Memorias de Ravenhill

23.- La maestra

Yo controlo todo desde las sombras. Mi madre, la alcaldesa, me enseñó lo necesario y me dio permiso para dirigir Ravenhill en su nombre. Mi misión aquí consiste en preservar la paz de este lugar, que nadie entre ni salga y, desde hace diez años, conseguir sacrificios humanos. Todo aquel que incumpla las normas o se atreva a oponerse a mí será ejecutado, como le pasó a la familia más rica del pueblo. Tomé a su hija enferma como sacrificio y el resto planeaba una rebelión, por eso mandé al cazador a por ellos. Él es mi mascota desde que le encontré tirado en una cueva. El doctor también me ayuda con mi misión y el niño salvaje era mi discípulo hasta que le transformé. Pedí también ayuda a cierto presidiario idiota. Le indiqué que el detective extranjero le haría daño si no hacía algo, por eso no dudó en matarlo. Me enteré gracias al policía de que le contó a otro extranjero quién soy y a lo que le incité. Ahora su cabeza cortada está clavada en una estaca en el bosque.




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