A un día de tener 22 años, lo único que aprendí realmente es que todo vuelve.
Ese vacío en el pecho se quita, la paz vuelve, dejas de sobrepensar en la misma situación una y otra vez, y simplemente aprendes a vivir con eso, la nostalgia deja de sentirse como algo desesperante.
Una vez todo regresa, regresas a una raíz tan propia que por fin te permite ser tú de nuevo, sin miedos, sin encajar en un lugar donde todo es tan monotono, lleno de réplicas, y solo puedes vivir el hoy, una vez más, con una nueva perspectiva, y sabiendo que las cosas siempre regresan a un centro en donde sigues tu propio tiempo.
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Editado: 26.07.2026