciertas palabras cuando hablo. Los idiomas son tan necesarios en este trabajo si no quieres contratar un traductor.
-Tenemos oro ahora mismo – le digo sentándome finalmente en mi silla -. Necesito que busques ciertas partes cuando viajemos, quiero cerrar ciertos puntos y para ello necesitamos cerrar aquí dos proyectos.
-Menos mal que me obligaste a estudiar coreano – se tapa la sonrisa con los dedos imaginando lo mismo que yo, es mi segunda por algo -. Ahora mismo empiezo.
Se traslada al pequeño saloncito que tengo en el despacho mientras terminamos de escuchar las dos pistas que hay en el correo.
Empiezo a redactar el correo de contestación, anotando ciertos puntos que quiero que se vean en el video musical, la vestimenta que quiero que usen cada uno y la opción de hacer algunos cambios si no se sienten cómodos. Porque ante todo es su comodidad. Le señalo la fecha de viaje y la hora de nuestra llegada, añado también nuestras acreditaciones como profesionales, adjuntando nuestros datos para poder entrar en las oficinas de JYP sin problemas.