[VOLUMEN 1]: Rearme
¡CHAS!
Del sonido del chasquido, le sigue el chispazo del pedernal con ensordecedores rugidos: un fogonazo brota de la boca de 5 cañones de forma simultánea. Todos los invasores reaccionan con una amalgama de confusión, pánico absoluto y desorden táctico, para luego observar cómo los arqueros del contingente son alcanzados en el pecho por un proyectil invisible a la vista; 1 de ellos lo encaja en el hombro. 4 caen muertos y 1 malherido.
—¿¡Qué mierda acaba de pasar!? -reacciona 1 de los 2 magos con evidente alteración.
—¡Nos atacaron con algo a distancia! -resalta el segundo —¡es veloz y capaz de desgarrar la armadura de cuero con facilidad
Los propios invasores trataban de asimilar el fogonazo observado y los veloces proyectiles que habían abatido con notable poder a 4 de los suyos, dejando a 1 incapacitado.
—¡Reaccionen!, ¡contraataquen rápido! -1 de los magos ordenó.
El hechicero, tras dictar sus órdenes, extrae del interior de su vestimenta una pequeña varita con la que apunta en dirección al niño; el artefacto comienza a concentrar maná en la punta dotada de una gema azulada.
—Oh, una varita de combate que ataca con energía mágica pura sin refinar en un elemento, un ataque mágico no elemental -dice Zaswell analizando el artefacto del mago
El «sangre de bruja» chasquea de nuevo sus dedos y desata otra ola de 5 disparos en torno a los 2 magos. El segundo, al percibir de inmediato ese chispazo de los pedernales, reacciona creando una barrera de energía frente a sí. 2 proyectiles golpean al mago de la pequeña varita en el torso. Otros 2 proyectiles impactan contra la barrera; del segundo usuario de magia, este embate termina derribando su defensa mágica y uno de los proyectiles acierta, con su velocidad cinética reducida, en el estómago. Queda malherido, pero, para su mala fortuna, el quinto proyectil da en su zona cardíaca y lo empuja hacia atrás, donde sus dedos realizan leves movimientos hasta cesar cualquier actividad en él.
—¡Los vi!, ¡están empuñando extrañas armas!, ¡esos proyectiles invisibles son disparados por mujeres! -1 de los 2 Cait presentes, gente gato, notó a las tiradoras en el momento de la segunda descarga.
—«Tsk… Olvidaba lo problemáticos que son los agiles sentidos de los Cait» -refunfuñó en sus pensamientos —¡Siguiente objetivo: esos malditos gatos! -ordenó señalando a los semihumanos.
Al oír que los Cait eran los siguientes en ser marcados, 1 de ellos se abalanza con su destacado paso felino, ágil y veloz, con intenciones de atrapar al muchacho.
—¿Planeas usarme de escudo disuasorio? Estúpido gato, jeje… Te acercaste demasiado; fin del juego para ti -expresó el propio muchacho sacando un objeto de una funda atada en la parte trasera de su pantalón.
Cuando el Cait redujo la distancia a 15 metros, oye un disparo que hace al hombre gato retroceder de golpe y caer al suelo, con un evidente agujero en la frente que sangraba. El propio Zaswell había desenfundado un arma de mano que se asemeja a un molinillo de pimienta de mesa antiguo, con 5 cañones.
5 cañones están enlazados a un eje central que sirve para girar el tambor al realizar un disparo; cada cañón está cargado con pólvora negra y una bala redonda. Aunque inferior al potencial de la Minié, no dejaba de ser letal.
—«El pimentero, el prototipo de los futuros revólveres. Su alcance efectivo es de 30 metros» -describió su arma —«Debido al diseño corto de los cañones, es de ánima lisa y munición esférica, ya que usar estrías en este modelo primitivo de revólver presenta limitaciones con riesgos de estallido. Sacrifico potencia por seguridad»
Sin embargo, el pimentero que Zaswell posee es un diseño personal; los originales carecen de un «tambor» separado como un revólver. El eje central no solo une los cañones, sino que actúa como un aislante o barrera mecánica entre las recámaras. Esto resuelve un defecto histórico que presentaban los pimenteros reales: el fuego en cadena. En la historia armamentística, muchos inventores intentaron añadir paredes gruesas u otras alternativas para evitar el estallido accidental de la pólvora del resto de los cañones.
—«Cuánto agradezco que la flojera no me limitara a haberme dado un tiempo para fabricar un arma de defensa personal» -expresó el muchacho.
El eco en sinfonía de los pedernales de 5 mosquetes resuena en el ambiente. El Cait restante, con sus orejas felinas en alto y pupilas dilatadas al oír ese preciso «click», siente la desesperación y huye en dirección hacia fuera del pueblo.
¡BOOMUM!
Otra ronda de balas Minié es descargada. 1 de los proyectiles golpea en el omóplato del hombre gato, quien cae entre lágrimas por el intenso dolor y con el rostro en shock. 1 falla y 3 asestan en un blanco: 2 en el pecho de un invasor y 1 en su pierna izquierda.
Del contingente de 14 invasores que se habían infiltrado en secreto en el pueblo, solo quedaban vivos 5, con 2 de ellos malheridos y la moral totalmente por los suelos, sumidos en el pánico ante la visión de casi todo su grupo aniquilado.
—Al demonio… ¡Los Bals que me dieron no valen la pena para morir en esto!
—¡Me largo también de aquí!
—¡Aaaaaah!
Zaswell oye a los sobrevivientes echarse a correr entre llantos y desesperación, mientras el sonido del «click» de los pedernales vuelve a resonar al apuntar hacia ellos. Fue la última descarga de 5 disparos de balas Minié. El blanco más lejano se encontraba a 250 metros. Sin embargo, el propio Zaswell se llevó una sorpresa.
Observó cómo el invasor herido en el hombro, uno de los arqueros de la primera ronda de disparos, había usado a su compañero como escudo en esa precisa descarga. Acto seguido, se arrojó con presteza entre los árboles y el follaje, perdiéndose en la penumbra.
—«Tsk… 1 logró escapar; solo me queda dejar a la suerte que esa herida suya lo mate» -fue su pensamiento de mala gana.
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isekai o reencarnación en otro mundo, isekaii armas, tecnologia magia
Editado: 19.06.2026