Mensaje equivocado

Capitulo 11:“No quiero alejarme”

Valeria permaneció en silencio unos segundos después de escuchar aquellas palabras.

"Si quieres alejarte de esto… lo entenderé."

Podía escuchar el cansancio en la voz de Tae. La preocupación. El miedo.

Y eso hizo que su pecho doliera más de lo esperado.

—No quiero alejarme —respondió finalmente.

Al otro lado de la llamada hubo un silencio total.

Como si él necesitara asegurarse de haber escuchado bien.

—…¿En serio?

—Sí.

Valeria respiró profundamente.

—Esto da miedo, Tae. Mucho. Pero hablar contigo me hace feliz.

Él cerró los ojos unos segundos y soltó una pequeña risa nerviosa.

—Casi me da un infarto.

Ella sonrió.

—Exagerado.

—No tienes idea.

Al día siguiente, las redes seguían llenas de rumores.

Algunas personas intentaban descubrir quién era la chica de las fotos. Otras inventaban historias completamente falsas.

Valeria intentó ignorarlo todo, pero era difícil.

Incluso en la universidad algunas personas comenzaron a hablar del tema.

—¿Ya viste eso?
—La chica se parece un poco a ella…
—No creo.

Valeria caminó más rápido por los pasillos intentando no escuchar.

Hasta que alguien tomó suavemente su brazo.

Era Ethan Lim.

—Oye, ¿estás bien?

Ella forzó una pequeña sonrisa.

—Sí.

Ethan la observó unos segundos.

—No pareces estar bien.

Por un momento, Valeria tuvo ganas de contarle todo. Lo confundida que estaba. Lo asustada que se sentía.

Pero no podía.

Era un secreto demasiado grande.

Esa noche, Tae apareció frente a su edificio sin avisar.

Cuando Valeria bajó y lo vio esperando con gorra negra y sudadera, abrió los ojos sorprendida.

—¿Qué haces aquí?

Él levantó una pequeña bolsa de comida.

—Traje ramen.

Valeria soltó una risa incrédula.

—¿Escapaste solo para traer comida?

—Tal vez.

Ella negó con la cabeza divertida.

—Estás loco.

—Probablemente.

Ambos comenzaron a caminar por una calle tranquila de Seoul mientras comían y hablaban de cosas simples.

Por un rato, los rumores dejaron de importar.

La fama dejó de importar.

Solo eran ellos dos caminando juntos bajo las luces de la ciudad.

Entonces Tae la miró de reojo y preguntó suavemente:

—¿Puedo confesarte algo?

Valeria sintió cómo el corazón se aceleraba otra vez.

—…¿Qué cosa?




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