Mensaje equivocado

Capitulo 6:“Demasiado famoso”

Valeria seguía en shock.

Miraba al chico frente a ella una y otra vez, intentando procesar lo que acababa de descubrir.

—Tú… tú eres…

Él levantó ligeramente una mano.

—Sí… pero no grites, por favor.

Valeria cubrió su propia boca inmediatamente.

Su corazón estaba latiendo demasiado rápido.

—¡¿Por qué no me dijiste antes?!

Él apoyó la espalda contra la pared del callejón y soltó un pequeño suspiro.

—Porque quería hablar con alguien que me viera como una persona normal.

Valeria guardó silencio.

Por primera vez desde que lo conoció, entendió la tristeza escondida detrás de algunos mensajes.

"La gente conoce mi nombre… pero no realmente a mí."

Ahora todo tenía sentido.

—Entonces… ¿todo esto fue real? —preguntó ella en voz baja.

Él la miró confundido.

—¿Qué cosa?

—Las conversaciones… los mensajes… las desveladas…

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro del chico.

—Claro que fueron reales.

Valeria sintió cómo el nerviosismo desaparecía poco a poco.

Seguía siendo extraño. Muy extraño.

Pero cuando hablaba con él… seguía sintiéndose igual que antes.

De pronto, un celular comenzó a sonar.

El chico miró la pantalla y soltó un suspiro derrotado.

—Creo que ya saben que escapé.

Valeria soltó una risa.

—¿“Escapé”? Suenas como criminal.

—A veces ser famoso se parece un poco.

Ella volvió a reír.

Entonces él la observó por unos segundos antes de hablar.

—¿Estás molesta?

—¿Por qué estaría molesta?

—Porque oculté quién era.

Valeria pensó un momento.

—Tal vez un poquito…

Él bajó la mirada.

—Lo siento.

—…Pero también entiendo por qué lo hiciste.

El chico levantó la vista sorprendido.

Y por primera vez desde que comenzaron a hablar…

Parecía realmente tranquilo.

Antes de irse, él sacó algo de su bolsillo.

Era un pequeño llavero morado con forma de estrella.

—Ten.

Valeria lo tomó confundida.

—¿Qué es esto?

—Para que recuerdes que sí soy real.

Ella sonrió sin darse cuenta.

—Nunca voy a olvidar este día.

Él comenzó a alejarse lentamente por la calle.

Pero antes de subir a la camioneta negra que lo esperaba, volteó a verla una vez más.

Y con una sonrisa pequeña preguntó:

—¿Podemos seguir enviándonos mensajes?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.