Memento Mori

Memento Mori

La palabra "pastillas" resuena en la cabeza de Elizabeth, quedando en shock ella solo miraba a la nada ni siquiera parpadeaba, mientras tanto Dimitri está asustado y sudando frio, le daba miedo la reacción de su esposa siempre al recordarle sobre sus pastillas ella reaccionaba con violencia o muy exaltada, Elizabeth padecía alucinaciones y paranoia, a Dimitri le temblaban las manos, luego de unos minutos, ella reaccionó miro a Dimitri con ojos penetrantes y dijo con aparentemente con tono tranquilo,
-¿ crees que ... estoy loca ?- Dimitri titubeó y dijo con voz suave
-mi ... mi amor- tomando sus manos suavemente -no, para nada... solo pensé que tal vez ... no las habías tomado ya que lo que tú describes no es lo que yo veo- Elizabeth le mantiene el contacto visual y con voz molesta y apartándose dice -pues tal vez el que está loco eres tú- ella se da la vuelta y se dirige a la cocina Dimitri la sigue con los ojos sus manos siguen temblando, comienza a recordar todas las veces que el le había recordado tomar sus pastillas y ella lo agredía, una vez con un cuchillo otra con un palo y un día lo aruño hasta cansarse, por su parte Elizabeth sufría contradicciones en su cabeza una voz decía "para, es tu esposo solo busca tu bien, anda tomate tus pastillas" y la otra gritaba "ESE IDIOTA NO SABE LO QUE DICE TU ERES LA CUERDA AQUI" Elizabeth ya en la cocina se da unos golpes en la cabeza para luego gritar -CALLENSE- a la nada, Dimitri se sobre salta con el grito y dice con voz temblorosa -amor...relájate- ella lo voltea a mirar con la frente perlada en sudor por su contradiccion mental, Dimitri continua -Memento Mori- dice -tienes que fluir amor- al ella escuchar está frase comienza a respirar pesado y sus manos a temblar está desesperada, confundida y más que todo muy enojada, el olor a humedad y tierra mojada sigue en el ambiente por un momento hay silencio Elizabeth solo mira al suelo y sus manos temblorosas, Dimitri traga saliva y espera la reacción de su esposa, ella levanta la cabeza suspira y dice -tienes razón- con una sonrisa falsa y retorcida, sin que Dimitri se de cuenta Elizabeth toma un cuchillo y lo esconde tras ella para luego acercarse a el, se sienta en el sofá y lo mira, el cuchillo sostenido por la mano izquierda de Elizabeth es dejado caer a sus espaldas sobre el sofá sin hacer ruido, Dimitri la mira con una mezcla de amor y miedo, inesperadamente ella lo abraza y luego lo besa, el sigue el beso, pero Elizabeth vuelve a tomar el cuchillo, por último le susurra -Memento Mori amorcito- y le clava con fuerza y satisfacción el cuchillo en la espalda, Dimitri sin aire susurra -a... am... mor- Elizabeth sonríe y le saca el cuchillo para volverlo a apuñalar. Las puñaladas totales son 17 el número favorito de Dimitri... Aunque ya no importa mucho, Dimitri muere aún siendo abrazado por Elizabeth, ella se queda pasmada por un tiempo luego como si el cadáver de su esposo no estuviera en sus brazos ella se levanta dejando caer a Dimitri y camina a la habitación con una sonrisa satisfecha, llega a la habitación y se sienta en la cama a desempacar, dobla todo con cuidado incluso la ropa de su ahora difunto esposo mientras tararea una canción que se le acaba de ocurrir, cuando termina de desempacar ve un tarrito con pastillas al fondo de la maleta las mira por unos minutos, luego toma el tarrito y se toma unas cuantas pastillas, internamente no sabe por qué lo hace pero su cuerpo reacciona solo, ella no le da importancia y se duerme sin taparse con las cobijas sin quitarse el vestido de novia salpicado en barro y sangre. Luego de 3 horas de relajante siesta ella despierta, se sienta en la cama y mira a su alrededor el lugar no es como lo recordaba las paredes están perfectas cama es enorme no hay polvo ni olor a humedad lo único que no es etereo es ella su cabello despeinado su vestido sucio y sus manos... sus manos aún están llenas de sangre, Elizabeth mira sus manos por unos segundos es shock y con un expresión aterrorizada grita, -ahhhh- el grito es desgarrador y agudo cuando puede dejar de gritar Elizabeth se levanta y comienza a decir en voz alta angustiada -Dimitri ... Dimitri amor ¿ donde estas ?- ella sale de la habitación y ve una cocina perfecta en marmol, una sala de estar limpia un suave olor a rosas y lavanda que claramente contrastan con el olor a me muerte y putrefacción del cadáver de su esposo a Elizabeth se le eriza la piel, se queda con los ojos fijos en Dimitri que está tirado sobre el blanco sofá de espaldas manchas de sangre alguna coagulada otra fresca, el ya no tiene vida el a sido traicionado y violentado ... asesinado por su esposa, al final tuvo que recordar que moriría.

Memento Mori.

G0LD3N4NG3L

M.E.C.G




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