Memorias de Ravenhill

24.- El bardo II

Ya se ha terminado la actuación y me toca volver a casa. Me he tomado una botella entera de whiskey y se me ocurre acoger a un desconocido en mi casa. No, ahora en serio. En el fondo sigo siendo un buen espíritu y no voy a negar mi ayuda a alguien que lo necesita. Además, sabía que era un extranjero y no son bienvenidos por aquí últimamente. Quizá aparte del defensor yo sea el único con suficiente poder (y buena voluntad) para protegerle de ciertas cosas, así que en cuanto le vi caminando solo le ofrecí dormir en mi hogar. Preparé la cena, le pregunté cuánto tiempo planeaba quedarse y me habló sobre la desaparición de su hermana. No pudimos ni catar la sopa porque alguien entró rompiendo la ventana. Un loco con una motosierra se lanzó directo a por él, y tras pedirle que huyera desvelé mi auténtica forma. Siempre he sido pacífico y nunca he luchado, pero sí puedo defender a un hombre que necesita mi ayuda.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.