Memorias Perdidas

Capitulo 3

El sol del jueves se filtraba a través de las rejas de la ventana iluminaba el polvo que flotaba en el aire del salón común del piso dos.

Lilian estaba sentada en un rincón con su cuaderno – el doctor Harrison se lo había autorizado para que escribiera lo que sintiera, en caso de que despertara algún recuerdo – pero las páginas seguían casi en blanco. Solo había una frase repetida una y otra vez, escrita con letra temblorosa: A veces no duele olvidar… duele no saber qué se perdió.

Dakota estaba sentada frente a ella, barajeando un mazo de cartas viejas que había conseguido de alguna manera, con sus cejas fruncidas en concentración.

—Mira , ya me voy a cansar de decirte lo mismo —dijo sin levantar la vista de las cartas—, pero si sigues así, metiéndote en cosas que no te corresponden, vas a terminar como uno de los pacientes del piso uno. ¿Quieres eso? ¿Quieres que te traten como a un criminal?

—No soy un criminal, Koda —respondió Lilian, cerrando el cuaderno con fuerza—, y tampoco creo que todos los del piso uno lo sean. Al menos no de la misma manera. Tal vez algunos están ahí porque no tuvieron otra opción, porque sus mentes los llevaron a hacer cosas que no entendían.

—¡Mentiras! —exclamó Dakota, arrojando las cartas sobre la mesa—. El que hace daño a otros elige hacerlo, Lilian. No hay excusas. ¿O crees que Damon eligió matar a su familia porque no tenía otra opción? ¿O porque su mente se lo dijo?

—No sé lo que pasó con su familia —replicó Lilian, sintiendo cómo se calentaba la cara de la ira—. Solo sé lo que me contaron, y la gente a veces cuenta historias que no son del todo ciertas. ¿Acaso tú conoces la verdad? ¿Habías estado con él cuando pasó?

—No, pero los informes policiales no mienten —insistió Dakota, cruzándose de brazos—. Dice que entró en la casa de su familia con una navaja y los mató a todos a sangre fría. Luego fue a casa de la otra chica, la que se salvó, y la atacó también. Los vecinos la encontraron a ella desmayada en el jardín y a él intentando escapar. ¿Qué más evidencia necesitas?

—Quizás la evidencia de lo que realmente lo llevó a hacer eso —dijo Lilian, y entonces bajó la voz, como si temiera que alguien la escuchara—. Me dijo que su pasado lo atormenta. Me dijo que daría cualquier cosa por olvidar. ¿Crees que alguien que elige hacer el mal sentiría eso?

Dakota se quedó callada por un momento, mirándola con ojos llenos de tristeza.

—No sé qué hacer contigo, Lilian —susurró—. Te quiero como a la hermana que nunca tuve, pero me da miedo verte caminar hacia el abismo con los ojos cerrados. El doctor Harrison ya me dijo que el programa de terapia continuará, que van a tener sesiones dos veces por semana. ¿Sabías eso?

—No me lo había dicho todavía —respondió Lilian, sintiendo un cosquilleo en el estómago—. Pero… estoy contenta. Quizás con el tiempo él me cuente más cosas. Quizás él sepa algo de mí.

—¿De ti? ¿Por qué iba a saber algo de ti? —preguntó Dakota, frunciendo el ceño—. Ustedes no se conocían antes de llegar aquí, ¿verdad?

—No lo sé —confesó Lilian, apoyándose en la mesa—. No recuerdo nada, así que no puedo estar segura. Pero cuando lo veo, cuando me mira, siento como si hubiéramos vivido cosas juntas. Como si nuestras historias estuvieran conectadas de alguna manera.

Justo en ese momento, la puerta del salón se abrió y el doctor Harrison entró, acompañado por la enfermera Martínez, una mujer joven con el pelo recogido en un moño estricto.

—Lilian, por favor —dijo el médico, con una sonrisa más tensa de lo habitual—. Necesito que vengas conmigo. Tenemos que hablar de las próximas sesiones con Damon. Además, hay un cambio en el programa que debemos discutir.

Lilian se puso de pie, sintiendo cómo Dakota la agarraba del brazo con fuerza.

—Cuidado —le susurró su amiga—. No te dejes llevar.

La siguió hasta una pequeña sala de reuniones adyacente al consultorio principal. Allí, el doctor Harrison cerró la puerta con cuidado y se sentó frente a ella.

—Quiero ser honesto contigo, Lilian —empezó, colocando sus manos entrelazadas sobre la mesa—. El programa de terapia no es solo para ayudarte a ti a socializar y saber más de ti misma ,.También es una forma de evaluar a Damon, de ver si realmente ha progresado lo suficiente como para considerar una eventual salida o un cambio de piso. Sabes que los pacientes del piso uno tienen muy pocas oportunidades de mejorar su situación.

—¿Y crees que él puede mejorar? —preguntó Lilian.

—No lo sé —respondió el doctor con sinceridad—. Lo que sí sé es que desde que comenzó el programa, sus índices de agresión han bajado considerablemente. Y él mismo ha pedido participar en más actividades. Es el primer signo positivo que hemos visto en él desde que llegó hace tres meses

—¿Y qué es el cambio del que hablaste?

—Las sesiones ya no serán solo en mi consultorio —explicó el médico—. Hemos decidido permitir que compartan algunas actividades supervisadas en el jardín interno del internado. Es un espacio cerrado, con seguridad las veinticuatro horas, y estará presente personal especializado en todo momento. Creemos que el contacto con el exterior, con la naturaleza, puede ayudar en su proceso. Además, estarán acompañados de otros pacientes del programa, así que no serán los únicos dos.

Lilian sintió cómo su corazón saltaba de alegría, aunque intentó mantener la compostura.

—¿Cuándo empezará?

—La semana que viene —dijo el doctor—. Pero debo advertirte: las reglas siguen siendo las mismas. No pueden hablar solos, no pueden tener contacto físico, y cualquier comportamiento inapropiado llevará al cese inmediato del programa y a sanciones para ambos. ¿Entiendes?

—Sí, doctor —respondió ella, aunque en su mente ya estaba pensando en cómo sería ver a Damon bajo el sol, fuera de las paredes cerradas del consultorio.

Al día siguiente, mientras Lilian ayudaba a la enfermera Jenkins a organizar los materiales para la terapia de arte, escuchó unos murmullos en el pasillo. Se asomó con curiosidad y vio a dos guardias acompañando a Damon hacia el consultorio del psiquiatra jefe.



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En el texto hay: romance proibido, misterio / suspenso

Editado: 04.04.2026

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