Mentiras Verdaderas.

Capítulo Diecinueve.

 

Capítulo XIX

 

 

 

– Hay muchas invitadas sorpresas-comenta Eric restándole importancia.

– Esta ha venido desde muy lejos. A charlarnos sobre el caso de Sam.

– ¿Dónde está?-suelta de la nada, sobresaltado, acercándose cada vez más a él esperando una respuesta.

– ¿Por qué te interesa tanto?-sospechando de su interés hacia la chica, pregunta sin pensarlo.

Este al ver su forma de interrogar a su mejor amigo, se alejó algo ofendido.

– Quiero saber qué es lo que averiguó sobre el caso de Sam ¿Tú no?-devolviendo el golpe bajo, caminó, solo, hacia las escaleras en busca de la chica.

– Me han dicho que la deje atrás…-habló deteniendo su andar-han pasado cinco años para pensar en eso ahora ¿Qué quieres que haga?

– Alex, tenemos la oportunidad de saber qué le pasó a la madre de Wally… ¿Y no piensas cooperar?

– ¿Mamá?-nuevamente Wally aparece de la nada interrumpiendo la conversación-¿Qué le ocurrió?

– Ella…-al ver que su amigo iba a responder esa pregunta, toma rápidamente su antebrazo en señal de que no diga ni una sola palabra, más la mirada asesina que le dedicaba este.

– Ella está en un hospital de Londres, recibiendo un tratamiento especial.

El corazón de Alex se detuvo al escuchar esas palabras salir de la boca de Karen. Sus manos, sus pies, todo su cuerpo estaba en shock al saber que ella estaba con vida. No quería creerle, no quería saber nada de ella, pero la culpa lo invade por completo.

Su respiración comenzó a ser cada vez más pesada.

– Wally ve a tu cuarto y cierra tu puerta-ordena caminando hacia las escaleras llevando del antebrazo a Karen, mientras que sus amigos no se quedaron atrás siguiéndolo hasta su destino. Su oficina-sin rodeos-cierra la puerta con seguro y se sienta en el sofá con los demás.

– Cuando ustedes ocasionaron todo un desastre en Londres, los agentes del Servicio de Inteligencia de Londres contactó a Izán y al dejarme al mando del caso de tu hermana, averigüé todo lo que pude-escuchar la palabra hermana, le rompe cada vez más el corazón-encontramos a un sospechoso que atendió a Sam en el hospital. Un doctor. Allanamos su casa y nos encontramos con que era un adicto. Cuando volvimos al hospital, la enfermera nos dijo que encontró una jeringa diferente a la que habitualmente usan con una sustancia rara, los científicos forenses la compararon en su laboratorio y coincide con la droga que ese doctor consumía. Setas Alucinógenas para ser más precisa. Mis colegas lo arrestaron y confesó haberle inyectado a Sam esa droga, luego de dar a luz-con cada palabra, la sangre de Alex hervía en su interior ¿Cómo no pudo darse cuenta?-su cuerpo al estar en el estado en el que estaba…-hace referencia a su apuñalada en su pecho-hiso que entrara en coma deteniendo su corazón.

– ¿Estás diciendo que murió, pero revivió?-la ignorancia de Eric apareció.

– No precisamente. Ella está viva y para que su corazón no esté mucho tiempo detenido, se la llevaron para quitar todo rastro de la droga en su sistema.

– ¿Cómo la encontraron y en dónde estaba?-se acercó más a ella esperando una respuesta.

– Estaba en una casa de campo abandonada. Estaba huyendo cuando unos cazadores la encontraron.  La llevaron a su casa y nos informaron sobre su repentina llegada a ese lugar.

– ¿Está en el hospital?-los tres notaron la preocupación del chico.

– Cuando la encontraron, estaba en desnutrición aguda severa, su ropa estaba sumamente gastada y su piel estaba lastimada, lo más probable es que la hayan torturado. Cuando la llevamos al hospital entró en coma, aún no ha despertado.

– Ya vuelvo…

Sin decir nada sale de su oficina con toda la impotencia del mundo. Todos sus movimientos parecía que los hacía en cámara lenta. Su vista estaba nublada y sus manos comenzaron a temblar. Cerró la puerta de su cuarto con seguro y alborotó su cabello.

Sus lágrimas no dudaron más y salieron demostrando que se volvía más débil. Toda la furia que sentía provocó que golpee todo a su paso como un loco. Su pequeña mesa de noche se encontraba en el otro extremo de su habitación. El mueble junto a su puerta, se encontraba en el suelo con todas sus cosas rotas. No podía parar de temblar hasta caer de rodillas y golpear nuevamente el suelo. Sus nudillos estaban arruinados en ese poco tiempo que destruyó todo a su paso.

No podía respirar y se mantuvo inmóvil. Comenzó a toser como si su vida dependiera de eso hasta escuchar el picaporte intentando abrirse. Nunca en su vida había sentido tanta furia, tanto enojo, tanta impotencia. Incluso cuando trabajaba con Alan sentía impotencia por lo injusto que era con él, pero eso superaba todo lo que había experimentado. Estaba destruido por completo.

Saber que ella estaba con vida todo este tiempo y él estaba en su mundo sin prestarle atención.

Golpeo nuevamente el suelo para luego caer desmayado. Eric y Carl lograron abrir la puerta a la fuerza rompiendo por completo el picaporte. Localizando un desorden en toda la habitación y a Alex tirando en el piso con algo de sangre en su boca.

Corrieron hacia él tomándolo para colocarlo encima de su cama.

Karen se asomó al marco de la puerta localizando a Alex sobre la cama, sus amigos a su lado esperando a que reaccione y una habitación completamente hecha un desastre. Localizó sus nudillos y sus manos estaban sangrando.

– Carl-llama Karen para que salga de la habitación-te enviaré la información que necesitas para ir a Londres a buscar a Sam-asiente con su cabeza entrando de nuevo a la habitación.

 

(…)

 

– Eric-su amigo le hace señas de que salga de la habitación-iré a Londres a buscar a Sam, tú quédate con Alex.

– ¿Estás loco?-fue lo único que articuló.

– ¿Crees que Alex pueda ver a Sam en ese estado?

– Tienes que ponerte en sus zapatos, Carl. Descubrió que su hermana, quien es el amor de su vida, está viva. No podemos hacerle eso.




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