Para las personas que no han sido escuchadas, comprendidas o que suprimen sus emociones porque no logran expresarlas con claridad.
A quienes viven día a día con sus demonios y luchan contra ellos, mientras por fuera muestran una sonrisa falsa.
A todos aquellos que decidieron continuar, pese a no encontrar motivos para avanzar. A todos aquellos que fueron o son: "los rotos y los olvidados".