Mentiras Verdaderas.

Capítulo Nueve.

 

Capítulo  IX

 

– Debo decir que estás engordando mucho-bromea Isabel sin dejar de observarla por un segundo-ya han pasado más de seis meses y sigue aquí.

No responde. El plan de ella era abortar y solo decirle a Alex, ya que solo ella sabía que era de Dante, pero si decía que era de Eric iba a ser más creíble. Pero por culpa de su curiosidad, la llevó a ese caos. Que al final no pueda cumplir su objetivo de abortar a ese bebé.

– Vendrán-suelta luego de unos minutos.

Todo el tiempo en el que ella estuvo ahí con Isabel, fue un infierno. Cada día era más doloroso y no soportaba tanto, mientras que a su secuestrador no le importaba mucho.

Estaba embarazada e Isabel lo sabía muy bien, pero no quería que ese bebé nazca. Iba a ser su peor enemigo. Ya el saber que era de Dante, su pareja infiltrada en la casa de los Rey, logró organizar todo su gran plan, pero dejarla embarazada no lo era.

Solo observa lo que dice, creyendo que así será, pero sabe absolutamente todo como si hubiese visto el futuro. Cada llamada que Dante le hacía “para no matar a Sam” en realidad le enviaba información sobre su plan para liberarla y ella siempre estaba un paso delante de todos. Ya su novio le había dicho que Alex y Eric estaban en camino en busca de Sam con la mentira de decir que Alan estaba con ellos, muerto. Pero no iba a caer en su mentira, aunque tenía un plan.

– ¿Eso crees?

– Lo harán-Isabel puede notar como si fuese agua completamente cristalina sus dudas y emociones. Estaba dudando de lo que decía y tenía el derecho de hacerlo.

Pero al momento en el que iba a responder su duda y debatir, tirándola abajo, su teléfono comienza a vibrar en su bolsillo.

– Oh, llegó tu príncipe azul-habla contenta-Hola-su emoción era tanta que no podía ocultarla forzando una sonrisa imborrable en su rostro-Por supuesto que está con vida ¿Quieres escucharla?-Sam observa como acerca su teléfono pero se queda callada y se niega a hablar-está un poco tímida. Estamos en el hotel de cinco estrellas que conoces, ya lo deberías tener en mente. Pero te recuerdo que si es una clase de trampa, ella tendrá una bala en su cabeza por tu culpa.

Cuelga y comienza a alistarse. Su arma en un tobillo, una navaja en uno de sus pequeños bíceps, otra arma en su espalda y un cuchillo en su cintura.

– Se ve que le tienes miedo.

– ¿Yo? ¿Miedo?-la risa de bruja malvada invade los tímpanos de Sam-no le tengo miedo a nada.

Finaliza la corta conversación y camina hacia la puerta esperando a sus invitados que pronto estarían muertos, o al menos eso pasaba en la casa de la maníaca.

 

(…)  

 

– ¿Estás seguro de esto?-Eric con sus miedos y dudas asiente. Nunca antes fue un escudo humano, o tal vez sí. Ya había recibido disparos antes, pero en ese momento iba a ser completamente distinto.

– Vamos.

Ambos cargan sus armas pasando una de las primeras puertas del hotel en el que Alex estuvo la primera vez que visitó Londres. No encontraron ni vieron nada, pero algo le llamó la atención.

– Ten mucho cuidado, recuerda lo que te dije en el avión antes de venir. Tienes que estar atento a cualquier trampa-su compañero vuelve a asentir con su cabeza para terminar en el suelo por una cuerda que sin duda era una trampa-Te lo dije…-no termina su regaño cuando una bala impacta en su pierna cayendo junto a Eric.

– Lo lamento, pero no morirás por esa herida de bala, solo puede causar daño en tus huesos, tendones y ligamentos. Aunque también puede causar daño a tus músculos, nervios o los principales vasos sanguíneos…Lo siento-al saber lo grave que puede llegar a ser esa herida, solo se siente culpable.

– ¿Tienes idea de cuantas veces me disparó Alan y otras personas? Esto no es nada, solo estoy calentando, tenemos que encontrar a Sam.

Ambos se ponen de pie caminando delicadamente para no caer en otra trampa, pero se encuentran con otra puerta. La entre abren para ver si logran encontrarse con Isabel pero solo ven a Sam tirada en el suelo con su manos y pies amarrados.

Sin mirar y sin tener cuidado Alex corre hacia ella intentando despertarla pero no reaccionaba. La mira detenidamente y ve como ya era demasiado tarde abortar. Era sumamente raro verla así, en ese estado. Tan joven.

– Llegaste-aplaude rápidamente para captar su atención-ella está dormida, acabo de sedarla. No pienses que con un beso podrás despertarla como a Aurora. Es un sedante muy poderoso-saca su arma apuntando a su cabeza-¿Dónde está Alan?

– Iba a ser sospechoso que ande con un cadáver por todo el edificio, no está aquí-miente perfectamente-déjala ir.

– Dante tenía toda la razón-Eric escondido con su arma, preparado para dispararle, escucha su conversación quitando su dedo del gatillo cuando ya tendría que haber disparado-dijo que ibas a venir con tu amigo, que supongo que está escondido...-observa la puerta y sonríe-ahí. Pensé que eras más listo querido Alex.

Carga su arma y coloca su dedo en gatillo, mientras que Eric hiso lo mismo a punto de disparar cuando siente el cañón de otra arma en su cabeza.

– No lo creo, Eric-Dante lo empuja dentro de la habitación cayendo de cara al suelo-el maniático estaba por dispararte.

– Se suponía que debía de llegar hace media hora.

– Lo lamento, es que Alan me pidió que haga unas cosas-se defiende apuntando nuevamente hacia la cabeza de Eric.

– No puedo creer que hayas apuñalado a Alan por la espalda, abusando de su hija…

– Tú hermana-agrega como si nada.

– Queremos que el mundo lo vea de esa forma. Pero no somos realmente hermanos.

– ¿Alan no te lo ha dicho? ¿O Mía?-se mira con Isabel y ríen-no quiero arruinarle la diversión a tu padre. Él te lo dirá, pero yo no permitiré que alguien salga vivo de aquí dentro.

– Eso es lo que tú piensas ¿Crees que lo sabes todo?-Dante arquea sus cejas confundido-Luego de tu comportamiento raro en la casa, la sirvienta te escuchó hablar con una chica sobre nuestro plan y Alan se cerró contigo.




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