Valeria se quedó inmóvil mirando la pantalla.
“¿Te gustaría verme este sábado?”
Su mente dejó de funcionar por unos segundos.
—¿Verlo…?
Volvió a leer el mensaje unas cinco veces.
Finalmente escribió:
Valeria:
"¿Hablas en serio?"
La respuesta llegó rápido.
Desconocido:
"Sí."
Ella mordió nerviosamente su labio.
Valeria:
"Pero ni siquiera sé quién eres."
Desconocido:
"Tal vez eso hace todo más interesante."
Valeria dejó caer la cabeza sobre el escritorio.
—Estoy perdiendo la razón…
Al día siguiente, Clara Song la observaba sospechosamente durante el almuerzo.
—Tienes cara de drama romántico.
Valeria suspiró.
—El chico del mensaje quiere verme.
Clara abrió muchísimo los ojos.
—¿QUÉ?
Varias personas voltearon a verlas.
—¡Habla más bajo! —susurró Valeria avergonzada.
—¡Eso es importante! ¿Y si es un secuestrador?
—Clara…
—¡O peor! ¿Y si es alguien raro?
Valeria comenzó a reír.
—No parece peligroso.
—Eso dicen en las películas antes de que algo salga mal.
Después de insistir muchísimo, Clara logró convencerla de aceptar… pero con condiciones.
Lugar público. De día. Y compartir ubicación.
Llegó el sábado.
El corazón de Valeria latía tan fuerte que parecía imposible respirar normalmente.
Se encontraba frente a una pequeña cafetería en Seoul.
Miró la hora.
Faltaban dos minutos.
—¿Y si no viene…?
Entonces recibió un mensaje.
Desconocido:
"Estoy cerca."
Valeria levantó la mirada automáticamente.
La calle estaba llena de personas caminando.
Y entonces lo vio.
Un chico alto con gorra negra y cubrebocas observándola desde el otro lado de la calle.
Por un instante, ambos se quedaron quietos.
Él comenzó a acercarse lentamente.
Valeria sintió que su corazón iba a explotar.
Cuando finalmente quedó frente a ella, el chico sonrió ligeramente detrás del cubrebocas.
—¿Valeria?
Ella asintió nerviosa.
—Sí…
El chico soltó una pequeña risa.
—Entonces sí existes.
Valeria abrió los ojos sorprendida.
—¿Qué?
—Pensé que tal vez eras una estafa muy elaborada.
Ella comenzó a reír sin poder evitarlo.
Y en ese momento…
Por primera vez desde que comenzaron a hablar, todo se sintió real.
Aunque Valeria todavía no sabía quién era realmente el chico frente a ella.