Metalord Neo Revolution

CAPITULO 3

[VOLUMEN 1]: Rearme

[4 Años antes]

En el pueblo de Windaz, un niño solitario se encontraba siempre aislado. Las niñas de su edad, o cercanas a él, mantenían las distancias; incluso las brujas parecían evitarlo, ya fuera por mandato de sus madres o por voluntad propia. Aunque algunas lo observaban de lejos con curiosidad, nadie se atrevía a acercarse.

Allí estaba ese pequeño de cabellera negra, ojos marrones y tes caucásica, sentado como pretzel, con sus manos manoseaba un trozo pequeño de hierro usado, llevaba rato con sus ojos fijados en dicha porción metálico. No parecía distraerse como un niño jugando, sino que manipulaba con sus manos y concentración aquel objeto, atento a esperar algo.

—¿Oh?, eres tú… él sangre de bruja de Windaz.

Una bruja diferente al resto se le acerco, era unos años mayor, tenía un inusual color de cabello morado oscuro, usaba lentes y con pecas en las mejillas. Mientras las demás brujas mantenían distancias con miradas indiferentes o confusas hacia su persona, ella en particular, mostraba una positiva curiosidad hacia el chico.

—Eres nueva aquí, ¿verdad? -Le pregunta el chico —No soy alguien precisamente popular, no te recomiendo juntarte conmigo.

—Increíble… tu forma de hablar y expresar tu vocabulario pese a lo joven que eres, suenas como alguien mayor a tu edad, ¡los sangre de brujas son increíbles! -Expreso con admiración.

—¿Eh?, ¿acaso no me escuchaste?, como sigas cerca de mí, vas a terminar con la peste social de un paria.

—Ah, eso… no me importa, ni lo más mínimo.

La bruja se le acercó; le daba igual el rechazo social del resto de sus iguales. Mornah era nueva en Windaz, una recién llegada que apenas llevaba dos días en el pueblo tras la disolución de su antiguo aquelarre. Ella y su madre no tardaron en instalarse tras su arribo.

—Me llamo Mornah, no tengo apellido, ¿y tú?

—Zaswell Drayt.

—¡Wow… tiene un nombre con apellido!

—[Había olvidado que, en este mundo, las personas con apellidos son una rareza en ciertos contextos] -pensó el muchacho

Le bastaron un par de años para deducir que el mundo de Liava se encontraba en una época semejante a la Edad Media. En dicho periodo, los apellidos tenían un trasfondo histórico: surgían para marcar linaje, nobleza y posesión de tierras. Eran las familias influyentes las primeras en heredarlos para asegurar su estatus y privilegios.

—[Plebeyos y familias sin linaje noble con apellidos son considerados una rareza casi como anomalía, uno fácilmente interpretaría que el apellido refleja con seguridad un supuesto linaje, ese el apellido que mi “madre” de este mundo me dio, solo eso, un apellido]

Mientras manipulaba el trozo de metal, Zaswell sintió esa reacción, ese objeto ordinario metálico en su mano que estaba quieta en su palma derecha, sobre una minúscula estructura de su superficie, observo un extraño fenómeno. Como si solo esa minúscula porción, se había transformado en una muy pequeñita gota de metal líquido. Su rostro absorto del asombro, le tiembla un momento la muñeca, no por miedo o temor, sino de una regocijante emoción.

—[Magia… esto es el poder mágico de este mundo, este cuerpo lo posee, ahora lo se con exactitud, tengo afinidad con esta forma de energía metafísica, necesito saber manifestarlo, controlarlo, esculpirlo y… si, podría funcionar] -en su mente divago todo un plan.

La joven bruja miraba con curiosidad ese trozo de hierro que sostenía, no encontraba nada llamativo, a diferencia del chico que tenía un semblante atónito en dicha pieza.

—Oye Zas, ¿qué estás haciendo? -pregunta con sus manos en la cintura y mirando fijamente ese trozo de hierro.

—“¿Zas?”, tan rápido me pones un apodo, da igual… -suspira tomando con normalidad su comportamiento —¿Sobre esto?, es el principio de muchos “engranajes”

[–––––––]

[Actualidad]

En lo profundo del bosque de Windaz, a unos mil quinientos metros de la cabaña, Zaswell y Mornah llegaron a un punto donde se habían cavado numerosas zanjas poco profundas, cubiertas no con tierra, sino con tablones de madera. Los gruesos árboles impedían que la lluvia se filtrara, dejando pasar apenas unas gotas o casi nada. El muchacho retiró una tabla liviana para revelar el contenido.

—Huele fatal, casi quiero vomitar… -Expreso la bruja de pescas aguantando el hedor.

Lo que encontró allí dentro eran cadáveres en avanzados estados de descomposición, mezclados con tierra, materia fecal y otros fluidos. Incluso el muchacho trataba de contener la respiración.

—Es normal que huela así, estos cuerpos están mezclado con mierda, orina, hierbas y la propia tierra, la orina es naturalmente humana, la mierda es una mezcla entre personas y animales de granja -explico el muchacho.

—Todo esto… estabas creando algo, ¿no?

—Un ingrediente esencial, es el 75% de su composición, necesario para que los mosquetes tengan utilidad.

Tapo la zanja. El hedor se filtraba menos, pero seguía sintiéndose la intensidad de su peste. Los dos se alejan para volver a la cabaña.

—Dijiste que 2 años, ¿no, ¿te tomo 2 años entero hacer todo eso? -pregunto Mornah.

—2 años y 1 semana, una semana para cavar esos pozos, llenarse de cadáveres, hierbas, la mierda, orina y cubrirlo con tablas de madera -explico él —todo este tiempo es ESENCIAL, para la producción de este ingrediente, ya se encuentra en su punto ideal para recolectar.

—esos cadáveres... recuerdo que te ayude a llevarlo a esas zanjas, pertenecían a bandidos, esclavistas, cazadores ilegales, ¿cómo hiciste para convencer al pueblo de que te permitieran llevártelos?

—Simple, aporte argumentos convincentes a soluciones rápidas.

[–––––––]

[2 años atrás]

La guardia de Windaz, conformada por docenas de brujas combatientes y una ínfima minoría de apenas dos o tres hombres, avistó a plena luz del día a un grupo de forajidos acampados en las proximidades.




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