En el Mundo de la Magia, las barreras estaban destrozadas. Los seres mágicos temblaban de miedo al ver a la Reina Ámbar. La destrucción de la tercera parte de la Joya Misteriosa había roto todo hechizo que les servía de protección. Los Jóvenes de Poderes Misteriosos eran los primeros en ponerse al frente.
—Saben que no pueden vencerme… solo son unos humanos que fueron elegidos después de la muerte.
—¡Haremos lo que sea posible! —retó Karie, lista con el Arco y la Flecha de Fuego.
Le disparó, pero fue totalmente inútil. Ámbar sostuvo la fecha que iba directo a su corazón. La destrozó con el pensamiento.
—Sus armas son buenas contra mis sirvientes, pero contra mí, son juguetes.
Lanzó un fuerte hechizo que atacó a todos por igual. Era muy poderosa y eso le bastó para quitarlos del camino. Siguió avanzando hasta que se topó con Uriel y Kristal.
—¡Cuánto tiempo sin vernos!, han pasado muchos años desde que te convertiste en un Hechicero del Mundo de la Oscuridad. Tu misión era atacar este mundo y ahora lo estás protegiendo… no puedo creerlo.
—Tú me engañaste al darme estos poderes —contestó Uriel.
—Puedo quitártelos, lo sabes.
—Inténtalo.
Ante los ojos de la Princesa Kristal, la Reina trató de arrebatarle la magia oscura. Kristal estaba muy débil en esos momentos, su magia agonizaba por la única parte viva que quedaba de la Joya Misteriosa. Por más que quería, no podía intervenir. Después de un intento en el que todo parecía perdido, Ámbar dejó de hacer su hechizo…
—¿Qué fue lo que hiciste? ¡Tú no puedes ser tan poderoso!
—Recibí un poco del Poder Psíquico.
—Aun así, debería ser inútil. Ese poder depende de la Joya Misteriosa.
—En todos estos años lo he usado con el poder oscuro. He dominado todo lo que se me ha dado.
—Oh… ahora eres un Hechicero poderoso. Bien, voy a destruirte antes de matar a Kristal.
Estaban listos para la batalla. La Reina Ámbar contra el Hechicero, ambos con poderes de la oscuridad, pero con objetivos muy diferentes.
.
—Tuve que pelear con Amanda otra vez para que me dejara pasar la noche —platicaba Zack, mientras almorzaba en un restaurante de comida rápida—. Todo porque no me defendiste.
—Te hubiera defendido si hubieras mantenido la boca cerrada —respondió Andrei, estando en la misma situación.
—De cualquier forma, se iba a enterar. Tarde o temprano pasaría, esas cosas siempre se saben. Después arreglas tu asunto, debemos darle prioridad a lo que viene.
—Necesitamos armas. Puedes ayudarnos con las armas que tienes en tu almacén.
—Esas armas están en venta, lo sabes.
—Las necesitamos. Hemos hecho y mejorado cuatro armas, pero no serán suficientes. Sheila podría atacar a toda la ciudad en cualquier momento.
—Ya lo hubiera hecho.
—Vamos a modificarlas y podrán herir seres mágicos.
Esto último convenció a Zack. Se fueron del lugar y, después de realizar algunas llamadas, llegaron al laboratorio del colegio. Ahí, Zack se encontró con Nora y Darcy.
—¡Papá!
Las dos se miraron cuando se acercaron a él. Darcy estaba muy sorprendida.
—Ay, querida. No me digas que tú no sabías —dijo Nora, en son de burla—. Somos medio hermanas.
—¿Qué? ¿Es cierto eso? —le preguntó a su padre.
—Sí, pero creo que este no es el momento de explicarte cómo pasó —respondió él, pasando de largo.
Los demás dejaron de hacer sus actividades al notar el incómodo encuentro. Hubo un silencio, Nora y Darcy solo se miraban.
—¡Qué estupidez! —exclamó la menor y regresó a su puesto de trabajo.
Nora fue a donde estaba su padre.
—¿Qué haces aquí, papá? ¿Vas a participar en nuestro plan?
—Sí. Dentro de unos minutos nos traerán un lote de armas y trabajarán con ellas.
—Oh… es verdad. Te dedicas a la venta de armas.
Darcy miró a los que conversaban, el escuchar ese dato la sorprendió nuevamente. Se dio cuenta de que a ella le faltaba conocer más a su papá, aunque él estuviera viviendo en su casa todo este tiempo. Se sintió traicionada y celosa.
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La batalla comenzó. La Reina Ámbar usaba una máscara oscura que ocultaba su rostro, nadie la había visto como en realidad era. Tenía un vestido como toda una reina, pero podía moverse libremente gracias a sus poderes. Levitaba y volaba dependiendo lo que estaba haciendo. Lanzó sus fuertes hechizos con ambas manos, pero Uriel pudo formular una burbuja que lo protegía todo el tiempo. Usó el hechizo de desaparecer y la sorprendió atacándola por la espalda. Su magia oscura era fuerte, aunque no era suficiente para herirla, de cualquier forma, la sorprendió.
—Dices que somos humanos que fuimos elegidos después de la muerte, pero… ¿Qué eres tú? ¿De dónde vienes?
—¡No tienes derecho a saberlo! —también hizo el hechizo de desaparecer.
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Editado: 22.03.2025