Memorias De Un Alma Rota

OLA DE ANGUSTIA

"Vivir con angustia es agotador, pero cuando eres pequeño y todo te preocupa o te pone nervioso, tu mente no descansa; solo interpreta que algo haces mal, aunque no sea así."

Estaba sentada en una mesa de madera en una silla de plástico amarilla en el kínder. Los demás niños compartían el lugar de trabajo cerca de mí. Recuerdo haber mirado a mi alrededor. Quienes ya habían terminado la actividad platicaban con otros compañeros. Sabía que la hora de salida esta acercándose. Pese a ello, metí la mano al frasco donde se encontraba la pasta en forma de semillas de melón y seguí pegando.

En frente de mí, solo había un niño mirando a los demás platicar. Lo miré fijamente, no de manera incomoda solo me causaba curiosidad. Al obsérvalo, me enfoqué en su suéter tejido y azul rey, hipnotizada por el color, mi mirada se fijo en ese punto. Al mirar de reojo un pantalón de tela gruesa acercarse levanté la vista . Era mi maestra, cabello negro agarrado en coleta, unos ojos cafés que parecían vigilar cada movimiento que hacia. Levante la vista lentamente, observé sus manos dentro del mandil de mezclilla que tenía el logo de la escuela bordado con hilo en la parte izquierda del pecho, como una insignia militar que se porta con orgullo.

—Aún no acabas — dijo parándose frente a mí. No era una pregunta, era una afirmación. Su tono era severo, o quizá, fui yo quien lo percibió así.

Un sentimiento de hacerme pequeña me invadió. Solo negué con la cabeza, un movimiento suave y temeroso. Sentí como mis manos comenzaban a sudar, unas ganas de llorar que debía controlar.

—Termina antes de que te vayas.—

Me apresuré pegando la pasta sin salirme de la línea, con una rapidez casi imposible. Mientras continuaba con la actividad, mi mirada se desvió a mis tenis blancos que se movían de un lado a otro por el movimiento de mis pies. Vi la parte baja de mi pants deportivo azul de algodón.

Cuando la maestra volvió a pasar a supervisar la actividad. Ya había terminado. Ahora esperaba sentada a que mi madre me recogiera, no hablaba con nadie, solo miraba.

Cuando sentí la mirada de aquel adulto en mí lo primero que pensé fue: «Me va a regañar»

No sabía si había hecho algo malo, ni siquiera si en verdad había motivo alguno, pero el hecho que fuera de las últimas en acabar, me causaba esa sensación de que seria amonestada.

En lo que esperaba, un niño me pregunto donde vivía, le contesté suavemente, el seguía preguntándome cosas, que si bien nos las recuerdo, se que eran curiosidades de niños.

Cuando mi mamá llegó por mí, tomé mis cosas y corrí hacia ella, quería irme a casa.

Me preguntó cómo me había ido y le dije que bien, mientras le hablaba de la maestra que me daba miedo. Ella me explicó que no había porque temer, que no me regañaría sin motivo, pero en mi mente, había un motivo aunque no lo supiera.

Pasó un año desde esta anécdota. Y luego, volvió este sentimiento. O al menos es el momento en que lo recuerdo.

Estaba en mi último año de kínder, al igual que los años anteriores, tenía pocos amigos. Solo de pensar en hablarle a los niños, me causa angustia. Ese día no era como los demás, de lo contrario solo recordaría barullos.

Por el contrario era importante, Día de las madres, todos los niños habían ensañado canciones, bailes o hecho obras de teatro como en mi caso, para presentarlos frente a las mamás. Los niños estaban emocionados, las madres, miraban con orgullo y ternura a sus hijos, que si incluso no sabían las letras de las canciones o las coreografías de manera impecable, sus sonrisas ahí estaban. Unas cuentas mamás secaban suaves lágrimas de sus ojos , conmovidas por la situación.

El centro del patio que regularmente se utilizaba para honores a la bandera, ahora estaba adornadado con globos de colores, flores y un pequeño escenario anticipado.

Lo niños en turno bailaban entusiasmados, luego la música paró. Era el turno de mi salón, fue cuando sentí, un retortijón en mi estómago, pero lo ignoré.

La maestra movió la mano para decirle al primer alumno de la fila que pasará al escenario, cada uno tomaría el lugar que le correspondía según los ensayos previos. Recuerdo que la obra era sobre algo relacionado a naturaleza. Un niño era un árbol, y otras niñas, éramos flores. Vestía zapatos tipo ballet blancos, un leotardo verde limón, con una falda de tul y un plato grande que había sido diseñado como los pétalos, pintados de rosa.

Busqué con la mirada a mi mamá cuando la vi, sonreí. Sentí en mí, una urgencia de bajar ahí pero me quede. Ya arriba del escenario, miré a las madres sentadas en las sillas, esperando con atención que comenzará el espectáculo. Miré de un lado a otro. Me paralicé. Los pensamientos llegaron a mí. Aún los recuerdo y cada vez que lo hago se siente como regresar al momento.

"—Me voy a equivocar. No me acuerdo ¿ Què iba a decir" pensé.

El llanto lo sentía venir, pero lo aguanté. En ese momento mi madre se levantó de su asiento. Quizá fue por una bebida, quizá al baño. No lo sé. En mi mente me iba dejar ahí y ya no iba a regresar. ¿ Porqué lo pensé? No lo sé. Pero fue lo primero que llegó a mi mente.

Mis manos estaban humedeciéndose, no sabia como, no había tocado agua. Quise pasar saliva pero no pude algo la atoraba en mi garganta.

En cuanto no la vi, bajé corriendo y fui a buscarla ya llorando, no quería que me dejará. La abracé y una sonrisa me dijo:

—Hey porque lloras no me voy a ir. Ve. —

Con los ojos llorosos, con vergüenza y todo participé en la obra, al bajar me fui con ella y no me despegué.

Son pocos los recuerdos este tiempo, solo hay flashes, pequeñas memoria y cierto momento y sentimientos que están ahí, que se sientes como ese día. ¿ Porqué? No tengo idea.

Siempre fue así: una voz alta, incluso si iba dirigida a otro niño, o un tono autoritario hacían que quisiera llorar, aun sabiendo que no eran para mí.



#1562 en Otros
#30 en No ficción

En el texto hay: saludmental, relatocortos

Editado: 06.08.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.