Frío en la noche, amor distante.
Las lágrimas se congelan
en tu gélido corazón.
Pensé que eras mi hogar;
tú reclamabas mi alma,
como un ángel disfrazado de demonio.
Sueño contigo,
aunque intento ser fuerte ante el amor.
Las calles se detienen
y observan vagar mi figura.
Un lacayo melancólico,
un apólogo de la tragedia.
Soy un soldado del exilio
que anhela el regocijo de tus brazos.
Aun a la deriva,
encuentro una ruta incierta,
porque soy un desconocido en tu memoria.
Tu danza en la noche
es un remedio para mi tristeza.
Eres un acertijo sin resolver,
y recorro los caminos
que me conducen hacia ti.
Seguiré esperando,
como un leal amante de esta travesía,
porque sigo siendo un desconocido
para tu amor.