Meridian: Unidades de Continuidad

Capítulo 6

La vibración comenzó a las siete y doce de la mañana. Ni más ni menos.

Silas estaba terminando de abrocharse la camisa, frente al espejo, cuando sintió el pulso breve contra la muñeca. Bajó la mirada. Observó que su Módulo Vital emitía una luz de tono verde pastel que parpadeaba a un ritmo constante, anunciando una novedad del sistema.

Para su tranquilidad, no era una advertencia. El color bastaba para saberlo. Tampoco se trataba del comienzo de una jornada de servicio, porque esas prácticamente no emitían una vibración. Más bien parecía una solicitud de sincronización, pero no supo de qué hasta que escuchó abrirse la puerta del dormitorio tras él.

Entonces apareció Iris todavía con el cabello desordenado y una expresión que dejaba entrever que, para ella, las siete de la mañana seguían siendo una hora cuestionable para existir.

—¿Le pasa lo mismo a tu Módulo o es que el mío decidió amanecer volviéndose loco? —preguntó soltando un bostezo enorme y fregándose los ojos con los nudillos de los dedos.

Silas dejó de abrocharse el último botón para dirigir su atención a la queja informal de su conviviente y bastó con escuchar lo de su Módulo para comprender de qué iba el asunto. Esperó una última vibración para comprobarlo definitivamente.

Esta vez la pantalla mostró una única línea:

SINCRONIZACIÓN DE NÚCLEO FUNCIONAL REQUERIDA.

—Con que de esto va —murmuró Silas frunciendo apenas el ceño.

Iris pestañeó cuando en su Módulo recibió el mismo mensaje.

—Así que ya llegamos.

—Parece que sí...

Iris observó nuevamente la pantalla. Pulsó el botón de bloqueo y pasó de la solicitud con total indiferencia.

—Mejor me voy a hacer café.

—Esa sí que es una forma muy madura de celebrar un acontecimiento importante.

Ella le lanzó una mirada cansada.

—Son las siete de la mañana, Silas.

—Hora perfecta para compartir una taza de café —dijo él, terminando por fin de acomodarse la camisa y la chaqueta de servicio—. ¿Me preparas una, por favor?

Iris dejó caer los brazos, somnolienta.

—Claro.

—¿Y la sincronización?

—Silas, si no te importa, primero necesito mi café.

—Claro. Enseguida te alcanzo en la cocina.

Iris salió de la habitación arrastrando los pies. Silas, de su lado, terminó de arreglarse para salir al servicio: se colocó bastante goma en el cabello, una cantidad considerable de perfume en el cuello y la ropa y se acomodó una pequeña pulsera de plata al lado del Módulo. Luego bajó a encontrarse con Iris en la cocina para tomar su desayuno y despedirse.

La encontró sentada junto al ventanal de vidrio, mirando el exterior, con el cabello ahora recogido una caracola alta y mostrando un semblante más lúcido del que tuvo cuando recién se había despertado. Incluso parecía que se había maquillado ligeramente.

Ella mismo lo invitó a sentarse apenas notó su presencia.

—Nuestros módulos siguen parpadeando —comentó.

Silas decidió que no quería tomar asiento, así que más bien rodeó a Iris por la espalda, besó la parte baja de su cuello y apretó su cabeza contra la suya.

Ella correspondió acariciando con ternura aquella mejilla áspera que tanto le gustaba.

—No va a dejar de molestarnos hasta que nos sincronicemos, ¿cierto?

—No.

Una nueva línea apareció en la pantalla cuando el Módulo detectó que ambos estaban demasiado cerca.

VERIFICACIÓN DE CONTINUIDAD REQUERIDA.

Iris extendió la muñeca primero. Luego Silas acercó su Módulo y durante un minuto no ocurrió nada. Ambos tenían que aceptar por separado la verificación.

—¿De verdad lo quieres hacer? —preguntó Silas cuidando que sus palabras no fueran inoportunas, sino sinceras—. Si aceptamos, no hay marcha atrás.

—Pues yo acepto encantada —respondió ella sin dudar un instante, con una contundencia que dejó desconcertado al hombre—. ¿Qué hay de ti?

—Pues nada me haría más feliz que pasar esta vida contigo.

—Entonces no le demos más vueltas a este asunto.

Ambos presionaron aceptar en sus respectivos Módulos y al sistema no le tomó más de diez segundos en confirmar el nuevo vínculo. Entonces los dos dispositivos vibraron al mismo tiempo y la luz verde se hizo más intensa. Una nueva línea apareció en ambas pantallas cuando concluyó el proceso.

NÚCLEO FUNCIONAL VERIFICADO. GRACIAS POR UTILIZAR NUESTROS SERVICIOS. ¡POR UN MERIDIAN EFICIENTE!

—¿Por un Meridian eficiente?

Silas levantó la taza de café a manera de brindis e Iris le siguió la onda, divertida y coqueta.

—Por un Meridian eficiente. Pero no de inmediato.

—Sí, lo sé. Será nuestra asignatura pendiente, ¿cierto?

—Cierto. Al menos hasta que Charles y Roxanne no se vuelvan tan intensos con el «detallito».

El tema quedó zanjado allí con una contundencia casi magistral. La notificación del Umbral había quedado atrás con la misma facilidad con la que habían comenzado el resto de sus ciclos de servicio. El Módulo Vital ya no parpadeaba y la sincronización del nuevo núcleo funcional se había registrado como una operación más en Meridian.

Para cuando Silas llegó al Anillo Industrial, ya no pensaba demasiado en ello. La unidad de producción estaba en plena actividad y el sonido de las máquinas llenaba cada uno de los corredores con una melodía casi cotidiana. Desde las plataformas superiores se colaba el ruido metálico de las líneas de ensamblaje. Silas cruzó el acceso principal y se dirigió hacia su unidad de producción acomodándose un casco. Vio desde la distancia a Carl apoyado contra una de las estructuras metálicas, revisando algo en su Módulo Vital. De seguro lo estaba esperando para marcar juntos la hora de entrada, como solían hacerlo desde hace años.

—Llegas tarde —dijo Carl observando el reloj de su Módulo.

—He llegado con cuatro minutos de anticipación, amigo —respondió Silas sonriendo, ofreciéndole una palmadita de confianza en el hombro.




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