Memorias de un guía espiritual. El peso de las alas.

DEGRADACIÓN

Orbité de regreso al cielo aún sintiendo el calido beso de Leah en mis labios; al llegar me tope con las miradas acusadoras de los ancestros caían en mi como azotes.
Me senti intimidado. El primero en hablar fue Rafael
—Leo, has sobre pasado los limites, Miguel te había prohibido no bajar a la tierra…
—Es que yo..— intente defenderme pero Rafael fingió que no no haberme escuchado siguió hablando
—Nos engañaste al decirnos que habias dejado atrás tu vida en la tierra, si lo hubieras hecho no hubieras tenido ese vinculo con Leah.
Me paralice, las imagines pasaron en mi mente como un torbellono, el motivo de haber proteguido a Leah me habia quedado claro.
—Te quedaste tiempo de más y te enamoraste de una humana
—¡No… no fue así !—dije, aunque mi propia voz sonó menos segura de lo que quería.
Pero Rafael siguió sin escucharme, su mirada era una sentencia.
—Has sido creado para pelear, para defender el cielo de demonios, no para experimentar amor.
—Entonces —dije con la voz temblorosa, pero firme— ¿por Dios nos creo para sentir algo que no podemos controlar?

Los ancestros alrededor me miraron como si hubiera dicho el peor de los improperios.
Hazael rompió el silencio

—Se los dije, si hubieramos traido a Leo cuando nacio todo hubiera sido diferente, pero Daniel prefirio que se quedara con su madre.

Rafael giró de inmediato a donde Uriel y lo fulmino con la mirada, Uriel callo en cuenta de que había hablado de más y bajo la cabeza. Aquella frase no fue como un simple comentario que sale del enojo, sonó como una revelación que aun ignoraba.
—¿Qué quieren decir con eso? —pregunte sintiendo la vilis subir por mi estofago.

Pero Rafael evito el tema y siguio regañandome.

—Dios creo a los ángeles para sentir amor, pero el amor de los humanos es diferente, su amor es posesión, deseo, necesitan tener algún tipo de contacto físico para pe sar que lo sienten es amor.Por eso sufren; nosotros amamos sin apegarnos, sin tener contacto.

La rabia subió hasta mi garganta y las palabras salieron antes de que pudiera pensarlas
—¿Entonces para ustedes el amor a la humanidad significa no sentir nada, ppr eso los juzga por que se creen mejores que ellos? Si creen que el amor de los humanos es impuro por que no se lo reclaman a quien los creo?
El rostro de Rafael se tiño de rojo, pero en su mirada reflejaba tristeza y decepción.

—Silencio, como te atreves a decir semejantes cosas, creo que nos precipitamos a dejarte ser un guía blanco

—Eso creen de mi? Por eso me ocultan cosas y nadie quiere aclarármelas, ¿así quieren que me sienta parte de ustedes, y confié en ustedes?
Caí al piso sintiendo por primera vez un peso que trataba de ignorar, no era el peso de la culpa. Era el peso de saber que, por más que lo intentara los ancestros nunca me verían como uno de ellos.
Me sentí completamente incapaz de pertenecer a cualquier lugar, mi.muerte me hizo perder el calor de mi familia, el cielo comensaba a sentirse un lugar no hecho para mi; en el único lugar donde me había sentido pertenecido lo había acabado de dejar.
Los ancestros de alrededor sintieron mis dudas, mis emociones y cambiaron sus caras por compasión
Uriel se acerco a mi y se arrodillo a mi lado.
—Leo, perdona a Rafael, lo que esta pasando con los demonios lo tiene alterado; ero también tienes que ser consiente de que has sobre pasado los limites de ser un ángel, nos mentiste y enamoraste a una humana, sin contar que al no romper lazos con tu vida en la tierra las consecuencias te llevaron a casi delatar la existencia de los ángeles solo para seguir existiendo en la vida de tu amigo John, ¿Sabes el gran caos que hubiera sido si hubieras hablado?

Las palabras de Uriel me habían hecho recapacitar, la emoción de ver nuevamente a mi amigo no me hizo entender la gran magnitud del problema que seria que los humanos supieran de los ángeles.

—Tienes razón, y enfrentare las consecuencias pero te imploro que me comenten la verdad ¿Por qué dicen que hubiera sido diferente si me hubieran traído de bebé? ¿Fue la vez que de niño enferme?¿estaba destinado a morir a temprana edad? dime ¿Daniel era el guia de mi madre? Por favor no puedo más con los secretos que me guardan.
Uriel paso su mano por mi rostro, con su mirada llena de bondad
—Me gustaría aliviar el dolor que carga tu alma, pero hay cosas que debemos callar por que no nos pertenecen, solo la persona que ha vivido esa sircunstancia es el único que te puede decir lo que paso y el motivo de sus acciones.

Baje la cabeza, tenían razón, ahora que estaba en el cielo podía esperara Daniel y pedir que me aclarara todo, al menos eso fue lo que creí.
Antes de poder decir palabra Rafael levantó la mano, señalandome con el dedo y por un instante pensé en el peor castigo, pero; no sabía qué castigo podía existir para alguien como yo, no tenía alas que me pudieran arrancar, ni una vida humana que me pudiera perdee, ya no tenia nada que importaraá , excepto… “mi madre” pensé. “No, no creo que ellos se atrevan a tanto”

—Por tus acciones y por haber puesto en riesgo el equilibrio entre humanos y ángeles… serás degradado.

El silencio cayó sobre el lugar.
—¿Degradado a qué? —pregunté.

Hazael me miró con compación.
—A ángel de guarda.

Fruncí el ceño.
—¿Y qué significa eso?
—Que seguirás protegiendo a un humano, pero carecerás de poderes.

Miré mis manos, esas mismas que habían curado heridas, creado objetos y cambiado situaciones imposibles.
Uriel que seguía arrodillado a mi lado tomo mi mano.

—Tendrás los dones necesarios, este castigo es para recordarte que proteger a alguien no significa controlar su destino.




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