Metalord Neo Revolution

CAPITULO 6

[VOLUMEN 1]: Rearme

Era el caer de la medianoche en Windaz. Naya había puesto en alerta al pueblo, solicitando a todos mantenerse resguardados dentro de sus hogares. Brujas armadas con espadas, lanzas, arcos, ballestas y hechiceras enfocadas en conjuros a distancia con báculos, eran la línea de defensa de la comunidad. La fornida guerrera de piel morena los lideraba.

La población contaba actualmente con un estimado de 890 habitantes, de los cuales 20 se encontraban fuera de Windaz por ciertas cuestiones, y 115 brujas diestras al combate en conjunto a 5 hombres, de entre las cuales 35 eran combatientes experimentadas.

Ante la sospecha de un inevitable ataque nocturno perpetrado por un grupo con indicios de ser más que solo meros bandidos, se forman 4 pequeños escuadrones de exploradores con 3 integrantes cada uno; la finalidad era evaluar con discreción la posibilidad de amenazas en los alrededores, en caso de encontrarlas, retirarse y reportar.

—¡Ojos atentos!

—¡Tiradores; enfoquen su vista en los alrededores!

—¡Cualquier indicio sospechoso avisen al resto!

Sin faroles a mano, antorchas o magia para iluminar, usaban la escasa visibilidad nocturna y camuflándose con la naturaleza del bosque; llevar objetos para alumbrarse era delatarse ante potenciales intrusos. Incluso esperaban que sus enemigos cometieran ese mismo error. Los 4 grupos con 3 integrantes se conformaban de un arquero mínimo e integrantes de armas blancas cortas, todos de pasos ligeros y discretos.

—No veo movimientos sospechosos… —habló en voz baja a su grupo escondidos detrás de un árbol

Antes de que pudiera continuar su camino, un ruido en el arbusto y un atacante con daga apuñalan a la arquera bruja en el pecho.

—Corran… —fueron las palabras de la herida mujer con su boca escurriendo sangre.

Un forajido de ropajes oscuros fue su agresor, pero pronto se muestran otros en las proximidades; habían estado escondidos y en total sigilo, esperando el momento para actuar. Vistiendo atuendos de cuero endurecido, simples protecciones de hierro en hombros, brazos y piernas, o incluso cintura. Armados con sus propios pertrechos blancos y de rango de diversas variedades.

—¡No las maten a todas!, ¡lastímenlas y capturen cuantas puedan! —ordenó el forajido de la daga

Una flecha arrojada se clava en el agresor de la daga; las brujas cercanas, al ver a su compañera gravemente herida en la pierna y al borde de la muerte a merced de los invasores, solo podían sentir impotencia por tener que huir y dejarla atrás. La saeta que les dio esos segundos para escapar pertenecía a otra arquera de diferente grupo.

—¡Rápido!, ¡debemos reportar!

De las 12 brujas divididas en 4 grupos de 3, solo regresaron 7 únicamente, con todo un grupo entero neutralizado. Naya, al observar este indignante resultado, corroboró su presagio del inminente asalto nocturno.

—«La Eldar tiene razón, no estamos tratando con bandidos ni forajidos ordinarios» -fue la preocupante conclusión de la bruja morena en sus pensamientos.

Windaz estaba rodeado de una barrera mágica en forma de una cúpula invisible, una protección cuyo origen radica en su deidad, Astado. El mecanismo de defensa de esta estructura consistía en causar en intrusos una falsa percepción y desorientación, para que nunca pudieran encontrar o vislumbrar al pueblo. Del mismo modo, este amparo ocultaba la presencia de humo para no verse al exterior.

Las brujas no se ven afectadas, y para atraer a comerciantes al interior, deben escoltarlos personalmente o entregarles un objeto personal secreto para que, en su posesión, no sean perjudicados al adentrarse a su territorio. Sirviendo este método como un filtro de seguridad casi inteligente.

Pero esta mágica defensa no es infalible, existen brechas que pueden ser eludidas con el suficiente conocimiento de magia. Ya fuera un hábil mago con una percepción para disipar las ilusiones, o alguien con una resistencia nata a la magia que nubla la mente. Sirviendo como guías, son capaces de adentrarse y hacer contacto con la estructura invisible, la cúpula misma, y entonces… crear un camino para otros que caerían en la magia protectora.

—¡Cuidado!

Una rápida advertencia, una flecha imbuida con energía mágica es arrojada desde el bosque, pero no era hacia las brujas su objetivo, esta golpea la estructura invisible, a la propia cúpula.

—No puede ser… -Naya atestiguó con preocupación

Parte de la cúpula se disipa, creando una brecha considerable de su lado que expone la presencia de Windaz al exterior, debilitando su magia protectora desde su rango de lado cardinal.

—¡Adelante sabandijas!, ¡¡al ataque!! -Un hombre barbón de pechera de hierro y espada ordenó

A sus lados hombres armados se revelaron, y a sus espaldas otros más le reforzaron, docenas de invasores. Se llegaban a contar por docenas; conformados con espadachines tanto de escudos como a 2 manos, lanceros, hacheros, arqueros, ballesteros y también…

—¡Ataque mágico! -Advirtió una bruja

Una bola de fuego impacta cerca de 2 brujas, hiriendo a 1 con leves quemaduras, que son apagadas al instante con magia de agua de una compañera. La herida mujer expresa estar bien con sus lesiones y desenvuelve su lanza resistiendo sus dolencias.

—«Están bien armados, algunos quizás tienen experiencia blandiendo armas y combatiendo, incluso con armaduras de cuero endurecido y hierro, y hasta cuentan con magos de ataque elemental en sus filas, no hay duda; somos el blanco de un grupo con recursos para armar una hueste improvisada»

La batalla se desarrolló, el enemigo contaba con una fuerza que llegaba a los 90 hombres. Las brujas de combate desenvolvieron sus armas; aquellas especializadas en la confrontación cercana, fueron guiadas primero por quienes portaban su grueso escudo de hierro en una formación defensiva, algunos de los cuales estaban imbuidos de magia, eran equipo mágico.




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